«Es una obra terapéuticapara público y actores»

Álex Casademunt, Noelia Miras, Mónica Aragón y José Manuel Pardo, protagonistas de 'El otro lado de la cama'./
Álex Casademunt, Noelia Miras, Mónica Aragón y José Manuel Pardo, protagonistas de 'El otro lado de la cama'.

José Manuel Pardo, director y actor, y Mónica Aragón, actriz.

REBECA PASALODOSvalladolid

El silencio. Ese silencio de quien duerme al lado, de quien habla pero a quien ya no se entiende, el silencio del desencuentro, el que se produce cuando ya no habla la pasión. El murmullo. Ese que generan los amantes vencidos al deseo irrefrenable, el de la voz que susurra un te quiero esperando ser correspondida, el de una conciencia con el volumen al mínimo. Sobre pasiones cruzadas y algo de amor trata el musical El otro lado de la cama, basado en la película del mismo nombre que triunfó en 2.002. Con éxito y experiencia acumulados desde junio en el teatro Quevedo de Madrid, la compañía de este musical compuesta por ocho actores entre los que destacan Álex Casademunt, Mónica Aragón o Andrés Arenas, emprende una gira que comienza los días 13 y 14 de septiembre al teatro Carrión de Valladolid. José Manuel Pardo, como director y protagonista, y Mónica Aragón, cuentan esta historia de ambos lados del escenario.

¿Cómo fue la idea de llevar a cabo este proyecto?

José Manuel: Estábamos barajando varios títulos entre el productor, Luis Antonio Rodríguez, y yo. Me decanté por El otro lado de la cama. Recordaba la película, sabía que se había hecho en teatro y decidí que iba a pedir los derechos a David Serrano y la iba a montar.

El otro lado de la cama esta basada en una película de gran éxito. Quienes ya hayan visto la película, ¿descubrirán cosas nuevas?

J.M: Sí, porque el ritmo de la obra de teatro es muy distinto al de la película que, al ser cine, está rodada en varios espacios mientras que en la obra de teatro hay que hacerlo todo en el mismo. Les va a sorprender la creatividad con la que hemos trabajado para poder enfocar la función dentro de un escenario.

Los actores de esta obra tienen orígenes muy distintos: la música, la interpretación e incluso el trabajo con niños ¿Cómo fue la selección?

J.M: Yo fidelizo mucho con los actores con los que trabajo. Laura Ramírez, que hace el personaje de Pilar, había trabajado conmigo en varias ocasiones, al igual que Andrés Arenas, quien está haciendo ahora la serie de Vive cantando. Luego está Mayte Mira, que es actriz y trabaja en doblaje. Noelia Miras es una actriz estupenda que le ha hecho coros a Plácido Domingo y a Montserrat Caballé, hace el personaje de Paula. La única que es nueva es Malu Carranza, que hace un papel muy pequeñito, pero que está fresca y divertidísima. Y luego Álex Casademunt ha sido el descubrimiento del año. Cuando estaba cerrando el reparto, recordé que Álex había trabajado en Mamma mía. Fui a verlo a una función que estaba haciendo: Cosa de tríos. Cuando terminó no tuve la menor duda que el personaje de Pedro lo iba a hacer él. Es un actor de una disciplina exhaustiva, como compañero es de una generosidad desmedida, también como persona. Me siento muy a gusto con él en el escenario.

¿Qué está siendo lo mejor de trabajar con estos compañeros?

Mónica: Para mi el buen rollo que hay. Hace que sea divertido trabajar y que disfrutemos mucho haciendo la función y creo que eso es algo que se trasmite al publico.

Aunque es una historia conocida por el público, la obra está triunfando ¿dónde está la clave del éxito de este musical?

J.M: La clave del éxito está en que, para los momentos que estamos pasando de crisis y en los que el ánimo no está demasiado alto, es una función terapéutica para el público y para los actores. A nosotros, como a todo el mundo, nos pasan muchas cosas: un día te levantas y te duele la cabeza, otras tienes que gestionar un asunto familiar. Pero llegas al teatro, empieza a sonar la música y existe una comunión y un pulso absoluto con el público desde el principio hasta el final.

El musical invita a reír, ¿también a reflexionar sobre el amor, las relaciones?

J.M: Invita a reflexionar sobre la pasión, sobre el deseo. Sobre esos deseos que muchas veces no nos atrevemos a desarrollar, que vamos dejando por el camino y que al final se pueden convertir en frustraciones. El otro lado de la cama tiene esa parte fresca de la vida que dice ¡atrévete!, no hagas daño pero ¡atrévete!

La trama rompe con el modelo de amor que veíamos en las obras clásicas, ¿cree que se ha pasado del amor idealizado al amor banalizado?

J.M:Yo creo que los personajes no están basados en el amor, están basados en el cariño, en la frescura. Sobre todo el personaje de Javier, que es un personaje que no se deja nada por el camino. Él dice: me gustas y voy a por ti y mantengo mi relación de pareja porque sí, pero si tú me gustas, te voy a disfrutar y tú me vas a disfrutar.

-Mónica: No creo que el amor sea banal nunca. Si es así es otra cosa pero no amor. En el teatro, cine y televisión contemperoaneos no creo que se haya banalidad, creo que se muestran cosas que siempre han estado ahí pero de las que antes no se hablaba tan abiertamente. Los clásicos siguen siendo los clásicos, pero también pueden convivir con la evolución.

En la obra actúa, es Javier, y también dirige, ¿cómo se compaginan ambos frentes?

J.M: Es difícil porque un actor siempre necesita de un director, y cuando estamos en el escenario perdemos la objetividad. Yo necesito que me dirijan, mucho más como es Javier, que estoy la hora y media en el escenario. ¿Cómo he desarrollado esto? Pues respirando a los compañeros. Según iban avanzando los ensayos, los iba respirando y yo iba construyendo mi personaje, porque no tenía tiempo para hacerlo ya que tenía que construir el personaje de una compañía entera y poner en pie una obra de teatro, con todo lo que conlleva un musical. Es una tarea difícil, pero yo invito a cualquier actor que dirija que lo haga porque cuando ves el balance positivo, aunque el camino haya sido arduo, ha merecido la pena.

¿Qué parte hay de usted en el personaje y del personaje en usted?

J.M: Yo soy una persona cuyo lema es vive la deliciosa eternidad del instante y yo creo que Javier vive esa deliciosa eternidad del instante. Aprovecha la ocasión, Carpe diem.

-Mónica: ¡Ufff! ¡¡No nos parecemos más que físicamente!!. jajajajaja.

Entre musicales con grandes escenografías, ¿qué cree que puede aportar la apuesta minimalista que trae El otro lado de la cama?

J.M: La apuesta es que se puede hacer teatro con nada y con todo. Es decir, que lo puedes hacer con elementos simbólicos, que te están diciendo muchísimo. Lo que sí es imprescindible en teatro son los actores. A mi no me gusta que el público confunda una escenografía con lo que está pasando. Lo que van a ver es a unos actores, a escucharlos cantar y a divertirse con ellos. El otro lado de la cama no necesita más. Es la casa en la cual se van a reflejar los dos ambientes con una luz. El público cuando llega al teatro se pregunta ¿y cómo van a hacer El otro lado de la cama aquí? Cuando empieza la función, empiezan a enterarse y al final es un estallido de emoción y de alegría y el público sale realmente feliz del teatro. No es necesario Cortilandia para hacer teatro.

En Valladolid será la primera vez que salgan con esta obra fuera del Teatro Quevedo de Madrid, ¿Cómo se afronta esta nueva etapa?

J.M:Yo la afronto desde un punto muy esperanzador. Creo mucho en esta función y creo mucho en la gira. El público de Valladolid es un público que sabe ver teatro, tiene mucha objetividad. Yo he trabajado varias veces en Valladolid y están acostumbrados a ver teatro. Sé que nos enfrentamos a un público crítico, no con un público difícil, pero sí crítico, y para mí ir a Valladolid en las fiestas me parece un reto maravilloso

¿Por qué el público vallisoletano no debería perderse El otro lado de la cama?

J.M: Tienen que ir a divertirse con nosotros porque les vamos a hacer un regalazo como broche para las fiestas. Va a ser uno de los mjores regalos que va a tener las fiestas de Valladolid.

- Mónica: Porque lo van a pasar fenomenal. Porque pueden cantar y bailar todo lo que quieran. Porque se van a reír un montón. Porque van a recuperar los buenos recuerdos de la peli y algunos que tenían olvidados. Pero sobre todo ¡¡¡porque hay que ir al teatro!!!. Y de esto último Valladolid sabe mucho.

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