Intercambio de libros pasado por agua en Valladolid

Varias personas ojean las obras. /Henar Sastre
Varias personas ojean las obras. / Henar Sastre

La decimoquinta edición de esta liberación masiva de obras ha sufrido una pequeña tormenta de verano nada más empezar el evento

IRIS SIMÓN ASTUDILLOValladolid

Todo pierde popularidad si no se fomenta, y más aún cuando otras actividades te ganan la batalla. Leer y ver series de televisión no tiene por qué estar reñido, pero lo segundo suele achacarse a la pérdida del amor por los libros, sobre todo entre los jóvenes.

Es por esto que ya desde hace años se han ido creando iniciativas que tratan de promover la lectura con el intercambio de ejemplares olvidados en la estantería. Desde la Asociación Comunera Vallisoletana - Peña Comuneros han organizado esta tarde la decimoquinta edición de esta liberación masiva de libros. A pesar de sufrir unas primeras gotas de agua de la tormenta que se acercaba, el centenar de personas reunidas alrededor de las mesas no han amainado. Las familias con niños han sido numerosas, pero también las personas de mediana edad y jóvenes buscando un tesoro que devorar.

La I Liberación Masiva se celebró en 2005 a colación del Año del Libro y la Lectura, además de que hacía cuatro siglos que se había editado el Quijote en Valladolid. Por entonces, se intercambiaron más de 1.500 libros. «La iniciativa surgió de unos integrantes de la agrupación que lo hacían por su cuenta y que propusieron organizarlo para toda la ciudad», ha contado ayer Javier Cuesta, miembro de esta asociación. Muchos de los libros que compramos acumulan polvo en casa al no haber sido abiertos en años, y «lo que queremos es dar salida a estos volúmenes», ha afirmado Cuesta, «que otra persona pueda disfrutarlo».

Cómo participar

El procedimiento es muy sencillo: la persona que quiere adquirir uno de los libros del «bookcrossing» no tiene que registrarlo ni pasar por caja, sino que simplemente puede llevárselo. Por otra parte, cuando esa persona haya terminado de leerlo, debe volver a liberar ese ejemplar; es decir, pasárselo a alguien, dejarlo escondido en la calle o llevarlo a alguna zona oficial de intercambio en Valladolid u otra ciudad.

Minutos antes de las 18:00 horas, los participantes han ido arremolinándose con rapidez en la plaza de la Universidad. A pesar de los nubarrones que avecinaban lluvia, los ávidos lectores llevaban sus libros de dos en dos para colaborar en la causa, y cogían otros tantos de vuelta. Aunque no es necesario donar para poder beneficiarte del «bookcrossing», muchas personas desean hacerlo para que otros puedan leer esos ejemplares que tanto les han gustado. De hecho, la asociación se nutre principalmente de donaciones de las personas que, desinteresadamente, ceden sus obras.

Este es el caso de Óscar, que lleva casi diez años participando en esta «liberación» de obras. «Me parece que es algo que hay que fomentar», ha sentenciado, «es cierto que se puede hacer también en el Espacio Joven, pero no hay tantos libros como aquí». En ese momento, Óscar estaba ojeando un ejemplar de Historia, pero ha afirmado que lo que más se suele llevar son de suspense o asesinatos.

Desde la organización pueden controlar las obras del sistema: cada ejemplar tiene una etiqueta con un código que, si lo introduces en www.bookcrossing.es, se puede saber por dónde ha viajado ese libro y avisar dónde lo dejarás.