La Federación Regional de Asociaciones Gitanas defiende la formación y el empleo para «mejorar la convivencia» en Las Viudas de Valladolid

Ramón Salazar junto a Pilar del Olmo en Las Viudas. /Rodrigo Jiménez
Ramón Salazar junto a Pilar del Olmo en Las Viudas. / Rodrigo Jiménez

Su presidente, Ramón Salazar, asegura que no tiene por qué entubiarla «un hecho puntual» de seguridad y que las noticias que se han contado «no se dieron como es debido»

El Norte
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El presidente de la Federación de Asociaciones Gitanas de Castilla y León, Ramón Salazar, defendió hoy la formación y el empleo como pilares para «mejorar la convivencia» en el barrio de Las Viudas de Valladolid. Así lo puso de manifiesto en la visita que realizó por varias zonas junto a la candidata Alcaldía de Valladolid por el PP y consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo.

En su opinión, el trabajo que se realiza con las familias de su comunidad va dando sus frutos después de varios años. «Nos reciben bien y las asistentes sociales que tenemos están muy contentas con la infinidad de programas que llevan a cabo. Había niños absentistas que ahora acuden al colegio con normalidad y a la comunidad gitana se la va valorando. Hay que dar a conocer todo lo que se hace para que se tenga en cuenta». En el barrio, un 80 por ciento de los cerca de 3.000 residentes son de etnia gitana, un 15 por ciento payos y un cinco por ciento inmigrantes.

También aseguró que el papel de la mujer ha cambiado mucho y que, si se dan situaciones de maltrato, la comunidad gitana «sanciona y descubre a los autores y los mediadores los destierran por el periodo que se considere oportuno, dependiendo de los hechos». En torno a las carencias de Las Viudas, Salazar consideró que se necesitan «muchos arreglos» pero incidió especialmente en la necesidad de empleo, ya que el paro es de un 80 por ciento. «La educación es clave y se ha avanzado muchísimo. No es fácil equiparse a la comunidad paya, pero hay aquí chicas que acuden a la universidad, algunas ya abogadas y un chico ingeniero», agregó.

Buena convivencia

A su juicio la convivencia en la zona «es buena» y añadió que no tiene por qué entubiarla «un hecho puntual» de seguridad y que las noticias que se han contado «no se dieron como es debido», y que todo empezó con una intervención de la policía con una familia donde estaba el padre, el hijo y dos o tres mujeres de la familia.

«La madre defendió al hijo y la han roto dos costillas y a otra de las mujeres la amenazaron pero no la pegaron por que enseñó la barriga. Estamos en contra de que los gitanos hagan frente a la policía pero no hay peligro en esta zona salvo cuando se dan situaciones de enfrentamientos entre familias rivales. Se trata de un trabajo continuo y muy pesado que intentamos arreglar los mediadores», aseguró.

Sobre los disparos al aire que realizaron algunos vecinos que fueron identificados, interrogados y puestos en libertad con cargos por tenencia ilícita de armas, el patriarca gitano explicó que «en la comunidad gitana se celebran mucho estas fiestas navideñas, los chicos estaban un poco alegres y dispararon unos tiros con las escopetas, pero no se puede dar propaganda negativa ni marginar a todas las familias».

En opinión de Salazar, «está comprobado» que si alguien de la comunidad gitana «comete un hecho deplorable lo acaban pagando todos los que formar parte de ella», pero, sin embargo, si el hecho lo protagoniza un payo «lo paga sólo el autor» y así, señaló, «es difícil blanquear la imagen de los gitanos».

Más apoyo municipal

Ramón Salazar consideró, por otra parte, que el colectivo gitano «está abandonado» y que se necesitan más medios en el barrio de Las Viudas. «Este Ayuntamiento nos ha fallado por que con con el anterior estábamos bastante más reconocidos. Se nos ha quitado la mitad de las ayudas que recibíamos y así el trabajo social, que sigue siendo intenso, queda anónimo y menos reconocido. Se necesita algún mediador que haga seguimiento de las familias», manifestó.

A su vez, negó que Valladolid haya sido una ciudad que se haya caraterizado por los conflictos entre gitanos y payos. «Puede existir una situación puntual grave, pero lo que no es normal es el rechazo que se siente hacia los gitanos, que si no es racismo, sí que se percibe ese rechazo. Hay que sensibilizar a la comunidad paya, por que si vas a alguilar una casa no la encuentras y hay matrimonios jóvenes con situaciones estables que valoran mucho la vivienda se ven impotentes y tienen que estar con los padres varios personas en una casa de cuarenta metros», indicó.