El conductor detenido por la muerte de su novia en Rioseco llamó a su padre, en vez de al 112

Inicio de la curva, en el kilómetro 3,218 de la VA-920, en sentido a Tamariz de Campos, en la que el turismo se salió de la calzada y volcó./EL NORTE
Inicio de la curva, en el kilómetro 3,218 de la VA-920, en sentido a Tamariz de Campos, en la que el turismo se salió de la calzada y volcó. / EL NORTE

El sospechoso, de 32 años e investigado por homicidio imprudente, dio positivo en drogas

J. Sanz
J. SANZVALLADOLID

Un positivo por drogas y la ausencia de una llamada a los servicios de emergencia, al margen de una posible ristra de infracciones cometidas durante el accidente en sí, condujeron al filo de la medianoche del martes al miércoles a la detención por un presunto delito de homicidio por imprudencia de un conductor de 32 años que poco antes se había salido de la calzada y volcado con su coche a la salida de Medina de Rioseco cuando circulaba acompañado de su novia. La chica, de 22 años, perdió la vida. Y esto último es lo único que está claro en torno al siniestro registrado minutos después de las diez de la noche a 3,2 kilómetros exactos de la localidad, en la que residía la pareja, en la carretera secundaria que conduce a Tamariz de Campos.

Vanesa R., que así se llamaba la víctima, murió minutos después de ser trasladada al centro de salud de la localidad en el coche particular de un familiar del conductor, Nicolás B., al que forzosamente debió avisar el joven, en lugar de llamar a los servicios de emergencia. La Guardia Civil sitúa la hora del accidente, ocurrido en el kilómetro 3,218 de la carretera VA-920, a las 22:10 y el 112 recibió el primer aviso a las 22:52. Fueron los propios sanitarios del ambulatorio riosecano los que avisaron de que les habían llevado en un turismo particular a una joven que presentaba lesiones muy graves para reclamar la asistencia de una UVI móvil. La ayuda no llegó a tiempo y los médicos que atendieron a la chica solo pudieron confirmar su fallecimiento en el centro asistencial.

Fue entonces cuando los agentes de la Guardia Civil comenzaron las pesquisas para reconstruir el siniestro mortal ocurrido a la salida de Medina de Rioseco, en una carretera que parte al norte del casco urbano hacia la Nacional 610 (Palencia-Benavente). Eso después de identificar al conductor, Nicolás B., de 32 años, y de someterle a las pruebas de alcoholemia y drogas. En la primera dio negativa y en la segunda arrojó un resultado positivo por consumo de estupefacientes (a falta de la prueba de contraste remitida al laboratorio). Así que, en entrada, el joven habría cometido un delito contra la seguridad vial (castigado con penas de tres a seis meses de prisión) solo por este motivo. Pero había más.

Los investigadores se desplazaron en paralelo al lugar del accidente, ocurrido en el citado kilómetro 3,218 de la VA-920, donde todo apunta a que el turismo en el que viajaba la pareja en sentido hacia Tamariz de Campos se salió de la calzada por la margen izquierda al tomar una ligera curva hacia la derecha (previa a un tramo con una suave pendiente de bajada) antes de volcar en las tierras colindantes. La ausencia de marcas de frenada sobre la calzada apuntarían a un posible despiste del conductor, sumado a un también posible exceso de velocidad (la vía está limitada a 90 kilómetros por hora), según apuntaron ayer fuentes de la investigación.

Salió despedida del coche

Lo que sí descubrieron los agentes es que todo apunta a que los dos ocupantes del turismo iban sin el cinturón de seguridad y que la copiloto, según todos los indicios, salió despedida del habitáculo y sufrió un gravísimo traumatismo craneal. El conductor, no obstante, tuvo más suerte y solo sufrió lesiones leves.

Y en esta situación, con un posible exceso de velocidad, un positivo por droga y ausencia de cinturones de seguridad, el conductor optó por llamar por teléfono a un familiar, en lugar de hacer lo que marca la lógica, como es avisar a los servicios de emergencia. El allegado, al parecer, tuvo que coger su coche y acudir al lugar del siniestro perdiendo así un tiempo precioso en la atención de una joven que presentaba heridas graves. Después habrían movido a la víctima -otra grave imprudencia- para trasladarla en el vehículo al centro de salud de Medina de Rioseco, donde residen tanto la pareja como los progenitores de ambos.

Allí los sanitarios intentaron, sin éxito, estabilizar a la víctima, que falleció antes de la medianoche. Fueron ellos los que alertaron al 112 (a las 22:52 horas) de que les habían llevado a una mujer con heridas graves fruto de un accidente de tráfico.

En libertad con cargos

Los agentes de la Guardia Civil, una vez comprobados todos los datos posibles en torno a lo ocurrido en la solitaria carretera que une Rioseco y Villafrades de Campos, es decir, las carreteras nacionales 601 y 610, a expensas del atestado definitivo, decidieron proceder a la detención del conductor, Nicolás B., como autor de sendos delitos contra la seguridad vial y homicidio por imprudencia. El joven fue puesto en libertad con cargos después de prestar declaración y a la espera de comparecer ante el juez de instrucción.

El Código Penal, en su artículo 142 (actualmente en fase de revisión para un anunciado endurecimiento de las penas), establece que «el que por imprudencia grave causare la muerte de otro, será castigado, como reo de homicidio imprudente, con la pena de prisión de uno a cuatro años». Eso, claro, siempre que se demuestre la imprudencia.

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