Educación implantará una norma para mejorar las aulas hospitalarias infantiles

Aula hospitalaria de Pediatría del Hospital Clínico./El Norte
Aula hospitalaria de Pediatría del Hospital Clínico. / El Norte

En el Clínico recibieron clases el curso pasado 567 menores enfermos, y en el Río Hortega, 333

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINAS

En el Hospital Clínico hay clase todos los días, como en un colegio. De hecho, hace muchos años, cuando comenzó a funcionar el aula hospitalaria, el horario era de mañana y tarde, como en los centros escolares de entonces, antes de generalizarse la jornada continua. El año pasado, 567 niños ingresados en el Clínico, de entre 4 y 14 años de edad, acudieron a ellas para procurar mantener el contacto con su currículo escolar. De ellos, 87 lo hicieron en el aula que se creó para la sección de psiquiatría infanto-juvenil. En el Río Hortega, en el mismo curso, se contabilizaron 333 alumnos.

Los dos grandes hospitales de Valladolid, y otros cinco de la región, cuentan desde hace muchos años con este servicio. El del Clínico fue el primero, en 1985. Dos años más tarde llegó el Río Hortega, en 1987. Ahora, la Consejería de Educación se ha planteado implantar una nueva normativa que ayude a mejorar el funcionamiento de estas extensiones clínicas del colegio.

«Estamos trabajando, a partir de las aportaciones realizadas por los profesores de estas aulas, en la realización de una normativa específica en la cual se desarrollen conceptos como la propia definición de aulas hospitalarias, sus objetivos, los criterios de atención, las funciones de los profesores y cómo se debe realizar la coordinación entre los maestros de aulas de hospitalarias y los centros docentes en los que están escolarizados los alumnos», señalaba fechas atrás el consejero, Fernando Rey.

Evolución del sistema

De 1985 hasta aquí, el sistema educativo ha variado mucho. No solo por los continuos cambios legislativos, sino también por cómo se imparten las materias y las competencias que deben adquirir los estudiantes. La conexión entre el personal del hospital y del centro educativo al que pertenece cada uno de los menores es vital para que el proceso de aprendizaje del alumno no se resienta.

Hay que tener en cuenta, además, que se contemplan tres posibles escenarios dentro de la atención en estas aulas. Aquel en el que el niño permanece ingresado en una estancia corta, de menos de quince días de curso escolar, demanda un tipo de ayuda educativa muy diferente del que permanece entre dos semanas y un mes, lo que se conoce como estancia media, o de aquellos que van a pasarse más de treinta días de curso escolar en el hospital.

Aunque el personal docente de los hospitales está en permanente contacto con los centros, la Consejería quiere que la normativa fije y corrija las posibles lagunas que han surgido con el devenir de los años desde que se crearon estas aulas especiales. Por eso ha contado, en primer lugar, con las opiniones de los que forman parte de esos equipos pedagógicos hospitalarios. En las siete aulas que existen en la región imparten docencia nueve maestros a jornada completa y uno a media jornada, según datos de la propia Consejería. En toda la Comunidad se atendió el curso pasado a 4.075 menores. En cuanto a las especialidades por las que ingresan en el hospital, 1.002 lo hicieron por cirugía; 578, por otorrino; 335, por traumatología; 211 por neumología y 161, por oncología. La mayor parte, 1.146, lo hicieron desde pediatría.

Distintas etapas

Se enfrentan, además, a una dificultad similar a la de los Centros Rurales Agrupados: la diversidad de edades que se dan cita en la misma clase. A modo de ejemplo, por el aula del Clínico pasaron el curso 2016-17, según Educación, 106 niños de Infantil, 310 de Primaria, 131 de Secundaria y 20 de Bachillerato y Formación Profesional.

Fernando Rey, consejero de Educación, comentó recientemente en una mesa redonda sobre las aulas hospitalarias de la región que «la excelente atención que proporcionan los profesionales que trabajan en estos hospitales ha permitido que prácticamente todos los alumnos atendidos en ellos se haya podido incorporar a sus centros docentes de procedencia sin sufrir retrasos en su proceso de formación».

 

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