Se expone a 9 años por herir a otro con un cuchillo para que le quitara «lo que le había metido en el móvil»

Fachada de la Audiencia Provincial de Valladolid/Henar Sastre
Fachada de la Audiencia Provincial de Valladolid / Henar Sastre

El incidente se remonta al 5 de diciembre de 2017, cuando el acusado se presentó en casa de la víctima y, tras golpear insistentemente la puerta, consiguió que le abrieran

El Norte
EL NORTEValladolid

La Audiencia de Valladolid sienta el próximo jueves, 21 de marzo, a José Antonio R.G. por entrar en diciembre de 2017 en el piso de otro y herirle con un cuchillo tras exigirle que le quitase todo lo malo que el había metido en su teléfono móvil.

El presunto autor de los hechos se expone a una condena de nueve años de prisión por un delito de allanamiento de morada en concurso medial con otro de homicidio en grado de tentativa, así como, en concepto de responsabilidad civil, al pago de 3.960 euros en favor de la víctima en concepto de perjuicio y secuelas, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

El incidente se remonta a la tarde del día 5 de diciembre de 2017 cuando el procesado se dirigió a la vivienda de la víctima, Félix Miguel A.F. y su madre, en la calle La Trilla de Valladolid, y una vez allí tras llamar insistentemente al timbre y golpear a la puerta consiguió que le fuera franqueada la misma.

El procesado entró entonces en el inmueble, cogió de la camiseta a la víctima y bajo amenaza de muerte le pidió que le quitase «lo malo» que le había «metido en el móvil». Acto seguido, José Antonio R.G. sacó un cuchillo o navaja con ánimo de matar, siempre según la tesis del fiscal, y se lo intentó clavar a su oponente en el corazón, propósito que no consiguió debido a que la víctima cogió el arma con la mano.

Pese a ello, el acusado sí logró asestar a Félix Miguel una cuchillada en el costado izquierdo, sin que la herida, de un centímetro de ancho y profundidad, afectara a vísceras ni otros órganos. Además, el lesionado sufrió otras heridas de defensa en su mano derecha, la misma con la que logró parar la inicial cuchillada que iba dirigida al corazón.

La cosa no llegó a mayores ya que tanto el herido como su madre lograron finalmente echar al acusado de su vivienda.