El deterioro del viaducto de Arco de Ladrillo de Valladolid obliga a realizar otra reparación de urgencia

Los operarios reparan las juntas de dilatación del carril izquierdo del viaducto de Arco de Ladrillo del lado que mira al paseo del Hospital Militar. / J. S.

La reposición de las 32 juntas de dilatación, que «llevaban 15 años sin tocarse pese a tener una vida útil de 8», costará 120.000 euros y mantiene cortados desde ayer dos carriles al tráfico

J. Sanz
J. SANZValladolid

El viaducto que salva desde hace medio siglo el lecho ferroviario en el paseo de Arco de Ladrillo se ha convertido en un pozo sin fondo para las arcas municipales después de treinta años de abandono a la espera entonces del malogrado proyecto del soterramiento y de un sinfín de parches posteriores para garantizar la seguridad de los miles de conductores que circulan a diario por este paso elevado a la espera ahora de su demolición definitiva enmarcada en el proyecto de integración ferroviaria (el plan prevé un paso subterráneo). El caso es que la mole de hormigón construida a mediados del siglo XX y ampliada entre los años sesenta y setenta ahí continúa erguida y este lunes mismo comenzó la enésima intervención de urgencia para reconstruir las 32 juntas de dilatación de su tablero.

«Hemos tenido que llevar a cabo esta obra debido al mal estado que presentaban después de quince años sin tocarse a pesar de que este tipo de juntas tienen una vida útil de apenas ocho», explica el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, quien recuerda que tanto la actual como las últimas intervenciones de urgencia llevadas a cabo en el paso –es la cuarta en dos años– «eran absolutamente necesarias y en este caso se trataba de evitar tener que reponer continuamente el asfalto que se levantaba cada dos por tres en torno a las juntas fruto de su deterioro».

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Los trabajos costarán la friolera de 120.000 euros y se centran en la reposición de las 32 juntas de doce metros de longitud del viaducto, denominadas técnicamente 'juntas chicle' –una mezcla en caliente de un betún elastomérico modificado con áridos–, que literalmente «habían desaparecido o estaban muy degradadas al filtrarse el material bajo la estructura de hormigón después de tantos años sin repararse».

Los coches podrán circular en ambos sentidos hasta la finalización de las obras, prevista para el día 18

La obras comenzaron este lunes en los dos carriles de entrada a la ciudad del paso elevado (desde Arco de Ladrillo hacia Filipinos y el Hospital Militar), que permanecerán cortados durante los tres o cuatro primeros días de las obras, aunque se ha habilitado un carril reversible para que los vehículos puedan circular siempre en los dos sentidos. De manera que la circulación de entrada y salida de la ciudad (hacia la carretera de Madrid) se verá reducida a un solo carril hasta que concluyan los trabajos. «Primero se intervendrá en el lateral derecho y a continuación se realizará la misma operación en el izquierdo dejando siempre un carril abierto en cada sentido», apuntaron fuentes de la Policía Municipal.

Últimas obras

7 de marzo de 2016.
Urbanismo repara de urgencia el asfalto en torno a las juntas de dilatación del viaducto de Arco de Ladrillo.
6 de noviembre de 2017.
Colocan 66 cuñas metálicas en las vigas transversales para sujetar el tablero del viaducto.
10 de diciembre de 2018.
El mal estado de las 32 juntas de dilatación fuerza otra obra urgente.

La conclusión de los trabajos está prevista inicialmente para el próximo martes, 18 de diciembre, si bien el propio concejal de Urbanismo apunta que, aunque podrían durar algo más, «estarían finalizadas en cualquier caso antes del día 21 –fecha de inicio para la primera operación salida de las cercanas Navidades–».

Atascos en hora punta

La reducción de la circulación a un solo carril ya causó este lunes retenciones considerables en ambos sentidos durante las horas punta y continuará haciéndolo sí o sí hasta que concluyan los trabajos. De ahí que la Policía Municipal recomiende utilizar itinerarios alternativos en la medida de lo posible, sobre todo, en las horas de salida de los polígonos.

La mole de hormigón duplicó su ancho original entre los años sesenta y setenta para asumir el volumen de coches procedentes de la carretera de Madrid (aún hoy luce en la calzada la señal del punto kilométrico 189 de la Nacional 601) y su demolición colea desde hace treinta años, cuando comenzó a gestarse el fallido soterramiento y se abandonó prácticamente a su suerte esta infraestructura a cuente de un proyecto que nunca llegó a cuajar.

El caso es que el viaducto viene siendo sometido a costosas cirugías en los últimos años fruto de su evidente deterioro, como las que el año pasado obligaron a demoler todas las losetas de piedra del revestimiento en mayo y a colocar 66 cuñas metálicas para afianzar el tablero a las vigas transversales en noviembre.

A la espera de otro parche para asegurar el vano central

Las obras de reposición de las juntas de dilatación no serán las últimas que se lleven a cabo en el viaducto de Arco de Ladrillo. «Aún hay que realizar otra intervención en el vano central (bajo el tablero), aunque en este caso se llevará a cabo en torno a los meses de febrero o marzo del año que viene, ya que hay que contar con Adif para que los operarios puedan trabajar con seguridad ante la posibilidad de que se vea afectado el tráfico ferroviario», anticipa el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia.

 

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