El fantástico descubrimiento que reivindica el feminismo de una reina medieval de Castilla

Leonor de Plantagenet, retratada por un pintor anónimo. /Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, Burgos
Leonor de Plantagenet, retratada por un pintor anónimo. / Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, Burgos

El chileno José Manuel Cerda y el vallisoletano Félix Martínez presentan en la Universidad de Valladolid un documento inédito sobre Leonor de Plantagenet (1161-1214)

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

Cuando el profesor chileno José Manuel Cerda abrió el correo electrónico, de esa forma mecánica con la que se revisan las rutinas, se emocionó tanto que suspendió la clase que debía impartir minutos después. Echó un vistazo a ese documento digitalizado que un remitente francés le adjuntaba y de inmediato se puso en contacto con Félix Martínez, catedrático de Historia del Derecho de la Universidad de Valladolid. Es fácil imaginarlo al teléfono con la vehemencia entusiasmada del investigador que, tras ocho años sumergido en papeles antiguos, frustrado por no poder avanzar más, se encuentra, de improviso, con la clave que confirma todas sus tesis.

«Iba a salir a hacer una clase y no pude hacerla, pedí que la suspendieran porque era un hallazgo absolutamente impresionante. Llamé al profesor Martínez porque el hallazgo era de tal envergadura que dije no puedo acometerlo solo», explica.

Cerda trabajaba sobre la figura de la reina Leonor de Plantagenet, consorte de Alfonso VIII, rey de Castilla. Una mujer sobre la que existía poca documentación pero sobre la que el investigador chileno había puesto el foco tras estudiar su carta de arras. «Se le entrega en 1170, producto del matrimonio con Alfonso VIII de Castilla. Y allí se le legan una serie de bienes sobre los que tiene cierta disposición. Y yo me quedaba un poco ahí. ¿Pero cómo dispone de estos bienes?». Esa era la pregunta clave. Porque José Manuel Cerda tiene una tesis que este hallazgo reivindica. Las mujeres de la Edad Media tenían más poder -en ciertas instancias- del que se les atribuye tradicionalmente. «Vino a confirmar una cosa que ya venía trabajando sobre la reina, que era su capacidad dispositiva. Es decir, tenía bienes de los que podía disponer. Y eso es importante reseñarlo porque se habla a veces de que en la época medieval la mujer no tenía ni voz ni voto y los documentos nos dicen otra cosa. Estoy convencido de que la mujer retrocede en sus derechos en los siglos XVI, XVII y XVIII. Cuando acaba la época medieval, el Renacimiento es un movimiento tremendamente masculino. Sin embargo en la época medieval tienes a Hildegarde de Bingen, a Eloísa de París, a Matilde de Toscana, a Leonor de Aquitania... Solo en el siglo XII puedes nombrar a una decena de mujeres maravillosas», asevera el profesor chileno.

José Manuel Cerda, la vicerrectora Carmen Vaquero y Félix Martínez, durante la presentación en Derecho.
José Manuel Cerda, la vicerrectora Carmen Vaquero y Félix Martínez, durante la presentación en Derecho. / C. Barrena-UVA

El documento es un privilegio que confirma que la reina disponía de sus bienes con autonomía para poder premiar, incluso, a un juglar

El documento inédito se evaporó durante la época napoleónica. «Se trasladó a Francia, pero no sabíamos quién lo tenía ni dónde. Muchos de los documentos trasladados a Francia fueron entregados con bastante escrúpulo a la Biblioteca Nacional de París, porque sus propietarios en algún momento dijeron 'esto llegó a Francia producto de la ocupación de Burgos de 1808'. Pero otros objetos quedaron en manos privadas y se trasladaron de generación en generación. Esta persona que contactó conmigo es un particular que vive al norte de Marsella y que dio conmigo por Internet. Se dio cuenta de que en Chile era donde se había escrito más sobre esta reina de Castilla y como había sido mi sujeto de investigación me envió una copia digital».

El documento es sencillo, paradójicamente. Se trata de un privilegio rodado por el que Leonor de Plantagenet dona una villa hoy desaparecida, Ordoño de Muñó, a un juglar, Fuet, como contraprestación por unos servicios que no se han podido determinar. «La donación se hace a un personaje que entendemos que era un juglar, por tanto un personaje de baja escala social, lo que es algo tremendamente novedoso pero que entronca muy bien con lo que estaba siendo la tradición en su propia familia, de donación de bienes a los que colaboraban con la familia real y no solo a los nobles», contextualiza Félix Martínez.

Página que muestra a Enrique II discutiendo con Tomás Becket. Forma parte del catálogo de miniaturas de la British Library.
Página que muestra a Enrique II discutiendo con Tomás Becket. Forma parte del catálogo de miniaturas de la British Library. / Detalle en

«Vemos a la reina disponiendo de estos bienes de forma independiente y autónoma», apunta Cerda. «Es ella la que emite el privilegio. Y es muy importante porque tenemos la primera constatación de una reina consorte peninsular que tiene a su disposición una Cancillería. Nos dan confirmación de una reina que funciona con independencia y autonomía, que tiene bienes propios para poder disponer, privilegiar y premiar. Y para poder premiar servicios prestados», añade.

Hasta el momento en que apareció este documento solo existía otro de índole similar. José Manuel Cerda se había topado durante ocho años con los límites que impone el paso del tiempo. «En el siglo XII todo se conoce. Toda la documentación regia de entonces es muy conocida. Llevaba ocho años investigando la vida de esta reina a través de muy poca documentación, sobre todo visual, heráldica, propia de los trovadores en el ámbito cortesano en el que ella se movía... Y resultaba particularmente frustrante no encontrarse con más documentación que un privilegio rodado que está en la catedral de Toledo otorgándole una capellanía a Tomás Becket, al que asesinaron producto de una disputa con su padre. Para purgar la memoria de su padre, Leonor de Plantagenet auspicia esto».

«Fue un personaje de excepción, se casó con Alfonso VIII de Castilla. Venía de Inglaterra, su padre es Enrique II, su hermano es Ricardo Corazón de León, su madre es Leonor de Aquitania... Era un personaje muy avanzado para la época y trajo importantísimas novedades a Castilla en todos los ámbitos. Se produjo un revulsivo cultural enorme. Apareció el Estudio General Palentino, o el ámbito cortesano en torno a las Huelgas de Burgos. Propició la creación de una Cancillería propia para la reina. De ahí que el privilegio tenga en sí muchísima importancia», concluye Félix Martínez.

El rey Enrique II y su descendencia. Leonor de Plantagenet es la tercera por la derecha. Página del catálogo de la British Library.
El rey Enrique II y su descendencia. Leonor de Plantagenet es la tercera por la derecha. Página del catálogo de la British Library. / Detalle en