De Andalucía a Cantabria sin moverse de Valladolid

Una mujer escancia sidra junto al centro asturiano. /Henar Sastre
Una mujer escancia sidra junto al centro asturiano. / Henar Sastre

La Feria de Folklore y Gastronomía cierra mañana sus casetas tras una semana «más floja» que otros años, según el presidente de la asociación de los centros regionales

IRIS SIMÓN ASTUDILLOValladolid

La XXXVII edición de la Feria de Folklore y Gastronomía de Valladolid ha reunido desde el pasado sábado 7 a 16 casas regionales de todo el territorio español. Estos centros, ubicados en el aparcamiento del estadio José Zorrilla, han congregado durante esta semana a multitud de casetas con gastronomía tradicional de comunidades como Andalucía, Asturias, Canarias, Cataluña y hasta de la ciudad de Melilla.

Este viaje por la cocina y cultura de cada parte del país permite a sus visitantes degustar los platos y las bebidas típicas de cada territorio sin dejar Valladolid, lo que convierte esta experiencia gastronómica en una actividad imprescindible de la Feria y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo.

Estas casetas regionales, abiertas todos los días desde las 13:00 horas en el recinto ferial, apagan mañana sus fogones en un año en el que la metereología no ha acompañado a la celebración. Desde la organización, su presidente, José Luis Bellido, ha afirmado que el fin de semana de la inauguración fue muy bueno, pero que el resto de los días han sido «flojos», aunque «aún no se pueda hacer un balance completo».

«La verdad es que el clima de estos días no ha ayudado nada», ha sentenciado Bellido entre el bullicio del gentío de esta mañana, «dan tormenta durante todo el fin de semana, así que no sabemos cómo se cerrará la edición». El presidente de la Federación de Casas Regionales y Provinciales en Castilla y León ha contestado serio a la pregunta sobre la valoración de esta edición respecto a la anterior: «si ahora mismo tuviese que compararlo con el año pasado, este sería un balance medio pero tirando hacia abajo», aunque insiste que puede remontar el último día si el tiempo les favorece.

Esta disminución de la afluencia también se ha podido ver influida por la coincidencia de la vuelta a las clases –que, en su mayoría, comenzaron el día 10– con las fiestas de la ciudad, pues muchas familias volvieron a introducirse en la rutina más pronto que otras veces y no pudieron disponer de un tiempo para acercarse al estadio y disfrutar del tapeo.

El éxito de cada región

Aun así, las personas que decidieron pasar unas horas en el recinto ferial a lo largo de estos días y así poder degustar algunas comidas de su tierra, o de otras, no se arrepintieron. Algunos de los platos más populares han sido los del centro catalán, los 'calçots' con salsa romescu y la tosta de butifarra, que ya alimentaba según entrabas a la feria. Al lado de esta se encuentra la caseta de Murcia con sus migas y una variante muy sabrosa para las personas veganas: paella de la huerta.

También hay comunidades con otro ritmo, como es la Casa Charra, de Salamanca, donde reciben al cliente a ritmo de castañuela, pues en la Feria de Folklore y Gastronomía se han podido descubrir nuevos bailes y danzas tradicionales cada día gracias al amplísimo programa cultural.

La siguiente parada en este viaje gastronómico es Asturias, esta vez con la característica música de la gaita, un ambiente perfecto para probar el bollo preñao y beber sidra. Sin embargo, la andaluza es la caseta con más éxito. La afluencia a esta caseta requiere incluso la organización mediante filas para hacer el pedido por una parte y recogerlo por otra, pues todo el mundo quiere probar sus chopitos, boquerones o calamares.

Estas y otras muchas casetas han sido catadas a lo largo de estos días por sus visitantes, que se espera sean más numerosos en la próxima edición de esta tradicional Feria de Folklore y Gastronomía de Valladolid.