Una testigo descoloca el relato de los hechos en el juicio por el botellazo en la calle Vinos de Rueda de Valladolid

La Sección Cuarta de la Audiencia, en una vista oral./Rodrigo Jiménez
La Sección Cuarta de la Audiencia, en una vista oral. / Rodrigo Jiménez

La Fiscalía reduce la petición de prisión de cinco a dos años y medio

M. J. Pascual
M. J. PASCUAL

Unos dijeron que fue en la calle o entre el pasillo y la puerta de la vivienda; otros, que en un dormitorio del domicilio, en el barrio de Covaresa de la capital vallisoletana. Unos, que fue un botellazo por la espalda, aunque no se encontraron restos de cristales; y otros, que lo que pasó en realidad es que ambos, acusado y víctima, forcejearon y este salió despedido contra el espejo de su habitación, que se hizo añicos y le destrozó la cara. Todo fue confuso en el juicio de ayer en la Audiencia y a esa confusión contribuyó uno de los policías que, durante su comparecencia, no pareció tener muy clara ni la descripción del inmueble de la calle Vinos de Rueda donde se produjeron los hechos. A este agente también le reconvino con dureza el magistrado presidente por responder de manera despreciativa a las preguntas que le estaba haciendo la fiscal.

La única certeza de lo que ocurrió aquel 21 de diciembre de 2017 es que José D.S. tuvo que ser trasladado en ambulancia y atendido por las graves heridas que presentaba en su rostro. El joven -que, al igual que el acusado, están actualmente en prisión-, declaró que Francisco Javier I. H., quien fue a comprar marihuana al domicilio en el que se encontraba el lesionado junto a sus hermanos, tras pedirle un papelillo y negárselo, le empezó a «desafiar» y, de repente, le propinó un botellazo por la espalda. Dijo que los hechos ocurrieron en el descansillo, antes de entrar en la vivienda. Pero este extremo fue negado por el acusado, que se declaró inocente y relató que hubo más que palabras y que el forcejeo se produjo en el dormitorio y que cuando vio que José D. S. se le venía encima, le empujó y este «debió de tropezar con uno de los perros, caerse y golpearse».

La sorpresa vino de la mano de una testigo, que la tarde de autos se encontraba en la habitación de José D. S.. La joven, que reconoció que en estos momentos la relación con su amigo «es mala» porque la había amenazado, relató al tribunal que el acusado había llegado con un hermano del agredido a la vivienda y que, en un momento determinado, pidió a José D. S. un papelillo, no se lo dio, se agarraron y en el forcejeo José Daniel cayó de lado y «se golpeó contra el espejo». La declarante subrayó que, al ver tanta sangre «se quedó flipando, en estado de shock», mientras ellos salían de la habitación. Después, los hermanos llamaron a la policía.

Tras oír a la joven testigo, la fiscal decidió modificar la petición provisional de condena de cinco años de prisión por la de dos años y medio por lesiones con instrumento peligroso, retirando la circunstancia agravante de deformidad. Sin embargo, mantuvo las agravantes de reincidencia y alevosía y la atenuante de reparación del daño, al haber consignado 1.000 euros de indemnización a descontar del total de los 15.000 solicitados. La defensa pide la libre absolución.