La ecojardinería como pasión y oportunidad laboral

José Antonio Delgado Villalba y Cristina Maudes Raedo en plena poda en un jardín./Montserrat Ibars
José Antonio Delgado Villalba y Cristina Maudes Raedo en plena poda en un jardín. / Montserrat Ibars
Cristina Maudes y José Antonio Delgado. Delgado & Maudes SLL
Laura Negro
LAURA NEGROValladolid

Cristina era muy consciente de sus grandes habilidades con la jardinería. Conocía bien sus fortalezas para diseñar cualquier proyecto paisajístico, pero también tenía muy presentes sus puntos débiles a la hora de gestionar una empresa. Por eso cuando conoció a su alumno José Antonio y descubrió en él talentos y experiencias que complementaban las suyas, no lo dudó. Quiso emprender con él y han formado un tándem profesional perfecto. Juntos han puesto en marcha Delgado & Maudes SLL, una empresa especializada en diseño, creación y mantenimiento de jardines ecológicos.

La pasión de Cristina siempre han sido las plantas. Por eso a nadie le extrañó que estudiara Ingeniería Técnica Agrícola en Palencia y se especializara en explotaciones agrícolas. Pronto encontró trabajo en una empresa de riegos y más tarde entró en el Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Valladolid, donde permaneció dos años. Su siguiente empleo fue como profesora de Viveros y Jardinería en las escuelas taller del antiguo Inem. Desde entonces, la mayor parte de su vida laboral ha estado ligada a la formación.

«En el último curso que impartí para el Ayuntamiento de Portillo conocí a José Antonio, que era mi alumno. Vi su gran destreza e interés y le animé a montar su propia empresa. Tenía mucha confianza en su potencial y al final el destino quiso que emprendiéramos juntos», cuenta ella.

En el informe de vida laboral de José Antonio aparecen sus 22 años como empresario del sector del transporte. La suya es una de tantas historias de éxito que se vio arrasada por la crisis económica. «Toda mi vida profesional ha estado ligada al transporte por carretera. Llegué a tener varios camiones con chófer, pero la crisis me arrastró, como a muchas otras empresas. Yo pagaba religiosamente a mis proveedores y empleados, pero a mi no me pagaba nadie y tuve que cerrar. Intenté aguantar, pero no me quedó más remedio que vender los vehículos y bajar definitivamente la persiana. Fue muy duro», relata él. Durante los dos años que estuvo en el paro hizo varios cursos del Ecyl, y de ahí surgió la posibilidad de formarse como jardinero. Fue entonces cuando conoció a Cristina. «Yo nunca me había planteado dedicarme al mundo de las plantas, pero cuando empecé vi que me gustaba y se me daba bien», añade.

De cerca

Emprendedores:
María Cristina Maudes Raedo (51), ingeniera agrícola y paisajista, y José Antonio Delgado Villalba (55), transportista y jardinero
Inicio de la actividad:
noviembre de 2018
Contacto:
C/ Cipriano Sanz Martín, 24 de Arrabal de Portillo. Telfs.: 617 388 912 y 685 610 963

Cristina era muy conocida y cada vez que le ofrecían proyectos contaba con José Antonio. Los encargos cada vez eran más frecuentes y se dejaron llevar por esa creciente demanda. «Nos dábamos de alta cada vez que nos salía un trabajo, hasta que decidimos que lo mejor era lanzarnos y constituir nuestra empresa. Acudimos al Ecyl, donde nos ayudaron con los trámites burocráticos, la compatibilización del desempleo de Cristina y la solicitud de subvenciones. En noviembre de 2018 formalizamos las escrituras de Delgado & Maudes SLL», explica José Antonio.

Aseguran que las competencias de las que uno carece, las tiene el otro. Se complementan a la perfección y eso hará su proyecto imparable. «Yo domino la parte más técnica de la jardinería y el paisajismo. Lo mío es medir, hacer diseños, presentar propuestas… En cambio, me resulta difícil la parte empresarial. José Antonio está habituado a realizar pedidos, presupuestos y controlar cobros y pagos. Ha sido empresario y sabe lo que conlleva. Esas tareas las tenemos bien diferenciadas, pero en el jardín los dos nos ponemos el traje de faena y tiramos de azadón y motosierra. Hacemos un buen equipo y sabemos reconocer el trabajo del otro», afirma Cristina. A ella el proyecto le ha aportado «mi propio puesto de trabajo, en algo que me encanta y sin estar pendiente de contratos temporales». Para él es una segunda oportunidad de entrar en el mercado laboral.

Todo lo que ganan, lo reinvierten en el negocio. Su mayor inversión ha sido una furgoneta para transportar la herramienta y las plantas. «No perdemos un trabajo por no tener maquinaria. La que no tenemos, la alquilamos», dicen estos emprendedores, que han solicitado ayudas a Diputación de Valladolid y Junta y están a la espera de que se resuelvan.

El fuerte de Cristina y José Antonio son las instalaciones de riego, aunque hacen todo tipo de trabajos de jardinería y paisajismo para comunidades de vecinos, residencias, empresas, instituciones y particulares. Les gusta el trato directo con los clientes, a los que orientan a través del diseño y las especificaciones técnicas. Aprovechan al máximo todos los espacios y potencian su belleza con las plantas y elementos ornamentales. Arreglan y mantienen jardines, y se encargan de abastecerlos de especies vegetales, tierra y piedras, así como de instalar el riego automático.

Diseños «a la carta»

Uno de sus servicios más demandados es el mantenimiento de jardines, en invierno y en verano. Realizan corte de césped, podas y limpiezas. «Un jardín de un particular es una estancia más de la casa que se puede disfrutar muchísimo. Y en los jardines públicos no usamos césped, sino pradera natural, que es más resistente y requiere menos agua. Hablamos con los clientes, vemos sus necesidades y hacemos diseños a la carta. Muchos nos piden huertos, emparrados o estanques. Siempre se lo pasamos a plano para que se hagan una mejor idea del resultado. Y siempre con los mejores precios», informan.

Delgado y Maudes están felices con su decisión, y aunque reconocen que es duro, las satisfacciones son mayores que trabajando por cuenta ajena. En verano han tenido tantos encargos que han contratado un trabajador a media jornada. «La gente piensa que la jardinería es un trabajo fácil de poner florecitas, pero no es así. Es precioso pero muy duro; requiere hacer zanjas, cortar troncos, desbrozar… Pasamos mucho calor en verano y frío en invierno», recalcan. Su fuerte compromiso medioambiental determina su labor. Creen en la jardinería ecológica y para plagas y enfermedades usan «tratamientos biológicos e integrados», además de utilizar abonos orgánicos y «plantas autóctonas, que tienen menos plagas, menos enfermedades y consumen menos agua», recomiendan.