La exjefa de Samaniego se «asustó» al descubrir el entramado de empresas

Los encausados, en la sesión celebrada esta mañana. Miguel Ángel Rodríguez, Antonio Bernardo Samaniego, Luis Javier Samaniego y Luis Alberto Samaniego/R. Jiménez
Los encausados, en la sesión celebrada esta mañana. Miguel Ángel Rodríguez, Antonio Bernardo Samaniego, Luis Javier Samaniego y Luis Alberto Samaniego / R. Jiménez

Un electricista del Centro de Mantenimiento advirtió de «las cosas raras que ocurrían» pero, aseguró, «no me hizo caso ni UGT»

M. J. Pascual
M. J. PASCUALValladolid

«¿Se asustó cuando descubrió el caso Samaniego porque temía que la salpicara a usted?», preguntó a la testigo el abogado Jesús Verdugo, defensor del empresario Antonio Samaniego Fernández, primo del exjefe de Mantenimiento y uno de los cuatro acusados de tráfico de influencias. La exjefa de Luis Alberto Samaniego, entonces responsable del departamento de Patrimonio del Ayuntamiento de Valladolid, respondió al defensor sin titubeos: «No, me asusté porque es duro descubrir que alguien que está en tu entorno ha hecho algo así».

Ana Isabel Paje ha relatado al tribunal que el 30 de mayo de 2014 se enteró del entramado de empresas que tenía montado su subalterno, considerado «un funcionario modelo», a raíz de que, tiempo antes, había pedido a Samaniego información sobre las contrataciones de obras menores que se adjudicaban, con el fin de «planificar mejor y racionalizar el trabajo». «Entonces no me daba cuenta, pero siempre me daba largas, y nunca me daba los datos aunque se los pedí en varias ocasiones», ha recordado. Pasado un tiempo, la auxiliar que preparaba todas las facturas le envió un cuadro con las empresas con las que se hacían las obras y sus datos, y se dio cuenta de que compartían teléfonos. «Entonces entré en Google y vi que los administradores coincidían: Primero veo a Antonio y luego, a él».

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Después, contó su descubrimiento al interventor y al secretario general y presentó la denuncia. A preguntas de la fiscal sobre cómo reaccionó el exarquitecto técnico municipal cuando le sorprendieron, Paje ha indicado que «estaba consternado, que lo sentía mucho; que la cosa venía de hacía mucho tiempo y que fue creciendo, y que tenía miedo de que le fueran a pillar. Estaba muy afectado. Después vino a decirme que se iba a jubilar».

También ha manifestado que se vio obligada a llamar a la Policía cuando le informaron de que, días después de destaparse las irregularidades, el anterior encargado del Centro de Mantenimiento, Julián de Pedro, junto a otro personal de la oficina, estaban «destruyendo papel».

La testigo ha explicado que, aunque ella era superior jerárquica de Samaniego, a este nadie le controlaba porque tenía autonomía al frente de su departamento de Mantenimiento, manejaba dos presupuestos y era el responsable del procedimiento de contratación de las obras menores (cuantías de hasta 18.000 euros) de principio a fin.

Paje avisó a la Policía porque le alertaron de que, tras destaparse las irregularidades, en la oficina del Centro de Mantenimiento «estaban destruyendo papel»

Las defensas se han mantenido este miércoles en la estrategia de tratar de demostrar que había falta de control por parte de los responsables de los servicios municipales vinculados al departamento de Samaniego, algo que han negado todos los funcionarios que han declarado en la segunda jornada del juicio. En concreto, el letrado de la defensa del principal encausado ha insistido en que, de los informes revisados en la causa, sobre 1.038 facturas emitidas entre los años 2008 y 2014 por obras menores, en 570 de ellas no ha intervenido el exjefe de Mantenimiento y en 424 de estas se han pagado sin que nadie diera el visto bueno.

Lo que más les va a costar demostrar a los letrados de los encausados es, sin embargo, su argumentación de que las 13 empresas investigadas son sociedades independientes y que no se crearon a la carta para hacerse con todas las obras menores. La mayoría de los testigos han puesto de manifiesto la vinculación entre ellas y también entre ellas y el Centro de Mantenimiento del Ayuntamiento. Dos albañiles, hermanos, de las sociedades de Antonio Samaniego han reconocido que trabajaron habitualmente en la dependencia municipal de Las Eras durante varios años, aunque cobraban la nómina de su empresa.

El elevador de la discordia

Pero el primero en denunciar las «cosas raras» que pasaban en el Centro de Mantenimiento «aunque no me hizo caso ni UGT», ha subrayado, fue otro empleado, el electricista Enrique Navarro Tejedor quien ha señalado que todo comenzó un día que la encargada, María Jesús Benito, les «echó la bronca» porque les acusaba de haber estropeado un elevador. «La máquina se la habían llevado los trabajadores de la empresa de Samaniego y cuando la trajeron no funcionaba. Yo le dije lo que pasaba a la encargada pero ella me dijo que ver, oír y callar, que ella no estaba allí para levantar alfombras».

Esta tarde, la propia encargada, que ha cerrado las declaraciones de la segunda jornada del juicio, ha negado que supiera lo que ocurría. Pero Navarro ha sido tajante en su testimonio: «Le dije a María Jesús Benito que aquí se estaban dando obras a dedo a un señor para beneficiar a sus empresas». Y eso, apostilló, «lo sabían todos en el centro, aunque algunos miraran para otro lado».