Detenida en Valladolid una indigente que fingió su secuestro para estafar 130.000 euros a tres ancianos

Coche patrulla de la Policía Nacional. /A. Q.
Coche patrulla de la Policía Nacional. / A. Q.

Las víctimas, que la acogieron en su casa, denunciaron que estaba retenida y los agentes descubrieron que les había engañado

J. S.
J. S.Valladolid

La buena voluntad de tres personas de avanzada edad, que se conocían entre sí, les convirtió en blanco fácil de una joven que acaba de ser detenida por la Policía Nacional acusada de estafarles la friolera de 130.000 euros en los últimos cuatro años. La sospechosa, según consideran los investigadores, se hizo pasar por una indigente, o puede que inicialmente lo fuera, para ganarse la confianza de las víctimas, ante los que se presentó como una inmigrante sin recursos recién llegada de Rumanía. Así consiguió embaucarles e irles pidiendo distintas cantidades económicas -llegaron a pedir préstamos para ayudarla- hasta el punto de llegar a fingir su propio secuestro para solicitarles que pagaran el rescate. Y ahí cometió un error, ya que sus benefactores denunciaron el supuesto rapto de la joven y los agentes enseguida descubrieron no solo que lo había fingido sino que llevaba cuatro años engañándoles. La acusada de un delito de continuado de estafa, F. R. V., de 28 años, fue detenida en la capital, donde residen tanto ella como las víctimas, la semana pasada. El juez acordó después dejarla en libertad con cargos.

La joven de origen rumano contactó inicialmente con las víctimas, un hombre de 79 años y dos mujeres que rondan los setenta, presentándose como una inmigrante sin recursos y poco a poco fue recibiendo de ellos pequeñas cantidades económicas, que después irían incrementándose. La mayoría del dinero se lo dio una de las víctimas, una mujer que llegó a acogerla en su propia casa y a la que la joven llamaba «mamá» para estrechar sus lazos.

Su objetivo, según apuntan fuentes policiales, «era ganar dinero rápidamente» ablandando el corazón de sus benefactores. Y para ello se presentó como una «joven desvalida que carecía de familiares y que se encontraba lejos de su país natal». Así logró que los tres pensionistas le entregaran literalmente «todo su capital» a lo largo de los últimos cuatro años solicitando créditos o pidiendo dinero a otros allegados. Los 130.000 euros que recibió los invirtió en la compra de cuatro viviendas en su lejano país natal, Rumanía, según descubrieron los agentes de la Policía Nacional.

Sin blanca por el rescate

Pero el mes pasado llegaron los problemas, cuando las víctimas se quedaron sin dinero después de que ella fingiera su propio secuestro por una mafia rumana, que la había llevado a Italia y que pedía un elevado rescate por su liberación. La 'secuestrada' les enviaba «audios, fotos y llamadas desesperadas -protagonizadas por ella misma-» para reforzar su coartada y, al final, consiguió que sus benefactores denunciaran el secuestro ante la imposibilidad de pagar las cantidades que pedían los secuestradores. Los agentes descubrieron enseguida que el secuestro no existió, que las llamadas las realizaba desde Valladolid y que había ganado 130.000 euros.