Encuentran cinco casquillos de bala en una calle de Parquesol

Casquillos hallados junto a un contenedor./J. Sanz
Casquillos hallados junto a un contenedor. / J. Sanz

Las vainas, del calibre nueve milímetros parabellum, estaban tiradas junto a un contenedor en la calle Ciudad de la Habana

J. Sanz
J. SANZValladolid

Las vainas descansan ya en las dependencias de los especialistas en balística de la Policía Científica a la espera en un futuro próximo «de alguna coincidencia que permita determinar su origen». Nada han podido averiguar por ahora los agentes sobre la procedencia de los cinco casquillos de bala, pertenecientes a una pistola de nueve milímetros parabellum, que fueron encontrados en la tarde del lunes de la semana pasada tirados junto a unos contenedores a la altura del número 19 de la calle Ciudad de la Habana, prácticamente enfrente de la parte posterior de la Comisaría de la Policía Nacional del barrio de Parquesol, por donde salen las patrullas.

Los cinco casquillos, todos ellos del mismo calibre (nueve milímetros parabellum), fueron localizados a las 15:30 horas diseminados por el suelo entre los adoquines justo al borde de una fila de cuatro contenedores y fueron recogidos minutos después por los efectivos de dos patrullas del 091. Junto a las vainas se encontraron también restos metálicos, en apariencia, procedentes del desmontaje de más munición, si bien ni allí ni en el interior de los contenedores se encontraron proyectiles o marcas de impacto.

«Es un hallazgo sorprendente en cuanto a que no es un calibre habitual de armas de uso deportivo o que puedan tenerse en casa –las pistolas de nueve milímetros son las utilizadas habitualmente por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad– y también es extraño que alguien que pueda tener este tipo de vainas por el motivo que sea las tire a un contenedor», y se le caigan al suelo, apuntan fuentes policiales.

Los agentes inspeccionan los contenedores en la calle Ciudad de la Habana.
Los agentes inspeccionan los contenedores en la calle Ciudad de la Habana. / J. Sanz

El posterior examen de los casquillos, realizado ya por los expertos en balística de la Policía Científica, determinó que, al menos, dos de ellos habían sido percutidos (disparados) y el resto, en principio, desmontados. Las vainas, además, son relativamente modernas y lucían su fecha de fabricación en los años noventa.

El problema es que resulta complicado determinar su procedencia, según reconocen las fuentes consultadas, dado que «no se han encontrado coincidencias con armas intervenidas y tampoco tenemos constancia de que se haya producido ningún incidente (léase tiroteos) en las últimas semanas en la ciudad».

Así que el protocolo policial establece que, en ausencia de «arma o delito conocidos», los casquillos se conserven en las dependencias de la Policía Científica, en la Comisaría de la calle Gerona (Delicias), a la espera de que surja alguna pista sobre su origen. Eso o que algún testigo aporte datos sobre cómo pudieron ir a parar unas vainas de nueve milímetros a una vía pública de Parquesol.

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