Un nuevo hospital para Valladolid

El estado ruinoso del Hospital de la Resurrección motivó la construcción de un nuevo centro hospitalario, levantado en 1889 en el Prado de la Magdalena

Edificio de la Facultad de Medicina a principios del siglo XX./Archivo Municipal
Edificio de la Facultad de Medicina a principios del siglo XX. / Archivo Municipal
Enrique Berzal
ENRIQUE BERZAL

Era finales del siglo XIX y la ciudad no podía esperar más: el estado ruinoso del Hospital de la Resurrección, en pie desde el siglo XVI y declarado «Provincial» por Real Orden de 25 de noviembre de 1866, demandaba la construcción urgente de un nuevo edificio. Por eso, a finales de la década posterior, Ayuntamiento y Diputación Provincial llegaron a un acuerdo para, mediando la contribución del gobierno nacional, remediar esta penosa situación.

Ambas instituciones acordaron, además, el compromiso edilicio en la construcción del nuevo edificio, la cesión del vetusto Hospital de la Resurrección a la Diputación Provincial para su venta y derribo, el remate de dos pagos de 100.000 pesetas cada uno en concepto de atrasos y, finalmente, la cesión de terrenos en el Prado de la Magdalena.

La Diputación encargó el proyecto a Teodosio Torres, a la sazón arquitecto provincial, quien en 1878 diseñó cómo habría de ser la transformación de los edificios destinados a Facultad de Medicina y Hospital Provincial. Este primer proyecto no sería aprobado por la institución provincial hasta 1883,año en que, cumpliendo el compromiso ya señalado, había recibido del Ayuntamiento la propiedad del solar del Hospital de la Resurrección con objeto de hacer frente, mediante su venta, al coste que conllevaba la construcción de los nuevos edificios; también recibió terrenos en el Prado de la Magdalena donde levantarlos, concretamente frente a la iglesia de la Magdalena y al convento de las Huelgas.

Hospital Provincial. Fachada del centro sanitario en 1905
Hospital Provincial. Fachada del centro sanitario en 1905 / Archivo Municipal

Así, en un total de tres hectáreas de superficie se encontraban la Facultad de Medicina y el Hospital Provincial. Curiosamente, El Norte de Castilla no estaba muy de acuerdo con la ubicación escogida, pues en su edición del 28 de febrero de 1883 alertaba de lo negativo que, a su entender, suponía la excesiva proximidad del ramal del Esgueva y del matadero, sin olvidar la influencia, en modo alguno positiva, de los vientos del Noreste.

La Real Orden de 11 de mayo de 1883 estableció que el Estado correría con los costes de la Facultad, mientras que la Diputación haría lo propio con los del Hospital Provincial. Determinantes fueron, en este sentido, las influencias de Germán Gamazo, entonces ministro de Fomento; del diputado en Cortes Miguel Alonso Pesquera, del diputado provincial Félix López San Martín, y del alcalde de la ciudad, Miguel Íscar Juárez.

De ambos edificios se encargaría Teodosio Torres, que introdujo ciertas modificaciones en el proyecto original. Las obras comenzaron en 1885; en el mes de noviembre, según notificaba El Norte de Castilla, Torres fue comisionado por la Diputación «con objeto de estudiar los últimos adelantos en la disposición y detalles de los mejores hospitales de Europa y que sean aplicables al magnífico edificio que se está construyendo en el Prado de la Magdalena de esta ciudad».

Cuatro años después, en 1889, las obras ya estaban finalizadas; la inauguración solemne, celebrada el 27 de septiembre de ese mismo año, contó con la presencia de las máximas autoridades locales, pero también con la de los senadores Cuesta y Torres, de los diputados nacionales Muro, Gamazo y Pimentel Nieto y de varios concejales y diputados provinciales. (La Facultad de Medicina, por su parte, celebraría su propio acto de inauguración unos días después, concretamente el 6 de octubre de 1889).

El conjunto. En tres hectáreas convivían el Hospital Provincial y la Facultad de Medicina
El conjunto. En tres hectáreas convivían el Hospital Provincial y la Facultad de Medicina / Archivo Municipal

El salón en el que tuvo lugar el acto «tenía sus paredes cubiertas con telas de los colores nacionales y adornadas con trofeos, escudos y lemas alusivos. La concurrencia fue tan numerosa que el espacioso salón era insuficiente para contenerla, dominando con gran exceso las señoras», señalaba el diario decano.

Tras asistir a un solemne Te Deum en una de las salas del Hospital, los presentes degustaron un «espléndido lunch» ofrecido por la Diputación Provincial. Cuando en 1932 se suprima, por Orden Ministerial, el Hospital de Santa María de Esgueva, el Provincial será el único existente en la ciudad.

Documentación coetánea pondera el estilo moderno del edificio y sus dependencias: constaba de una parte central para cocina, botica, administración, ropero, Hermanas de la Caridad y capellán, y cuatro pabellones con ocho salas para enfermos, cada una de ellas con capacidad para 30 pacientes; de este modo, el Hospital Provincial podía acoger de manera holgada a 250 enfermos. Para la asistencia facultativa contaba con un médico, un cirujano y varios practicantes a sueldo de la Diputación Provincial.

Eso no quiere decir que la nueva edificación no presentara insuficiencias o incluso defectos relevantes; un informe de la Junta Provincial de Sanidad, fechado en 1894, destacaba tres de carácter grave: «La falta de sifones y cloacas de desinfección (?); el contacto con el ramal del Esgueva donde vierten sus productos de desecho al aire libre y a la vista de quien vaya a admirar un edificio que por sus condiciones de arquitectura exterior llama la atención de propios y extraños (?), y la existencia de la sala de Disección y depósito de cadáveres debajo de las salas de enfermos».

Finalmente, en noviembre de 1899 se llevará a cabo el remate final de la parte trasera del edificio, donde se encontraba la capilla. Será a finales de los años 70 del siglo XX cuando el viejo Hospital Provincial de Valladolid sea relevado en sus funciones por el actual Hospital Clínico Universitario, cuya construcción comenzó en 1971.

Una ubicación controvertida

Seis años antes de la inauguración del nuevo Hospital Provincial, El Norte de Castilla no se limitaba a informar de los pormenores del proyecto, sino que advertía sobre los inconvenientes de las parcelas elegidas para la construcción del nuevo hospital y de la Facultad de Medicina. Según informaba el rotativo en febrero de 1883, la elección del lugar para levantar los nuevos equipamientos no era la más idónea. Y argumentaba que la cercanía al ramal del río Esgueva y la proximidad del matadero eran factores negativos para el desarrollo del servicio que se pretendía prestar en estas instalaciones que, según una Real Orden de 1883, financiaban el Estado (la facultad de Medicina) y la Diputación Provincial (el hospital).