Cristina Morató: «Hace 150 años, una mujer que viajaba sola era tachada de inmoral, marimacho»

La periodista Cristina Morató, en los jardines del Centro de Igualdad. /HENAR SASTRE
La periodista Cristina Morató, en los jardines del Centro de Igualdad. / HENAR SASTRE

La periodista y escritora repasa en el Centro de Igualdad la figura de las grandes viajeras de la Historia

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

Ahora que «hay billetes de avión por diez euros a París»y viajar se puede a golpe de clic, ahora que apenas cuesta hacer la maleta y que cubrir miles de kilómetros es cuestión de horas, ahora es el momento de recordar a las grandes figuras de la exploración. Muchas de ellas, mujeres que en el siglo XIXrompieron fronteras (físicas y mentales)para emprender viajes condenados al olvido. Hasta ahora. La periodista Cristina Morató, escritora de viajes, rescató alguna de estas biografías en una charla sobre mujeres viajeras en el Centro de Igualdad.

–Dígame un nombre.

–Mary Kingsley.

–¿Quién era?

–Una mujer de la época victoriana que se convirtió, siendo además autodidacta, en una de las grandes exploradoras por África. Nació en 1862. No fue a la escuela, como la mayoría de las chicas de esa época, pero aprendió Historia, Geografía, Idiomas...

–Por su cuenta.

–Ysin salir de las cuatro paredes de su hogar. Consultaba los libros de su padre, que era médico. En la época victoriana –porque la mayoría de estas viajeras eran británicas– las mujeres eran invisibles. Vivían tuteladas, a la sombra de sus maridos, no tenían acceso a la educación.

–Pero...

–Pero surgieron mujeres que llevaban dentro el demonio de la curiosidad. Mary Kingsley es un ejemplo de que cuando una mujer tiene el espíritu de aventura en el cuerpo y una curiosidad endemoniada, no hay quien la detenga.

–¡Endemoniadas!

–Los hombres de ciencia consideraban que una mujer del siglo XIXno estaba preparada ni psíquica ni físicamente para el viaje. Y, horrorizados, decían que estas mujeres tenían el demonio de la curiosidad. ¡Bendito demonio! Ahora nos cuesta entender que hace 150 años una mujer que viajaba sola era tachada de fea, inmoral, marimacho. Todos los adjetivos despreciativos que se puedan venir a la imaginación.

–Por viajar.

–¡Porque entrar en contacto con nativos africanos podía corromper sus blancas almas! Hay un proverbio alemán del medievo que decía:'Peregrina partió, puta volvió'. Es así, textual. Cualquier mujer, incluso las que viajaban con fines piadosos o religiosos, era tachada de inmoral por el solo hecho de viajar.

–Porque viajar era un desafío.

–Las sociedades geográficas del momento no las apoyaban, no esponsorizaban sus viajes.

–A los hombres sí.

–Livingstone, Burton o Speke... todos contaron con el apoyo y financiación de la Royal Geographical Society de Londres. Esta insigne y machista sociedad geográfica se creó en 1831 y tuvieron que pasar 50 años hasta que aceptaron a una mujer.

–¿Quién fue?

–Isabella Bird, una ama de casa, aventurera, que dio dos veces la vuelta al mundo, aparte de todos los estudios y libros que escribió. Tenía méritos, ¿eh?Y se la aceptó a regañadientes. Para las mujeres, el viaje sí que era más una escuela de vida, una vía para aprender, conocerse a sí mismas y a otras culturas.

–La esencia del viaje, ¿no?

–Y frente a eso, los viajes de exploración masculinos eran competiciones deportivas.

–Más testosterona.

–Claro. Lo suyo era llegar lo más rápido posible, clavar la bandera y ponerle un nombre al lugar, aunque ya estuviera bautizado. África ya tenía nombres nativos, pero ellos llegaban y le ponían otros horribles, como Lago Alberto, Eduardo... todos los hijos de la reina Victoria. Y después, regresaban lo antes posible a Londres para dar una charla en la Royal y hablar del descubrimiento.

–El alardeo del viaje.

–Ellas no. Ellas viajaban ligeras de equipaje, tenían todo el tiempo del mundo sin tener que dar cuentas a nadie. De ahí, que algunas (entre ellas, Mary Kingsley, Isabella Bird y otras muchas) hayan sido magníficas escritoras de viajes. Porque al tener tiempo, se detenían en las aldeas, hablaban con mujeres, escuchaban... Eso se nota a la hora de plasmarlo en sus relatos de viaje. Se fijaban y tenían el valor de denunciar temas que ahora nos resultan familiares.

–Por ejemplo...

–La ablación. Mary Kingsley ya mencionaba el horror de esta práctica que ella vio que se aplicaba a las niñas en algunas aldeas que recorrió en Gabón. Lo publicó y habló de ello.

–Más.

–El tema de la esclavitud, en una época donde no eran muchas las voces que se alzaron en contra. Denunciaron cómo vivían las mujeres en estos reinos africanos, con casos, en el África subsahariana del sigloXIX, en los que si el rey moría, lo enterraban con sus jóvenes esposas vivas. Fueron muy duras con el colonialismo y denunciaron con mucho valor las cosecuencias de ir a África a arrancar las riquezas. Eran temas tabú, y más en la sociedad inglesa de la época.

–Y sus nombres...

–Han caído en el olvido. Me hace mucha ilusión haber aportado mi granito de arena al mejor conocimietno de estas mujeres únicas y extraordinarias. ¡No puede ser que no aparezcan en los libros de texto! Se habla de Magallanes, de Colón, de Burton... Pero, ¿dónde está Isabel de Barreto, la primera mujer almirante española? ¿Dónde está Isabel de Urquiola, la mujer que acompañó a Manuel Iradier? Hay mujeres importantísimas que han tenido una gran contribución al mundo de los viajes y la exploración.

–¿Por qué se habla tan poco de ellas?

–La Historia ha sido escrita habitualmente desde el poder y el poder lo tenían los hombres. La Historia ha contado las hazañas masculinas y relegado a las mujeres al olvido. Por eso yo, que no hago novela, me baso no en lo que escribieron:en sus diarios, sus libros de viaje... En aquella época, se las tachaba de locas y excéntricas. Nos ayudaron a un mayor descubrimiento geográfico del mundo, levantaron los primeros mapas de zonas ignotas, descubrieron montañas, ríos... Mujeres que han hecho que hoy conozcamos más y mejor el mundo. Muchas eran viudas, solteras, algunas viajaban con sus esposos, pero la mayoría eran mujeres rompedoras que no nacieron en el siglo adecuado. Adelantadas a su época. Con un coraje y un valor admirable. No les importó enfrentarse a su familia y a los convencionalismos de su tiempo para hacer realidad sus sueños viajeros. Si hoy las mujeres viajamos y recorremos el mundo es gracias a que otras abrieron caminos.

–Son un ejemplo.

–Ninguna de ellas fue 'superwoman'. Algunas tenían la salud delicada, otras eran viudas de 40 años que la sociedad ya tenía casi apartadas, mujeres que no tenían gran formación física... y sin embargo, demostraron que con pasión, con curiosidad y tenacidad se puede conseguir hacer realidad los sueños viajeros y comerse el mundo.

 

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