Así vivió el incendio de Notre Dame una familia vallisoletana

Así vivió el incendio de Notre Dame una familia vallisoletana

«Pensé que se destruiría totalmente», reconoce Isabel, una joven de Simancas que se encontraba de vacaciones en París cuando se quemó la catedral

RUBÉN V. JUSTO

Isabel siempre quiso conocer París, su ciudad favorita. Su sueño se ha hecho realidad esta Semana Santa, cuando voló junto a sus padres y sus hermanos rumbo a la capital francesa para desentrañar si de verdad era la ciudad del amor o esa ciudad de ensueño que muestra la superproducción 'El jorobado de Notre Dame'. «Siempre he querido ir a París y tuve la suerte de poder ver Notre Dame el día antes de que ardiese. Me dio mucha pena y rabia a la vez, estuve a punto de llorar», expresa.

Esta joven vallisoletana de Simancas paseaba con su familia por la Rue de Rivoli -calle paralela al Río Sena- cuando observó «un humo amarillo». «Cuando llegamos a una calle perpendicular a la que estábamos nos dimos cuenta de que era Notre Dame», recuerda.

Los primeros instantes fueron de confusión: «Nos asustamos, pensábamos que podría ser un atentado terrorista y decidimos alejarnos», reconoce. Ya por la noche e informados sobre lo sucedido, se acercaron para comprobar si lo que decían las noticias era cierto. «Fue horrible: sentí impotencia al saber que no se podía hacer nada y que estábamos perdiendo Notre Dame». En el ambiente se respiraba «angustia y tristeza, no sé, muchas cosas. La gente estaba allí mirando al fuego, había gente llorando», describe.

Isabel no vio la caída de la torre, pero sí cómo avanzaban lentamente las horas ante la incertidumbre de si la catedral quedaría totalmente reducida a cenizas. «En ese momento sí que pensaba que se destruiría totalmente», admite.

La familia se alejó del lugar del incendio por seguridad pero no se fue al hotel hasta las 00:30 horas. «Desde donde estábamos se veía cómo pasaban los camiones de bomberos y se oían sirenas continuamente», recuerda. La mañana siguiente, la familia se levantó con la noticia de que el fuego estaba extinto. Isabel, después de ver cómo ha quedado el templo, asegura que «será posible la reconstrucción, aunque ya no será lo mismo».