Eximen de prisión al conductor de una furgoneta que se saltó un semáforo y arrolló a un motorista que murió en Valladolid

Los servicios médicos atienden al motorista. /J. S.
Los servicios médicos atienden al motorista. / J. S.

La Audiencia considera que la furgoneta se saltó el disco rojo por despiste tras parar en un primer momento y que el piloto de la moto circulaba al menos un 30% más rápido de la velocidad permitida

J. Asua
J. ASUA

La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial ha absuelto a M. Á. B. de un delito de homicidio por imprudencia grave, castigado con dos años de cárcel y casi tres de privación del permiso de conducir, tras la colisión, el 11 de enero de 2018, de la furgoneta que conducía, una Mercedes Vito, contra una motocicleta Suzuki 125, cuyo piloto -A. C. B., de 57 años-falleció prácticamente en el acto tras el impacto, un accidente tuvo lugar en la confluencia de la avanida de Zamora con la rotonda que da acceso al barrrio de Pinar de Jalón.

Los magistrados estiman parcialmente el recurso de apelación presentado por la defensa del condenado al que, tras el análisis de las alegaciones presentadas, se le condena por un delito leve de homicidio por imprudencia menos grave y se le impone una multa de seis meses con una cuota diaria de 10 euros y la privación del derecho de conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo de cuatro meses.

La sentencia recoge que el conductor de la furgoneta Mercedes Vito sí se detuvo en la glorieta por encontrarse el semáforo en rojo para los vehículos en el lugar que a él le obligaba, «por lo que no se saltó el semáforo de una manera completamente irresponsable». En principio, sí respetó la norma de la circulación que le vinculaba. No obstante, añaden que en un momento dado y cuando el semáforo aún estaba en rojo para él, «se despistó debido a la complejidad del cruce y de los semáforos e inició la marcha, dando lugar a la producción del grave siniestro». «Pero una cosa es que sean graves las consecuencias y otra es que sea grave la imprudencia», matizan.

La Sala aclara que a este hecho se suma la imprudencia del propio conductor fallecido que «en un lugar de la calzada especialmente peligroso como así ha sido acreditado en la causa, se introdujo en la glorieta a más velocidad de la permitida, como mínimo un 30% más» -entre 66 y 69 kilómetros por hora, cuando el límite es de 50, «lo que sin duda contribuyó de forma fehaciente al incremento de la gravedad de los resultados producidos»

Subrayan también que esta glorieta está considerada como un «punto negro», una zona o un lugar especialmente peligroso y esto «lo que hace es obligar a los conductores a extremar la precaución, a incrementar su atención a las incidencias del tráfico».