La Diócesis rehabilitará la torre y los contramuros de la iglesia de Aldeamayor

Estado actual en el que se encuentra la iglesia parroquial de Aldeamayor. /El Norte
Estado actual en el que se encuentra la iglesia parroquial de Aldeamayor. / El Norte

Varios «pedruscos» caídos en el suelo dieron la voz de alarma, lo que obligó al Ayuntamiento a instalar vallas

EVA ESTEBANAldeamayor de San Martín

Tras cuatro «largos» años «detrás» del Arzobispado de Valladolid para que lleve a cabo la restauración de la torre y los contramuros de la iglesia parroquial de San Martín de Tours, «en mal estado» de conservación, los vecinos de Aldeamayor de San Martín verán «por fin» cumplirse una de sus mayores peticiones. Según informó el pasado 15 de febrero el delegado de Patrimonio del Arzobispado de Valladolid, Jesús García Gallo, a través de un comunicado, el proyecto de las obras se encuentra «prácticamente acabado». «Llevábamos cuatro años en conversaciones con el Arzobispado y el Área de Patrimonio de la Junta de Castilla y León para que hicieran la obra, y hasta el momento no habíamos obtenido respuesta», sostiene la teniente de alcalde del municipio, Virginia Almanza.

Así, las pertinentes rehabilitaciones, asumidas en su totalidad por la Diócesis vallisoletana, consistirán en la restauración de la torre y de los contramuros. A pesar de que se prevé que las obras salgan a licitación «a lo largo de 2019», los representantes municipales pretenden ser, ante todo, «realistas». «Siendo optimistas y teniendo en cuenta cómo va la administración pública en todo lo relativo a los plazos, no creo que las obras empiecen antes de finales de año».

Estado actual en el que se encuentra la iglesia parroquial de Aldeamayor.
Estado actual en el que se encuentra la iglesia parroquial de Aldeamayor. / El Norte

El Ayuntamiento de Aldeamayor sabe que este anuncio es un «paso adelante muy importante». Que su iglesia parroquial, datada del siglo XV, luzca en perfectas condiciones es cuestión de tiempo. «Quiero pensar que la reforma estará hecha antes de 2022. Me imagino que así será», apunta.

Sin embargo, a día de hoy, aún se desconoce el coste absoluto que supondrán las acometidas. Lo que sí está claro, dice Almanza, es que será «una cuantía elevada». «No sabemos cuál será el importe exacto, pero en un primer momento nos dijeron que en torno a los dos millones de euros», afirma.

Unos «pedruscos» caídos junto a uno de los laterales del templo católico dieron la voz de alarma. Impactaron contra el suelo y, «por fortuna», según Almanza, «no cayeron sobre nadie». «Cuando detectamos el peligro que tenía es porque vimos una piedra caída en el suelo, no porque hiriera a nadie», subraya.

La última reforma se llevó a cabo hace quince años y se renovó el tejado del templo católico

«En ese instante», recuerda la también portavoz del grupo socialista en el Consistorio, «nos reunimos para ver qué podíamos hacer y ponernos en contacto con el Arzobispado». Eran conscientes de que, en el estado en el que estaba, cualquier persona que pasara por la zona, «muy transitada», podría resultar herida. Por ello, en mayo de 2016, decidieron instalar vallas de seguridad para delimitar el perímetro por un importe «de unos 7.000 euros», costeados también por el Arzobispado vallisoletano. «A día de hoy siguen puestas, y ahí estarán hasta que se haga la obra», incide la edil.

«Es muy peligroso»

Trasladaron la petición a la Diócesis y, ahora, cuatro años después, ven la reforma «más cerca que nunca». «En el pleno del mes de diciembre del año pasado, yo personalmente, como portavoz del PSOE, trasladé una moción para instar a que lo rehabilitaran y actuaran ahí, ya que había pasado un tiempo muy considerable desde la última vez. Eso no podía seguir como estaba mucho tiempo más», apostilla. «Que te caiga un pedrusco desde la torre de la iglesia, a esa altura... imagínate, es muy peligroso», continúa.

Han pasado quince años desde la última vez que el templo fue sometido a una reforma. En aquella ocasión, hubo que cambiar el tejado «porque se estaba hundiendo». En los próximos meses, la iglesia de San Martín de Tours experimentará su segunda rehabilitación del siglo XXI, algo que desde el Ayuntamiento de Aldemayor creen que atraerá no solo a un mayor número de visitantes, sino también a los propios vecinos. «Desde un punto de vista patrimonial, da mucha pena ver a la iglesia vallada entera y sin arreglar. Los vecinos también se cohiben a pasar por el entorno, porque pasas por ahí y no sabes si te puede matar», lamenta Virginia Almanza.

Las obras, además, no influirán ni en la vida cotidiana de los aldeamayorenses ni en los propios eventos que tengan lugar en el interior de la parroquia. «No tienen por qué afectar en el día a día del pueblo si se guardan las medidas de seguridad. Lo que sí que trastoca la vida día es que esté sin arreglar con el vallado puesto y tengamos el peligro y la incertidumbre de que pueda caer alguna piedra».