La escuela municipal de música de Valladolid, desbordada por las inscripciones

Una de las jornadas de puertas abiertas en las instalaciones de la escuela./Henar Sastre
Una de las jornadas de puertas abiertas en las instalaciones de la escuela. / Henar Sastre

Ya se han matriculado 1.500 alumnos y en agosto volverá a abrir el plazo ante la elevada demanda

WILLIAM RUIZ

En los últimos años música y Valladolid han ido de la mano. Así lo demuestran los datos de inscritos recogidos en la Escuela Municipal de Música Mariano de las Heras, en los que se cuantificaron un total de 1.440 matriculados en el curso pasado y 1.550 nuevos inscritos para este curso, que comenzará el próximo 1 de octubre. Esta circunstancia afianza la escuela como un centro de referencia a nivel nacional, en el que la integración de los alumnos con necesidades educativas especiales es una de las partes fundamentales del programa musical ofrecido.

«Algo estaremos haciendo bien para que esto se produzca», señala el director técnico de la Escuela Municipal de Música, Francisco Javier Alonso Zarzoso, quien añade, además, que buscan que toda la gente que asiste a las clases disfrute con la música. Es por ello que se intenta potenciar este arte desde una edad temprana, y que empiecen desde bebés, acompañados por sus padres, hasta los adultos de sesenta años que «de pequeños no pudieron cumplir el sueño de tocar un instrumento y quieren hacerlo ahora».

Las clases más demandadas por el público son aquellas en las que se practica con instrumentos de percusión, el piano y la guitarra. Estos instrumentos encabezan la lista de preferencias. Por ello, en el segundo plazo de matrícula solo se pondrán a disposición 5 plazas en guitarra, 5 en piano y 8 en percusión; mientras que en el resto de disciplinas, como los instrumentos de viento y metal, las plazas disponibles serán «aún más». Para incentivar la práctica de los instrumentos menos comunes se ha puesto también a disposición –desde el año pasado– cinco becas de colaboración destinada a dos alumnos de trombón, otros tantos de trompeta y uno de tuba, con el 'dj' vallisoletano Óscar de Rivera, que cubren la mitad o la totalidad de las cuotas de inscripción mensuales, una cuantía que puede ascender a los 1.000 euros en cada caso.

Cualquier persona empadronada en la capital puede inscribirse en las clases instrumentales. No existe ningún requisito previo de formación para aprender música, puesto que las clases están diseñadas para empezar desde el nivel más bajo. «El requisito fundamental es que tengan ganas de aprender y pasárselo bien con la música», explica Alonso, para quien apostar por la música supone un privilegio en esta ciudad.

El plazo de inscripción volverá a abrirse el 27 de agosto. De momento, son 1.550 los nuevos inscritos. El curso comenzará el 1 de octubre. (Calle Pío del Río Hortega).

Pueden matricularse niños y adultos que en su día no pudieron estudiar música y que ahora disponen de tiempo para hacerlo. Las clases comienzan desde el nivel más bajo.

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