El envejecimiento llega al volante: se duplica el número de conductores con más de 65 años

Un conductor veterano, al volante de su vehículo. /RAMÓN GÓMEZ
Un conductor veterano, al volante de su vehículo. / RAMÓN GÓMEZ

La caída de la natalidad y los «nuevos usos de movilidad» merman la cifra de aspirantes en las autoescuelas

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

Hay cada vez más canas en las carreteras, más arrugas frente al volante, más edad a la espera de que se abra el semáforo. El censo de conductores de la provincia ha envejecido a lo largo de este decenio con casi el doble de conductores que superan los 65 años, de acuerdo con los datos de la Dirección General de Tráfico. En 2010, había en vigor 16.052 carnés del tipo B en la provincia para personas que ya habían cumplido los 65. El año 2018 concluyó con 30.997. Hay 6.314 conductores que ya han superado los 74 años. Y la dinámica de envejecimiento en la que se halla inmersa la población augura cifras más abultadas durante los próximos años.

En 2010, el 19% de los vallisoletanos entre 70 y 74 años tenían permiso para conducir. Ahora, ese porcentaje ha crecido hasta el 33%. Y esta situación es contemplada de cerca desde la DGT. El director general de Tráfico, Pere Navarro, ha situado el envejecimiento entre uno de los grandes retos de la movilidad. No solo desde el punto de vista del conductor, sino también del peatón. El pasado mes de noviembre alertó: tal vez haya que abrir un debate sobre el tiempo de duración de los semáforos para los peatones.

¿Cómo afecta esto a la seguridad vial? De acuerdo con los últimos datos de Tráfico, del año 2017, hubo conductores con más de 70 años implicados en el 4% de los accidentes en vías urbanas y el 5,7% en interurbanas. Son, de hecho, porcentajes por debajo de la media en función de la edad. «La cuestión no es quitar de la carretera a los mayores, sino comprobar con certeza que conducen con una adecuada seguridad», defienden en la DGT. Para eso, recuerdan desde la Policía Municipal, están las revisiones y controles a la hora de renovar el carné de conducir. Si es apto, es apto.

Gracia Merino, del centro Psicotécnico Delicias, constata ese incremento de la edad de las personas que acuden a renovar el carné. Y recuerda que los plazos de obtención del permiso se reducen según avanzan los años, «incluso con la obligación de renovarlo cada doce meses», aunque no hay límite de edad para conducir en España. «Además, está la alternativa de que, aunque se consideren aptos, se impongan una serie de restricciones», señala Merino.

Por ejemplo, para conducir solo de día (hasta una hora antes del anochecer). Con límites de velocidad en carretera. O con la prohibición de circular más allá de un radio de 20 o 30 kilómetros en torno a su hogar. Esto garantiza la movilidad, por ejemplo, del abuelo que va a por los nietos al colegio, pero la imposibilidad de que pilote el coche en un viaje largo. «Hay que tener en cuenta que la renovación del carné es un proceso individualizado. Importa la edad, pero sobre todo el estado de salud: los reflejos, los problemas visuales (afectan al 61%de las restricciones) o los auditivos», indica Merino.

También existe la posibilidad de que se impongan revisiones médicas extraordinarias incluso antes de que se cumpla el plazo para la renovación del carné. La Jefatura Provincial de Tráfico abre, de media, cada año, en torno a 25 expedientes para la retirada del carné de personas mayores por haber empeorado sus aptitudes psicofísicas (de ellos, la mitad acaba con la pérdida del carné).

Gloria García, de Stop Accidentes, reconoce que el colectivo no ha abordado el problema del envejecimiento en el censo de conductores, aunque sí que lo analiza en el caso de los peatones, por lo que reclama en vías urbanas la reducción de la velocidad máxima y la adopción de límites de 30 kilómetros por hora en un mayor número de calles.

Hay otra perspectiva para analizar esta situación. Porque junto a este incremento de conductores veteranos se produce un retroceso en el número de jóvenes que se ponen al volante. La primera razón es meramente generacional, vinculada con el descenso de la natalidad. Arcadio González, presidente de la Federación de Autoescuelas de Castilla y León, lo presenta como un hecho «irrefuable». Desde 2007 se ha reducido a la mitad el número de permisos expedidos. El año pasado, 4.577 en Valladolid.Un descenso «drástico» vinculado no solo con generaciones menos numerosas, sino también con cambios de costumbres.

«Los jóvenes ya no perciben el carné como una necesidad de primer orden, salvo si es por una cuestión laboralAntes, era habitual que las autoescuelas se llenaran en verano con jóvenes que acababan de cumplir los 18. Ahora, prefieren que les regalen un teléfono móvil antes que el carné», dice González, quien constata un retraso (hasta los 23 o 24 años) en la edad habitual para sacarse el carné. Suele coincidir con el fin de los estudios universitarios.Con el acceso al mercado laboral.Influyen las dificultades económicas para mantener vehículo propio. Se nota sobre todo en las grandes ciudades. En Valladolid, el 38,80%de los jóvenes de 18 a 20 años tienen carné (frente al 76,58% de los que tienen de 30 a 35 años).