Enrique San Francisco: «El humor es eso que te permite decir algo muy duro y que la gente se ría»

Enrique San Francisco. /EL NORTE
Enrique San Francisco. / EL NORTE

Enrique San Francisco se prepara para llenar Valladolid de carcajadas con su espectáculo de monólogos

JULEN HERNÁNDEZ

Una voz rasgada por cerveza, melena pálida acompañada por dos ojos azules, pero sobre todo, un gran sentido del humor. El 13 de septiembre el Teatro Zorrilla acoge a partir de las 22:30 'Una noche con Enrique San Francisco', un espectáculo donde este referente de la comedia de nuestro país llevará a cabo una serie de monólogos. Como el mismo dice, «la realidad es aún más absurda si se examina con detenimiento», y eso se hará notable en su número, que ofrece desde anécdotas personales hasta un repaso de algunos temas de la sociedad, enfocados desde esa lupa del humor que caracteriza a Enrique San Francisco.

-Usted suele tener mucho repertorio, resultado de un largo recorrido como cómico, ¿qué podrán ver los vallisoletanos el 13 de septiembre?

-Voy a hacer una serie de monólogos, viejos y nuevos, tengo alguno preparado ya sobre los vecinos. También reflexionaré sobre mi estado de ánimo, las mujeres… puede que haya alguna sorpresa.

-Usted es alguien que no tiene problema en tocar ciertos aspectos de la sociedad en sus monólogos, aunque sean complicados, ¿cómo cree que se deben tratar desde el humor?

-El humor es lo que te permite decirle a alguien algo que es muy duro y que encima se tenga que reír públicamente. La comedia se basa en la realidad. La realidad al final, analizada profundamente es incluso más ridícula.

-Hay algo muy irónico en esta realidad que vivimos y es que, a las puertas de nuevas elecciones, los políticos siguen de vacaciones pero usted, artista, está currándose sus funciones, ¿cree que cuándo todo falla es el artista el que hace falta?

- El artista es fundamental, lo que pasa es que ya en caso de guerra no es absolutamente necesario. Me acuerdo cuando hubo una huelga de actores en la época de Franco, estuvieron un montón de días sin trabajar, y él lo que contestó es que le daba igual, que le tocaba un poco los cojones, que si querían seguir de huelga, pues que siguieran, que no había problema.

Enrique San Francisco sujetando una cerveza.
Enrique San Francisco sujetando una cerveza. / EL NORTE

-A raíz de este tema, la vida del artista, en cualquier ámbito, suele ser muy precaria, por ejemplo eso lo ha vivido con un desahucio recientemente, la pérdida de un hogar…

-Bueno, yo no es que haya perdido hogares, yo es que no he vivido en un hogar en mi puta vida. Yo he tenido la casa de mi madre y luego casa donde murió mi padre, después he estado en 20.000 casas que ya ni me acuerdo, entre otras la última que estaba en Moncloa, que es mi barrio, el barrio de Chamberí, y entonces pues tuve un problema con la casera, que no quería que estuviera más en su casa. Le dije que si tanto interés tenía en que yo no siguiera en su casa, que ejecutara un desahucio que yo esperaba con elegancia y tranquilidad.

-¿Usted fue el que asumió esas últimas consecuencias entonces?

-Me refiero a que es una situación que incluso puedes provocar tú sabiéndolo de antemano. Pero no por nada, sino porque cuando las cosas no son justas y te están jodiendo, una manera de joder tú también –que es una cosa que pasa en la vida- es hacer que la otra persona se mueva e invierta dinero en el hecho de que quiera que desaparezcas de su casa.

-Al final usted siempre se sabe levantar, ¿diría que aún después de todo queda Enrique San Francisco para rato?

-Hombre… bueno, si lo que me estás preguntando es si me voy a morir pronto, pues no tengo ningún interés, no me jodas; si quieres hacerme una necrológica no tengo ningún problema jajaja, pero no tengo ningún interés en morirme.

-Desde luego que no, por favor, le pregunto si tiene en mente muchos proyectos nuevos.

-Jajaja eso sí, por supuesto, tengo un montón de proyectos nuevos pensados, sobre todo de teatro, que es lo que más me gusta.

«Que la propia gente deje de hacer caso y se encargue de buscar una información veraz, que sea del todo cierta»

-Entre estos proyectos hay uno muy peculiar, que era un reality show para la plataforma 'Flooxer', en la que usted se hacía perfiles en varias redes sociales gestionados por una community manager, ¿cómo ha sido su paso por esta cara de Internet?

-Según dicen los entendidos, exitoso. Porque yo quiero que sepas que realmente me encanta y procuro comprar –cuando tengo dinero- todo lo último, me encanta Internet, lo que ocurre es que no tengo ni puta idea del manejo, jajaja, me es muy complicado y tendría que apuntármelo todo, yo creo que pertenecemos a una generación cateta en ese aspecto. Ahora, me sigo interesando más en relacionarme directamente con las personas, a buscar la información en los libros, pero eso le pasa a la gente de mi generación.

-¿Cómo de en serio cree que hay que tomarse lo que dicen las personas en redes sociales?

-Por las redes sociales mañana pueden decir de mí barbaridades, se puede manipular todo y se puede sacar de contexto. Lo mejor en estos casos es no contestar, no hacer ni puto caso, porque es lo que quieren ellos, me imagino. Más que nada porque yo creo que la gente que me conoce sabe que lo que puedan decir de mí es absolutamente imposible, pero al final todos estamos expuestos a que digan de nosotros lo que sea. Eso es impresionante.

-¿Qué solución ve a este problema?

-Que la propia gente deje de hacer caso y se encargue de buscar una información veraz, que sea del todo cierta.

-¿Cuánta libertad de expresión cree que tiene un cómico en la actualidad como para no ser linchado por las masas?

-En la actualidad el problema que hay es que se censura la opinión de los demás, y eso es algo contra lo que hay que luchar. Es algo a lo que hoy en día estás expuesto, y no creo que una opinión te deba cabrear, porque si yo me metiera a los comentarios que la gente pone en Internet sobre mí por ejemplo… al final lo ideal, y lo que yo practico es el respeto mutuo.

-Hay un dato muy curioso sobre su biografía, y es que usted fue legionario, francotirador en concreto, ¿qué le hizo dejar el rifle por los escenarios?

-A mí me gustó el ejército, y yo me quería quedar, pero entonces mi madre fue a buscarme jajaja, entró y me dijo «sal de aquí ahora mismo», y yo no iba a dejar a mi madre sola, que además dependía de mi porque además me estaban llamando para muchos trabajos, a pesar de que me gustaba más la vida militar que la vida de actor en ese momento. Yo estaba encantado en las Canarias y quería quedarme, pero tú ya sabes lo que dicen, el legionario que viene de una guerra llega tarde a su casa, y a lo único que tiene miedo es a subir por la escalera de la que le va a montar su mujer, pues con mi madre esto era parecido. Si yo algo temía en mi vida era a mi superior, y primero a mi madre. Así que cogí el petate, volví a Madrid y retomé mi vida como actor.

Cartel de 'Una noche con Enrique San Francisco'.
Cartel de 'Una noche con Enrique San Francisco'.