Familias usuarias de la guardería municipal de Peñafiel denuncian que las nuevas normas impiden conciliar

Instalaciones de la guardería municipal de Peñafiel./A. O.
Instalaciones de la guardería municipal de Peñafiel. / A. O.

El alcalde asegura que detrás de la polémica se encuentran los intereses particulares de ediles de Ciudadanos

Agapito Ojosnegros Lázaro
AGAPITO OJOSNEGROS LÁZAROPeñafiel

«Si llego a saber esto no traigo aquí a mis hijos», comenta una madre que, aunque no vive en Peñafiel, reside dentro de su zona de influencia y trabaja en la localidad a diario. Al igual que la suya, varias familias que dejan a sus hijos al cuidado de las guarderías que en la localidad desempeñan su función, a través de un convenio firmado con el Consistorio, se han unido para manifestar su «indignación» por las nuevas normas que regulan el funcionamiento del servicio, «una normativa negociada entre el Ayuntamiento y solo una de las empresas que gestiona uno de los dos centros: Clece», explican.

Consideran lesivas esas nuevas normas para un servicio público «que debe permitir conciliar vida familiar y laboral y, por extensión, hacer atractiva la vida en los pueblos y así asentar población en ellos», aseguran, mientras denuncian que prevalecen los intereses de la citada empresa frente a las necesidades de los padres, pues afirman que con las nuevas normas se pretende completar primero la guardería que gestiona ésta, Pasitos, limitando casi por completo la elección de centro.

Los principales obstáculos para la conciliación que explican son, primordialmente, que no se les permite elegir centro ni tampoco se les da la posibilidad de matricular a sus hijos a media jornada, por lo que algunos deben abonar un dinero por un servicio que no necesitan. Ahora «habrá una tarifa única de jornada completa, independientemente de que los niños vayan cuatro u ocho horas», lo que implica, además, que habrá familias que pagarán más que otras, no porque aumenten las tarifas, sino porque a unos padres se les mantienen las condiciones anteriores. Consideran un agravio comparativo que a las familias de niños nacidos antes del 15 de mayo de 2017 se les respeten las condiciones anteriores, es decir elegir centro y abonar media jornada si es la que utilizan. Incluso, ahora podría darse algún caso en el que hermanos fuesen a distintas guarderías.

El modelo de gestión en el que se presta el servicio desde el Consistorio se realiza a través de dos guarderías: Pasitos, ubicada en el colegio público de La Villa; y otra, en el colegio concertado La Inmaculada. De esta forma se intenta dar cobertura a la demanda de plazas. Ambas son gestionadas de forma privada, pero a través de un convenio municipal.

La situación actual arrancó el pasado mes de abril, cuando Clece remitió un escrito al Ayuntamiento anunciando que al finalizar el curso dejaba de prestar el servicio. Una vez comunicado, el colegio concertado La Inmaculada solicitó información por si le interesaba hacerse cargo de Pasitos. Finalmente, y con nuevas condiciones, Clece llegó a un acuerdo con el Consistorio para prorrogar el contrato, sin tener en cuenta a lo otra prestataria en la negociación, dicen los padres, quienes también señalan que a ellos se les informó «mucho más tarde», cuando el acuerdo estaba ya cerrado.

Al igual que hay familias que prefieren la guardería que gestiona Clece, también existen otras que se inclinan por la de La Inmaculada ya que «son más flexibles, nos dan más facilidades», o también porque empezaron llevando allí a los niños y están satisfechos con el cuidado que reciben.

La nueva situación también puede dar lugar a que algunos padres con más de un hijo, los tengan que llevar a una guardería distinta. «Estamos descontentos porque ahora las plazas las quieren gestionar desde el Ayuntamiento y no podemos elegir al cien por cien. El alcalde «nos dijo que iba a respetar a los niños en cada centro y las tarifas en cada guardería, algo que luego no se ha cumplido», aseveran.

Dificultades económicas

Sobre el malestar expresado por el colectivo de padres, el alcalde de Peñafiel, Roberto Díez, ha explicado que en medio de esta polémica existen «interesas particulares de concejales de Ciudadanos que están afectados». Sobre los motivos de las críticas recibidas por las familias, el alcalde expone que comprobando que las dos guarderías tenían dificultades, sobre todo económicas, porque las matrículas son la mayoría a media jornada y no dan para mantener de una manera viable el servicio, se consultó primero a los padres y su valoración fue que estaban muy satisfechos con la empresa y que se intentase agotar todas la vías para prorrogar el servicio.

El acuerdo para prorrogar el servicio era que fuese con jornadas completas. Y lo que se ha hecho es mantener las reservas de las plazas que hay en ambos sentidos; se han mantenido las condiciones de los que las tuviesen a media jornada, pero las nuevas matrículas son todas iguales. Se trata de establecer un criterio ordenado para que se puedan mantener los dos servicios. Lo que no podemos es mantener aulas en cada centro con dos niños en cada uno», concluye el regidor.