La gran fuga de libros

Un nutrido grupo de personas abarrotaba los puestos. /Rodrigo Jiménez
Un nutrido grupo de personas abarrotaba los puestos. / Rodrigo Jiménez

A pesar del cambio de ubicación de última hora desde la plaza de la Universidad a Fuente Dorada, la XIV edición de la Liberación Masiva de Libros no tuvo problemas de asistencia

ADOLFO PÉREZ VEGAValladolid

Últimamente, los libros están perdiendo popularidad en favor de la caja tonta, los ordenadores y las tabletas (no las de chocolate). Sin embargo, aún quedan iniciativas que pretenden incentivar el consumo de libros y, con ello, el enriquecimiento de la cultura. Ayer tuvo lugar uno de estos proyectos, el 'bookcrossing' de la XIV edición de Liberación Masiva Vallisoletana de Libros, organizada por la peña Los Comuneros con la colaboración del Ayuntamiento de Valladolid.

Normalmente, este intercambio librero tiene lugar en la plaza de la Universidad. Sin embargo, el miedo a una tormenta veraniega hizo que los organizadores cambiasen el lugar habitual por los soportales de la plaza Fuente Dorada, aquellos a la altura de Caja España.

De todas maneras, esto no supuso un problema, pues los tejadillos estaban repletos de 'bookcrossers' dispuestos a liberar sus libros ya releídos y, del mismo modo, adquirir otros que no hayan tenido el placer de ojear, motivo de existencia del evento. «El objetivo es que la gente coja los libros y se los lea», comentaba Carlos Moriñigo, integrante de la peña Los Comuneros y uno de los organizadores del evento.

«Queremos que no se tiren los libros, darles vida, repartir cultura, que todo el mundo pueda tener un libro»

El 'bookcrossing', afirmaba el organizador, es una iniciativa que surgió en Estados Unidos como un juego. Uno dejaba un libro en un banco, por ejemplo, y se apostaba cerca para pillar infraganti al listo que se lo llevaba. Pero lo que empezó como un juego, se descubrió como una forma barata y sencilla de llevar la cultura y la lectura a todo el mundo. «Queremos que no se tiren los libros, darles vida, repartir cultura, que todo el mundo pueda tener un libro», decía Carlos firmemente dispuesto a conseguir su objetivo

Óliver Álvarez fue el que, en su momento, se encargó de traer a la capital del Pisuerga el 'bookcrossing' y hacer la primera edición de la Liberación Masiva, trabajó que ha delegado en Los Comuneros. Gracias a su trabajo, en ediciones pasadas se ha conseguido 'liberar' –que alguien se lleve una obra– más de 5.000 ejemplares de una sola vez. Algunos han acabado incluso en El Congo, pero lo normal es que los textos no viajen más alla de Francia o Portugal.

Codazos por un libro

Muchos de los presentes conocían a los organizadores y ya eran habituales de esta reunión de lectores, ávidos de letras como el vampiro de sangre. «Me parece muy buena iniciativa, yo llevo viniendo desde que era pequeña con mi madre, y aquí seguimos», aseguraba Estela Astorga, una 'bookcrosser' habitual en esta cita. Por supuesto, más de un transeúnte no dudo en hincar un codo en costado ajeno o meter el pie entre un bosque de piernas para hacerse un hueco en primera línea de puesto, siempre dentro de los límites del respeto y la buena educación. Todo sea por no dejar escapar ese libro que podría cambiarle la vida.

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