El bookcrossing se extiende cada vez más

Varios asistentes, ayer, mirando los libros disponibles /Ramón Alonso
Varios asistentes, ayer, mirando los libros disponibles / Ramón Alonso

La Plaza de la Universidad se quedó pequeña para la exitosa suelta de libros

LAURA VAN HOEYLANDT Valladolid

Desde las emblemáticas enciclopedias sobre personajes del siglo XX, libros de psicología social o cómics, hasta antologías de autores tan respetados como Antonio Machado. La 13ª liberación Masiva Vallisoletana de Libros tuvo lugar ayer en la Plaza de la Universidad, donde jóvenes y veteranos lectores intercambiaron sus ejemplares más antiguos.

El evento, conocido como ‘bookcrossing’, se organizó por la Asociación Comunera Vallisoletana Peña Comuneros y los ‘bookcrossers’ de Valladolid. Entre los asistentes se encontraban todo tipo de lectores. Un jóven estudiante de Filosofía se decidió por un ejemplar sobre la formación de profesores de educación secundaria y una madre acompañaba a sus hijos mientras entregaban sus libros antiguos y buscaban ansiosos unos nuevos para leer. Durante unas horas, los que ya conocían esta práctica –que se realiza en Valladolid a lo largo de todo el año–, enseñaban y descubrían junto a los que acaban de conocer el ‘bookcrossing’.

José, «aunque me conocen por ‘Maki’», de la Peña de los Comuneros destacó que a lo largo de los años se ha normalizado cada vez más la liberación de libros. «Los primeros años algunos de los asistentes eran escépticos de llevarse un libro de forma tan sencilla. No obstante, casi 15 años más tarde, las personas aplauden y participan abiertamente en esta actividad», declaró.

Mientras las mesas estaban desbordadas de libros y los asistentes caminaban entre la multitud rebuscando las decenas de portadas, otros entregaban bolsas repletas de libros para intercambiar. Los organizadores luego seleccionaron aquellos ejemplares que creen adecuados para la actividad. «Se acepta prácticamente todo. Hay algunas cosas que no, como libros de colorear ya usados», argumentó Maki. «La inmensa mayoría de los libros que se traen se aceptan», recalcó. Además de la colaboración de cualquier lector que lo desee, en estas fechas la Peña de los Comuneros sí acude a las asociaciones y «se escogen todos los ejemplares que les sobran para poder incluirlos en este evento. De esta forma ellos liberan sus fondos para dejar espacio a nuevas adquisiciones y nosotros disponemos de más libros para los asistentes». Al final del evento suelen quedar pocos libros en las mesas. Algunas guías de viajes, algún folleto sobre medicina o empresas, entre otros.

El ‘bookcrossing’ se realiza en la ciudad de forma habitual. Uno de los asistentes al evento de ayer, que realizó varios intercambios durante muchos años, destacó que «se suele hacer en bares o espacios que dispone el Ayuntamiento»

Otra de las asistentes destacó que «es una manera de ver algunos libros que a lo mejor de otra forma no lees». No obstante, apuntó que «deberían colocarlo de otra forma. Es mucha aglomeración, aún así, la idea es muy buena. La asistencia de tanto público debería hacer plantear a los organizadores colocarlo en un sitio diferente, más amplio, para facilitar el movimiento a las personas». Por último, argumentó que «es una verdadera oportunidad para descubrir libros buenos. Veo que hay ejemplares muy buenos y ¡en los que las personas no se fijan!». Los asistentes defienden que hay oferta para todos los públicos, gustos y necesidades.

 

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