Fallece el arquitecto vallisoletano Elesio Gatón Gómez

Elesio Gatón, en una imagen de 2014 en la plaza Fuente Dorada de Valladolid/Henar Sastre
Elesio Gatón, en una imagen de 2014 en la plaza Fuente Dorada de Valladolid / Henar Sastre

Especializado en patrimonio, es el autor del Plan Director de la Catedral de Valladolid

SONIA QUINTANA y VÍCTOR VELAVALLADOLID

El arquitecto vallisoletano Elesio Gatón Gómez ha fallecido esta mañana tras una larga enfermedad. La vida profesional de Gatón ha estado ligada al patrimonio vallisoletano. Autor del Plan Director de la Catedral, es también coautor del concurso de remodelación de su entorno, que se tradujo en las actuaciones en Portugalete y otros espacios de los alrededores de la seo vallisoletana. Fruto de su trabajo llegó, por ejemplo, el ascensor que permite visitar la torre de la catedral.

Ha intervenido en San Andrés, Santiago o Santa Ana, entre otros edificios religiosos, además de en la restauración de un antiguo patio renacentista en la calle Alonso Pesquera, en la casa de las Madres Celadoras, por citar algunos de sus trabajos.

También es obra suya el edificio de Bodegas Lleiroso, en Valbuena de Duero; y la restauración del edificio que alberga en la actualidad el hotel 'El coloquio de los perros', junto a la Catedral vallisoletana. Uno de sus últimos trabajos fue el proyecto para la limpieza y rehabilitación interior de la iglesia de La Antigua.

El concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, definió a Gatón como una persona «afable en el trato» y recordó que «la parte más relevante de su trabajo está relacionada con el Arzobispado, con el que trabajó con gran corrección en un trabajo delicado, pues se trataba de intervenciones en edificios singulares».

Gatón se declaró siempre un enamorado de Valladoild, con sus defectos y limitaciónes. «Tiene suficiente patrimonio e historia para jugar la baza del turismo», dijo en una entrevista con El Norte en marzo de 2014, cuando lanzó la propuesta de una ruta turística que permitiera visitar los patios de la ciudad. «Hablamos siempre de los patios de Córdoba, pero aquí tenemos unos patios magníficos. Y son uno de los elementos más singulares de toda nuestra riqueza arquitectónica», defendía. Como ejemplo, enumeraba los patios de San Gregorio, el Colegio de Santa Cruz, Las Francesas, las madres Celadoras, Santa Isabel, Pimentel... «No nos sentimos orgullosos porque no conocemos el valor de esta ciudad. Es verdad que en los años sesenta se destruyó mucho patrimonio, pero todavía quedan muchos restos valiosos de la importancia que Valladolid tuvo en el Renacimiento«, aseguraba.

«Me gusta más la ciudad como espacio de convivencia, a la europea, que el modelo de ciudad dispersa a la americana, que nos está influyendo negativamente», propugnaba. «Que los centros comerciales puedan terminar siendo los espacios de encuentro sería una pena teniendo una ciudad como la que tenemos», añadía. «A veces olvidamos que los espacios deben pensarse para facilitar que la gente conviva. No son elementos escultóricos diseñados solo para ser vistos. Cuando actúas en un espacio y lo ves lleno de gente es que has acertado«, concluía.