Las familias monoparentales reclaman en Europa una ley que las reconozca

Marta de Frutos, Ruth Palmero y Beatriz Hernández, con Brenda. /Rodrigo Jiménez
Marta de Frutos, Ruth Palmero y Beatriz Hernández, con Brenda. / Rodrigo Jiménez

Dos asociaciones tienen representación en Valladolid, donde el 22,8% de los hogares tienen un solo progenitor

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

Marta de Frutos llega acelerada, aunque en realidad ese vértigo de luchar contra el reloj es una constante en su vida desde que decidió criar a su hijo Lucas en su pueblo, Villardefrades, donde podía compaginar el rol de madre con el de trabajadora en un restaurante familiar. Sin saberlo entonces, se había convertido en una «familia monoparental» imbricada en un núcleo rural en la región con el problema de despoblación más severo de España.

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A su lado se encuentran Ruth Palmero y Beatriz Hernández, que también saben de esos equilibrismos. Ruth, informática, es madre soltera por elección. Beatriz, enfermera, es separada. Son tres de las cuatro fundadoras de Monocyl, una de las dos asociaciones de la región que pretende visibilizar a un colectivo que agrupa a un 22,8% de las familias de la provincia de Valladolid, según el Instituto Nacional de Estadística. De ellas, el 18,6% tienen una mujer al frente. El 12% de estos casos son por elección y un 35% por separaciones. La mayor parte es por viudedad.

La cuarta fundadora de Monocyl se ha reunido en Bruselas con la eurodiputada socialista Iratxe García en un intento por lograr que Europa brinde un impulso internacional que anime al Gobierno, o a las comunidades autónomas, a seguir una misma senda, sin diferencias territoriales como las que existen actualmente. Piden una ley que las identifique como tales, que les ayude a olvidarse de un trámite tan engorroso como tener que enseñar a cada funcionario que lo pida el convenio de separación o la sentencia de divorcio, por ejemplo, para justificar que se es «familia monoparental».

En la Comunidad Valenciana, la más avanzada de España, se ha creado un documento similar al de las familias numerosas. Sería el modelo a imitar. Pero hay, además, otras peticiones. Por ejemplo, que se tenga en cuenta su realidad a la hora de plantear determinadas ayudas. Es un colectivo con una amplia presencia de mujeres. Algunas de ellas en situaciones de especial vulnerabilidad -víctimas de maltrato, por ejemplo-, cuya conciliación laboral resulta obviamente compleja. «No nos podemos amoldar a una reducción de jornada», explica Beatriz, porque entre otras cosas también implica una reducción de sueldo. «A veces hacen cosas que no nos sirven», explica Ruth. «Han sacado ayudas para personas con reducción de jornada y te dan siete puntos por monoparentalidad, pero luego las condiciones para conseguir la ayuda imponen que la reducción de jornada sea del 50%». Es decir, que lo comido por lo servido.

Al comenzar a tratar con los representantes de los partidos políticos se han encontrado con algunos problemas imprevistos. «Somos independientes de origen, solo monoparentales, porque nuestro día a día es muy similar. Pero el PP, por ejemplo, no quiere saber nada de las madres solas por elección. Como tú has decidido tú sola tener hijos, apáñatelas con ellos. Y nosotras lo que decimos es que hay que tener un foco en el menor. Cuando hablas de conciliación, etc., no tienes que igualar los derechos laborales de la gente, sino los derechos básicos de los menores», explica Ruth Palmero.

La clínica IVI, con 70 centros en toda España e implantada en Valladolid, señalaba hace unos meses que «en los últimos cinco años», el número de mujeres que han acudido a ellos para ser madres solas «ha aumentado cerca del 75%».

«Tienes muchos momentos de soledad, aunque te sientas feliz»

Cuando el niño se pone enfermo, sus padres sufren. Pero en algunos casos hay otra situaicón que preocupa más. «Lo paso peor cuando me pongo enferma yo», dice Beatriz Hernández. «Porque tienes que seguir atendiéndolos». Monocyl aglutina casos de todo tipo, desde divorcios y separaciones hasta viudedades o madres solas por elección, pero hay situaciones recurrentes. «A veces hay una sobrecarga del cuidador principal. Y casi claudicas, pero tienes que seguir, no tienes un rato de 'necesito este tiempo', al cuidador no lo cuida nadie», explican. Por eso «uno de lo objetivos de la asociación es crear lazos».

A veces incluso con gente que ni siquiera se siente «familia monoparental». Simplemente no es consciente de esa situación, que puede ser sobrevenida, porque en ocasiones puede contar, por ejemplo, con cierta ayuda familiar. Eso no obsta para uqe se puedan sentir «desubicadas, porque no estás en un mundo de familias tradicionales», sino en una especie de «limbo» en el que, aseguran, «hay muchos momentos de soledad, por más que se sientas feliz». Esa necesidad de crear vínculos con otras familias monoparentales con vivencias parecidas viene nada también por los propios hijos. «Los niños a veces se hacen preguntas y cuando ven niños en su misma situación ven que no pasa nada, les viene bien», aseguran.

Su asociación es bastante reciente, pero crece a buen ritmo porque, como muestran las estadísticas, cada vez hay más casos de familias monoparentales, especialmente relacionados con separaciones y el aumento de las maternidades en solitario.