Estrellan un coche contra un bar de Arroyo para robar el dinero de la tragaperras

Estado en el que ha quedado la entrada al bar Carcamal de Arroyo de la Encomienda tras el atraco sufrido en la madrugada de este lunes. /El Norte
Estado en el que ha quedado la entrada al bar Carcamal de Arroyo de la Encomienda tras el atraco sufrido en la madrugada de este lunes. / El Norte

Los ladrones sustrajeron el coche de un vecino para acceder al interior del local

E. ESTEBAN Arroyo de la Encomienda

Treinta segundos. Ese fue el tiempo necesario para que cinco encapuchados «fastidien la Nochevieja» a los propietarios del bar Carcamal de Arroyo de la Encomienda, en Valladolid. Eran las cinco y media de la madrugada de este lunes cuando sonó el teléfono del gerente del local, Javier Fernández. Sabía que algo no iba bien. «Algo había pasado, nunca me llaman a esas horas», asegura cabizbajo.

Los peores pronósticos se habían cumplido. Al otro lado del teléfono, un empleado de la empresa de seguridad que tienen contratada. La alarma había sonado hace tan solo dos minutos y, aunque varios guardias ya se encontraban en el establecimiento para ver «qué había ocurrido», los ladrones ya habían huido tras «destrozar el bar». «Nos han jodido la Nochevieja. Nos han roto las dos puertas principales y se han ido como si nada, sin llevarse nada», lamenta. Además del seguro, varios vecinos alertaron a la Guardia Civil de que «estaban oyendo muchos ruidos extraños», tal y como subraya Javier Fernández.

A priori, los cacos tenían todo pensado: hurto mediante la técnica del alunizaje entrando «marcha atrás» y, para no dejar pruebas, hacerlo con un coche robado, el de un vecino de esa misma localidad que vive «dos calles más abajo» del bar Carcamal, ubicado a la altura del número 4 de la calle Severo Ochoa. Sin embargo, una vez en el interior del establecimiento se encontraron con dos imprevistos que quizás no habían tenido en cuenta. El primero, que las máquinas tragaperras estaban «abiertas» y la caja registradora «totalmente vacía», por lo que se marcharon del lugar sin botín.

Estado en el que ha quedado el bar Carcamal de Arroyo de la Encomienda tras sufrir un asalto en la madrugada de este lunes. / El Norte

El otro, las cámaras de seguridad que Javier Fernández y su socio José Luis Caramanzana instalaron tras sufrir el último asalto en mayo de 2016. «Lo tenemos todo grabado, son cinco personas. Hemos visto que entraron directos a la tragaperras y al ver que estaban abiertas y no podían llevarse nada, se fueron rápidamente», sostiene el propietario. Que las imágenes ofrezcan algún detalle que permita reconocer a los atracadores es la última esperanza que les queda a estos dos jóvenes vallisoletanos. Creen que es la única forma de que no vuelvan a producirse más robos en su bar. «Lo rompen todo, nos joden el trabajo y se marchan sin nada», lamenta.

Tres asaltos desde 2015

El bar Carcamal está desde hace años en el blanco de la diana de los ladrones. Desde su apertura en agosto de 2015 han sufrido tres atracos, todos ellos de madrugada, cuando el establecimiento estaba cerrado. «Casi vamos a robo por año. Hemos sufrido tres robos en tres años y medio, esto no puede seguir así», incide.

La última vez, en mayo de 2016, recuerda Javier, se llevaron un botín «bastante elevado». Esa madrugada dejaron en el interior del local tanto la recaudación de las máquinas tragaperras como la facturación del bar, «unos 2.000 o 3.000 euros». A ello hay que sumarle además las «decenas» de cajetillas de tabaco que se llevaron en su huida. «No es que vaciaran la máquina, es que directamente se la llevaron, y estaba llena», recuerda.

De ahora en adelante, el futuro para Javier Fernández y José Luis Caramanzana es incierto. No les «queda más remedio» que cerrar durante un tiempo para «arreglar todos los daños», aunque Javier desconoce «si serán días, semanas o meses». «Tenemos que valorar todo; los daños, hablar con el seguro, ver qué es lo que hay que reparar...», concluye el propietario.

 

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