Defensa excluye de una plaza de soldado en Valladolid a la joven que lleva un tatuaje en el pie

Tatuaje en el pie. /
Tatuaje en el pie.

Los servicios del Ministerio lo justifican al ser visible con zapato de mujer, lo que contradice criterios de uniformidad

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

Los servicios de valoración del Ministerio de Defensa han ratificado la exclusión de la joven que aspiraba a una plaza de soldado en las Fuerzas Armadas, y a la que había optado dentro de la convocatoria de empleo público de 2017.

La decisión se ha justificado al no cumplir con una de las condiciones que se contemplaban en el concurso oposición, como es la de carecer de tatuajes, inserciones o imágenes similares que pudieran ser visibles vistiendo los diferentes tipos de uniformes de las Fuerzas Armadas españolas.

En este caso, la joven aspirante a soldado poseía un tatuaje en la parte superior del pie, imagen que era visible cuando se tenía que poner zapatos de tacón, que son los que utiliza el personal femenino durante los actos oficiales, sociales o de carácter público.

Aunque residente en Salamanca, la chica se presentó al examen médico en la Delegación de Defensa de Valladolid, y fue el personal sanitario el que detectó esta circunstancia y la comunicó.

La joven decidió recurrir la misma mediante un recurso de alzada ante el propio Ministerio de Defensa, por entender que suponía una discriminación respecto a la uniformidad que portan los candidatos masculinos cuando van con calzado cerrado de cordones y pantalón.

La Comisión Permanente de Selección del Ministerio ha confirmado de este modo la exclusión que efectuó el personal de la Delegación de Defensa de Valladolid, alegando que el tatuaje se podía ver aunque se utilizasen medias de color natural carne.

El proceso de exclusión ha vuelto a generar un debate interno dentro de los órganos selectivos de Defensa, que han tardado en resolver sin posibilidad de que la joven pudiera ser readmitida para incorporarse al centro de formación para tropa a finales de mayo pasado.

Comisión de evaluación

La Comisión de Selección del Ministerio está presidida por el general de División Joaquín Díaz Martínez, y tiene como vocales a un coronel, dos comandantes, un capitán y un brigada de los Ejércitos de Tierra y del Aire. Este órgano se encarga de verificar las puntuaciones de los aspirantes, así como de resolver las calificaciones de apto o no apto en los reconocimientos médicos.

Tras analizar el caso de la joven, la Comisión ha comunicado su resolución a la aspirante excluida, y le recuerda que contra la misma puede interponer recurso contencioso-administrativo ante los tribunales de la comunidad autónoma donde se adoptó la decisión.

La resolución ha vuelto a reabrir un debate dentro de los mandos del Ministerio de Defensa, que desde comienzos de junio dirige la socialista Margarita Robles. Fuentes castrenses indicaron que esta circunstancia no es la primera vez que sucede.

La polémica se ha centrado en la contradicción que supone excluir a los futuros aspirantes, «cuando hoy día muchos miembros del Ejército, no solo entre la tropa sino suboficiales, capitanes y comandantes, llevan tatuajes visibles».

Posición del Consejo de Estado

La exclusión de la joven salmantina no es una situación nueva en este proceso selectivo para soldados, y ha generado también debate político. El pasado año, el diputado al Congreso de Ciudadanos por Valladolid, Francisco Igea, presentó una pregunta en el Parlamento sobre la exclusión de otro aspirante en julio de 2017.

Según Igea, el candidato no fue admitido a participar en las pruebas por tener un tatuaje con un dibujo de una tortuga en el bíceps izquierdo, pero que no se apreciaba incluso con el uniforme de verano.

«Esta situación se presenta incomprensible, habida cuenta de que a los ya militares de tropa y marinería se les permite tener multitud de tatuajes, lo que genera cuando menos una situación confusa y contradictoria entre los aspirantes y los que ya superaron las pruebas», señaló el diputado en su pregunta al Gobierno de Mariano Rajoy.

El diputado de Ciudadanos preguntó cuál era el criterio de interpretación que está siguiendo el Ministerio de Defensa, para admitir o rechazar a aspirantes a las pruebas de selección por el sistema de concurso-oposición.

Para el parlamentario por Valladolid aquella exclusión suponía «un agravio comparativo que conlleva impedir la admisión a las pruebas de selección de Tropa y Marinería de aspirantes con tatuajes permitidos y aceptados en militares que ya han superado tales pruebas».

Igea preguntó al Gobierno si cuando el tatuaje quedaba siempre cubierto, incluso con el uso de la vestimenta de verano y campaña, se valoraba por parte del tribunal calificador el contenido concreto del diseño.

La respuesta del Gobierno de Rajoy fue que «el motivo de la exclusión no redunda en la total prohibición de portar algún tatuaje, sino en el hecho de que el mismo sea visible con la uniformidad militar o cualquiera que sea su ubicación o dimensión».

Además, para justificar este requisito en la convocatoria, el Ministerio de Defensa respondió que «la cuestión fue sometida al dictamen del Consejo de Estado, entendiendo éste que la regulación de los tatuajes que impidan participar en los procesos de selección se ajusta al marco constitucional y, en particular, a la Ley Orgánica 9/2011 derechos y deberes de los militares».