Charlton Heston, huésped de honor de Valladolid
El actor norteamericano llegó a la ciudad, hace 65 años, para recibir el primer premio de la Asociación de Escritores Cinematográficos
Eran las siete de la tarde del viernes, cuatro de noviembre de 1960, cuando un imponente Cadillac blanco hacía entrada por el Arco de Ladrillo. No era un hecho insustancial, ni mucho menos, pues aquel vehículo llevaba a un pasajero de enorme popularidad. Se llamaba Charlton Heston y ese mismo año había ganado el Óscar al mejor actor principal por su papel en «Ben-Hur». Muchos se preguntarán qué hacía aquella estrella Hollywood, natural de Illinois, en la ciudad del Pisuerga. La respuesta hay que buscarla en la relevancia que ya entonces tenía el cine en Valladolid, sobre todo por la importancia de la Semana Internacional de Cine Religioso y Valores Humanos, actual Seminci.
Y es que al calor de la misma se creó, en mayo de 1960, la Asociación de Escritores Cinematográficos de Valladolid, con patrocinio de la Delegación Provincial de Información y Turismo, regida por Antolín de Santiago Juárez. Presidida por el director del periódico 'Libertad', Jesús Vasallo, el cometido de esta Asociación era premiar a la mejor labor periodística sobre la Semana de Cine realizada fuera de la provincia de Valladolid, así como a las mejores películas proyectadas en el año cinematográfico y a los actores más relevantes. Junto a Vasallo estaban en la directiva los también periodistas Félix González Ferrández (vicepresidente), Antonio Hernández Higuera (secretario), Miguel Ángel Pastor (tesorero) y los vocales Javier Pérez Pellón, Mercedes de la Viña y Tomás Santos Corchero.
La primera edición de sus premios (once en total) se hizo pública al poco tiempo de su creación. Y lo más relevante fue, sin duda, la elección de Charlton Heston como principal galardonado, pues recibiría el Premio «Castillo de la Mota» al mejor actor del año por su actuación en «Los diez mandamientos», «Horizontes de grandeza» y «Los bucaneros». Le acompañarían en la gala vallisoletana Rafael Azcona y Marco Ferreri, guionista y director, respectivamente, de la película «El cochecito», premiada ese año en La Mostra de Venecia, José María Forqué, premiado por el guion de «091, Policía al habla», y los actores Concha Velasco y Adolfo Marsillach: la primera como mejor actriz nacional por su actuación en «Crimen para recién casados» y «El día de los enamorados», y Marsillach como mejor actor español por su papel en «Salto a la gloria». Claro que toda la expectación se centró, como no podía ser de otra forma, en el protagonista de «Los diez mandamientos», que, además, unos meses más tarde regresaría a la provincia vallisoletana para rodar «El Cid». De hecho, a Heston le nombraron también Huésped de Honor de la ciudad, a donde llegó acompañado de su esposa y su hijo Fraser.
Después de descansar en el Hotel Conde Ansúrez, los Heston se dirigieron al Ayuntamiento, donde fueron recibidos por Ramón Pradera y, acto seguido, por el alcalde, José Luis Gutiérrez Semprún. La Plaza Mayor estaba tan abarrotada de admiradores, que el de Illinois tuvo que salir varias veces al balcón a saludar. En su breve discurso declaró sentirse «muy satisfecho por encontrarse en una ciudad tan castellana como Valladolid». Después de admirar las obras pictóricas y escultóricas del Consistorio, fueron obsequiados con una fotografía artística de la Virgen de las Angustias y una «colección completa de propaganda de la Semana Santa vallisoletana». Antes de regresar al hotel, el actor pidió visitar el Colegio de San José, pues había conocido a su rector en Estados Unidos. El recibimiento, inesperado, fue emocionante: Heston sorprendió a religiosos y alumnos cuando estaban cenando, y al verle prorrumpieron en aplausos.
Tras la cena en el 'Conde Ansúrez', amenizada por la Tuna universitaria, se dirigieron al Teatro Calderón, donde, después de proyectar «El cochecito», se desarrolló la gala, que presentó la actriz María Mahor. Heston recibió ilusionado el premio, aunque confesó: «No he entendido casi nada de lo que se ha dicho, pero creo que será bueno». También reconoció que estaba encantado de «encarnar al Cid, el gran caballero español, y muy contento de conocer Valladolid». Aunque al día siguiente tuvo que salir temprano para coger en Madrid un avión con destino a Roma, le dio tiempo a admirar las obras del Museo Nacional de Escultura. A las pocas semanas, Heston volvería a España para iniciar el rodaje de «El Cid», algunas de cuyas escenas se desarrollarían, ya en marzo de 1961, en Torrelobatón.
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