Borrar
Franco, su esposa y los príncipes de España entrando en el Ayuntamiento el 18 de octubre de 1969 ARCHIVO MUNICIPAL

El cronista

Las nueve visitas de Franco a Valladolid

Entre septiembre de 1939 y octubre de 1969, fue nombrado alcalde de honor, recibió las medallas de la ciudad y de la provincia e inauguró el '4 de Marzo', NICAS y otros eventos

Enrique Berzal

Valladolid

Domingo, 16 de noviembre 2025, 08:25

Comenta

Eran casi las 5 de la madrugada del 20 de noviembre de 1975 cuando la agencia Europa Press se anticipaba en la difusión de la noticia: después de una larga agonía, el Jefe del Estado, general Franco, moría en la cama del Hospital madrileño de La Paz. Según El Norte de Castilla, Valladolid «vivió con intensidad desde primeras horas de la mañana la noticia del fallecimiento del Jefe del Estado», ocurrido hace 50 años. Momentos después de conocerse la noticia, las principales autoridades se dirigieron a sus despachos oficiales para cursar los correspondientes telegramas de pésame. Todo fueron declaraciones grandilocuentes dirigidas a ensalzar la figura del Caudillo. «Tan acostumbrados estábamos a su presencia, a la seguridad de su mando, que nos duele hoy en el cuerpo y en el alma el vacío de su ausencia. Tan acostumbrados estábamos a verle, escucharle y servirle, que su muerte, aunque presentida desde los últimos días, no ha dejado de sobrecogernos ni de impresionarnos», dijo Gerardo Ureta, presidente accidental de la Diputación Provincial en ausencia de José Luis Mosquera.

De igual manera, el alcalde, Julio Hernández Díez, insistió en que «Francisco Franco es el eje hacia la unidad, hacia la convivencia, hacia un futuro sólido y diáfano, de amplios horizontes, marcado por unas líneas maestras, en el ámbito de lo político, que van a permitir, sin distorsiones, una sucesión plena de armonía y signada por esa madurez que representa el príncipe de España, don Juan Carlos de Borbón para quien el Caudillo reclamaba, en su último testamento espiritual, el cariño, el apoyo y la colaboración de todos los españoles». En efecto, todos ponían su mirada, y su esperanza, en el Rey Juan Carlos como continuador de la obra de Franco. «Franco, gran estadista y gobernante, tenía todo previsto para que la marcha del porvenir de nuestra patria no se detuviera, para que nada alterase la progresiva marcha de la nación, para que el Príncipe, elevado a la categoría de Rey, tras su desaparición, siguiera rigiendo los destinos históricos de nuestra patria», aseguraba Ureta. Además, el funeral por el alma del dictador, celebrado en la Catedral a las cinco de la tarde del día siguiente, estuvo lleno a rebosar. De hecho, una gran cantidad de asistentes tuvo que seguirlo desde el atrio y las calles adyacentes.

Los tres principales periódicos de la ciudad (El Norte de Castilla, Libertad y Diario Regional) hicieron un repaso de la obra y figura del general y destacaron sus nueve visitas a la capital y la provincia. La primera, el 24 de septiembre de 1939 para inaugurar la Exposición de la Vivienda, celebrada en la Academia de Caballería, y ser nombrado Alcalde de Honor de la ciudad: «Valladolid, tierra castellana, ha sido por segunda vez escenario de la unidad de la Patria. Fue en Valladolid, en vuestros suelos, en vuestras tierras, de amplios horizontes donde empezó a alborear la unidad española», dijo. También visitó el Archivo de Simancas y puso una corona de flores en la tumba de Onésimo Redondo. El 4 de noviembre regresó para inaugurar el curso universitario y colocar la primera piedra de la Residencia de Estudiantes, y dos años después, en mayo de 1942, hizo otro tanto con la Escuela de Mandos de la Sección Femenina, ubicada en el Castillo de la Mota de Medina del Campo.

Arriba, aspecto de la Plaza Mayor ante la arenga de Franco el 20 de mayo de 1945. Abajo, el general visitando Fasa el 28 de octubre de 1959, y dirigiéndose a los vallisoletanos desde el balcón del Ayuntamiento el 18 de octubre de 1969. ARCHIVO MUNICIPAL
Imagen principal - Arriba, aspecto de la Plaza Mayor ante la arenga de Franco el 20 de mayo de 1945. Abajo, el general visitando Fasa el 28 de octubre de 1959, y dirigiéndose a los vallisoletanos desde el balcón del Ayuntamiento el 18 de octubre de 1969.
Imagen secundaria 1 - Arriba, aspecto de la Plaza Mayor ante la arenga de Franco el 20 de mayo de 1945. Abajo, el general visitando Fasa el 28 de octubre de 1959, y dirigiéndose a los vallisoletanos desde el balcón del Ayuntamiento el 18 de octubre de 1969.
Imagen secundaria 2 - Arriba, aspecto de la Plaza Mayor ante la arenga de Franco el 20 de mayo de 1945. Abajo, el general visitando Fasa el 28 de octubre de 1959, y dirigiéndose a los vallisoletanos desde el balcón del Ayuntamiento el 18 de octubre de 1969.

Más imponente fue la visita del 20 de mayo de 1945 para abrir el Congreso Agrario del Duero y visitar el Santuario, pues desde el balcón del Consistorio arengó a los vallisoletanos sobre los momentos difíciles que atravesaba el país, aislado internacionalmente por las potencias vencedoras en la Segunda Guerra Mundial: «España se ha preparado desde este momento y puede por ello mirar con serenidad los acontecimientos», exclamó. A principios de octubre del año siguiente inauguró la presa de San José, en Castronuño, y el 2 de marzo de 1950, las fábricas Nicas y Endasa y la Granja Escuela «José Antonio»; ese mismo día, además, recibió la Medalla de Diamantes de la ciudad: «No hay como los sacrificios para unir a los pueblos. Nadie se ha atrevido a roer el duro hueso de nuestra geografía», dijo en el Ayuntamiento. Nueve años después, el 28 de octubre de 1959, una muchedumbre entusiasmada lo aclamó voz en grito a su llegada en la Plaza de San Pablo.

Fueron dos días intensos. Primero recibió la Medalla de la Provincia y por la tarde inauguró el grupo de viviendas del «4 de Marzo», antes de visitar la factoría de Fasa. «No puedo venir a Valladolid sin sentir la honda emoción de las primeras horas del Movimiento, de aquellos días en que los mozos castellanos marchaban sobre la capital y bautizaban con su sangre el Alto de los Leones», proclamó. Luego se trasladó a Villagarcía de Campos para inaugurar el noviciado de los jesuitas, antes de descansar en el Parador de Tordesillas, y a la mañana siguiente entregó en Medina del Campo los títulos de Concentración Parcelaria. Sus dos últimas visitas, el 24 de julio de 1961 y el 18 de octubre de 1969, fueron, respectivamente, para inaugurar el monumento a Onésimo Redondo en el Cerro de San Cristóbal y clausurar los actos del V Centenario del matrimonio de los Reyes Católicos, evento en el que lo acompañaron los entonces Príncipes de España, don Juan Carlos y doña Sofía.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

elnortedecastilla Las nueve visitas de Franco a Valladolid

Las nueve visitas de Franco a Valladolid