Servicios para empresas, autónomos y administración local

Emma de León y Graciela Vacas, en su despacho de la calle Santiago./L. N.
Emma de León y Graciela Vacas, en su despacho de la calle Santiago. / L. N.
Emma de León y Graciela Vacas, Despacho de Abogacía De León y Vacas
Laura Negro
LAURA NEGRO

Las buenas ideas y la complicidad surgen siempre entre personas cercanas, que comparten los mismos valores y objetivos. Es el caso de Emma de León y Graciela Vacas, dos abogadas vallisoletanas que han puesto en marcha su propio despacho de abogacía y asesoría, especializado en aquellas áreas relacionadas con la actividad empresarial y la administración local. 

Graciela siempre tuvo claro que quería ser abogada. Estudió Derecho por gusto, interés y por vocación, aunque reconoce que los primeros años le costaron ya que no veía la aplicación práctica. A partir del tercer curso la carrera empezó a ser aquello que tantas veces había imaginado. Estudió en el Instituto de Estudios Bursátiles de Madrid (IEB), donde también cursó un Máster en Bolsa y Mercados Financieros. «Cuando terminé quise profundizar más y decidí estudiar un Máster en Asesoría Jurídica Empresarial en el Centro de Estudios Garrigues. Ahí fue dónde me terminé de enamorar de mi profesión. Pude ver la parte práctica aplicada a los campos de mercantil, laboral y fiscal, en los que decidí especializarme», relata esta joven de 29 años. Pronto empezó a trabajar en Garrigues, en las Palmas de Gran Canaria, en el área procesal, una etapa que duró un año, hasta que decidió regresar a Valladolid.

Despacho De León y Vacas

Emprendedoras.
Emma de León (30), abogada; y Graciela Vacas (29), abogada y economista.
Fecha de inicio de la actividad.
septiembre de 2017.
Contacto.
Calle Santiago, 13-1º-G. 47001 Valladolid. Telf: 983 347 661www.leonyvacas.com

Emma, por su parte, estudió en la UVA el Grado en Derecho y Grado en Administración y Dirección de Empresas (DADE). Al terminar la carrera, a través de unas prácticas, comenzó a trabajar como autónoma en un bufete de abogados multidisciplinar donde permaneció cuatro años y medio. Allí conoció a Graciela, que acababa de regresar de Gran Canaria, y con la que generó un fuerte lazo profesional y también personal. «Cuando entré, el despacho acababa de ser inaugurado y fuimos creciendo juntos. Tenía que trabajar codo con codo con Graciela, quien también se hizo autónoma. Nos gustaba poner en común nuestros puntos de vista. No es fácil congeniar con alguien al cien por cien y compartir responsabilidades, pero nosotras lo logramos», relata Emma. «Estuvimos elaborando varias propuestas de mejora sobre aspectos de organización y estructura, y ahí fue cuando empezamos a plantear la posibilidad de montar nuestro propio despacho» añade.

En el mes de marzo de 2017 las dos ya habían dejado sus trabajos para emprender. Al ser autónomas, no tenían derecho a la prestación por desempleo ni a la capitalización, pero en ningún momento les importó. Tenían las ideas muy claras. «Queríamos montar un despacho con una imagen corporativa sólida, coherente y homogénea. Nuestro objetivo era desmarcarnos de lo tradicional del sector y reflejar modernidad y frescura, pero que a la vez fuera elegante y que diera confianza», explican. Buscaron una tercera opinión ajena al sector y la encontraron en Javier Álvarez, de la empresa Timpulsa, quien les ayudó a focalizar su proyecto y a definir su estrategia.

Como el proceso de la puesta en marcha se alargó varios meses más de lo previsto, buscaron un trabajo por cuenta ajena a media jornada. «Queríamos una oficina en el centro para tener mayor cercanía con el cliente y finalmente la encontramos en la calle Santiago, en pleno corazón de Valladolid. Además, hemos abierto otra oficina en Portillo para dar todavía más facilidades a nuestros clientes. Hemos logrado crear un despacho multidisciplinar, innovador y muy cercano. Estamos muy atentas a todo el proceso y siempre vamos al detalle. No trabajamos por volumen, sino que nos gusta cuidar cada caso y la seguridad del cliente, apostando siempre por la prevención, transparencia y cercanía», explican estas emprendedoras. Ambas tenían sus cuentas personales en el BBVA, donde les aconsejaron que lo más idóneo era crearse una cuenta para autónomos. «Hacemos casi todas las gestiones vía Internet por la rapidez y comodidad. Y ante cualquier duda, siempre podemos consultar con nuestro gestor online, que nos contesta al momento. La mayor ventaja es que no tenemos comisiones de mantenimiento», dicen satisfechas.

Su despacho está especializado en servicios para empresas y autónomos, a los que ofrecen un servicio integral. Estas dos jóvenes abogadas consideran imprescindible la colaboración entre empresas para poder ofrecer a sus clientes el mejor servicio. Así, trabajan de forma muy estrecha con Innovanza Asesores, una asesoría fiscal, contable, laboral y jurídica y legal asentada en Madrid con la que cooperan en numerosos casos de clientes.

Emma y Graciela son especialistas también en ofrecer servicio a entidades locales, como ayuntamientos y mancomunidades. «Durante el tiempo que estuvimos madurando la idea, detectamos un importante nicho de mercado en las administraciones locales. Vimos que los alcaldes y equipos de gobierno, muchas veces necesitan un apoyo jurídico y hasta ahora, no encontraban abogados especializados en este campo», cuentan.

A través de una iguala mensual, ofrecen asesoramiento legal y continuado en todos aquellos asuntos que les demanden y que, en el caso de los ayuntamientos, los más habituales son pliegos de contratos, resolución de recursos administrativos, interposición de recursos ante organismos superiores y defensa en distintos procedimientos judiciales. En su cartera de clientes ya cuentan con varios consistorios y mancomunidades de la provincia.

Para darse a conocer, utilizan las redes sociales, principalmente Facebook, y en breve pondrán en marcha un blog que actualizarán semanalmente.

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