Creadora de sacos térmicos para sillas de ruedas

Isabel Valentín con sus creaciones textiles para personas con movilidad reducida./L. N.
Isabel Valentín con sus creaciones textiles para personas con movilidad reducida. / L. N.
Isabel Valentín Centeno pone en marcha Sacoconfort para hacer la vida más confortable a las personas con movilidad reducida
Laura Negro
LAURA NEGROValladolid

El de Isabel Valentín es el claro de ejemplo de que la paciencia, la ilusión y una buena idea son garantía razonable de éxito a la hora de emprender. A sus 55 años no pone límites a sus sueños, y tiene muchos. Por eso, no tuvo dudas a la hora de dejar un trabajo indefinido con el que disfrutaba, para poner en marcha su propio negocio, Sacoconfort, con el que hace la vida más confortable a las personas que van en silla de ruedas.

El pasado 1 de abril se dio de alta como autónoma, pero para contar su historia hay que remontarse muchos años atrás. Toda su vida ha estado trabajando como auxiliar de enfermería en distintas residencias de ancianos. Conoce bien las necesidades de estas personas, muchas de ellas, con movilidad reducida. «Yo veía cómo los bebés van muy calentitos en sus sillas de paseo tapados con saquitos y pensé que estaría muy bien que se fabricaran esos sacos térmicos adaptados a la medida de sus sillas de ruedas, ya que las mantas resultan poco prácticas», relata esta emprendedora. Esa idea, que aparentemente puede resultar sencilla, ha estado rondando en su cabeza durante 18 largos años, pero por motivos familiares y económicos, nunca se decidió a ponerla en marcha. Hace 9 años, por probar, hizo su primer saco. Su madre y la silla de ruedas de ésta, le sirvieron como modelo para las pruebas y medidas. «Mi madre estaba encantada con su saco, y en el Centro Gerontológico José María Lacort, donde yo trabajaba, me dejaron testarlo con algunos ancianos y a todos les encantó», cuenta Isabel, que siguió madurando su proyecto muchos años más.

Sacoconfort

Emprendedora.
Isabel Valentín Centeno (55), auxiliar de enfermería.
Fecho de inicio de la actividad.
1 de abril de 2018.
Contacto.
www.sacoconfort.com. Telf: 656 564 885.

Casi dos décadas después de aquella idea, Isabel decidió dejar su trabajo fijo para hacer realidad su sueño de fabricar sacos adaptados para sillas de ruedas. «Ahora sí. Éste era mi momento. Por mi edad, mi cuerpo empezaba a resentirse con el trabajo como auxiliar. Era ahora o nunca», afirma. Todavía trabajando hizo el curso CREA del Ayuntamiento de Valladolid, dirigido a emprendedores, un esfuerzo que le mereció la pena porque le ayudó a clarificar sus ideas y a comprobar que realmente eran viables.

Lo primero que hizo fue buscar una modista que pudiera confeccionar los sacos con el patrón base que ella misma había diseñado. También se puso a trabajar en el contenido para su web, en la imagen y registro de marca y comenzó a repartir publicidad. El pasado mes de abril se dio de alta como autónoma. Ha recibido la beca de formación emprendedora CREA, dotada con 1.500 euros de ayuda, y tiene solicitada la subvención municipal para nuevos emprendedores. «He invertido en total unos 30.000 euros, si me la conceden, la ayuda puede suponer hasta un 70% de lo invertido», explica. Además, es cliente de la oficina del BBVA de la Plaza La Rinconada de Valladolid, donde le concedieron un préstamo y dos créditos para poder empezar.

En Sacoconfort, Isabel diseña y confecciona sacos térmicos adaptados a las medidas y características de la silla de ruedas del paciente. «Los diseños los hago en función de cada patología. Por ejemplo, en el caso de personas con daño cerebral, la silla suele tener unas características especiales, y la persona, si tiene problemas de movilidad en las extremidades, se lo hago de tal manera que resulte muy fácil ponérselo y quitárselo» informa. Los acabados son a gusto del cliente, con cremalleras, velcro, automáticos, con o sin bolsillos, con o sin mangas y con o sin capucha. Y en cuanto a las telas, Isabel ofrece varios tipos, polipiel, polar, impermeable y nanotex, con infinidad de colores y motivos para elegir. El precio varía en función de los acabados, siendo el más económico 130 euros.

«El plazo de entrega suele ser de 10 días»», adelanta esta emprendedora. Como los pedidos han ido en aumento, ahora la confección de los sacos la realiza en el taller Confecciones ARCE, en el Polígono de San Cristóbal. «Es una empresa que favorece la creación de puestos de trabajo a personas con discapacidad, lo cual me parece importante, y además, Ramón, su gerente, se ha volcado de forma personal con mi proyecto, dándome todas las facilidades y preocupándose de que el resultado final de cada pieza sea perfecto», agradece. Una vez que el saco está confeccionado, si el destino es Valladolid, ella lo lleva personalmente. Cada vez son más los pedidos que le llegan desde otros puntos de la geografía española, principalmente Baleares y Cataluña.

Isabel realiza una importante labor comercial visitando residencias de ancianos, centros de día y ortopedias, a los que ofrece precios especiales. «Mi madre se convirtió en mi mejor comercial. Los domingos, en misa, todo el mundo le pedía tarjetas, y ella, orgullosa, contaba que el saco se lo había hecho su hija, y que los vendía», cuenta divertida. Ha estado presente en la Feria de Muestras de Valladolid con un stand lo que, según ella, «ha marcado un antes y un después para su negocio». «A muchos les sonaba mi marca, pero allí pudieron ver y tocar los sacos, lo que repercutió en numerosos encargos», dice.

Hace unos meses, por solicitud de sus clientes, amplió su carta de productos. Ahora, además de los sacos, también confecciona botas, manoplas para llevar la silla, ponchos y capas, que son ideales para personas con rigidez en las extremidades superiores. «Soy la única empresa de España que fabrica a medida este tipo de productos. Se pueden encontrar artículos similares de fabricación estándar, pero que no ajustan igual de bien a las sillas de ruedas. A mis 55 años estoy en una edad estupenda para emprender. He perdido todos mis miedos y tengo las ideas muy claras para no actuar por impulsos y darme cuenta que lo que realmente es importante». Además tiene pensado donar un euro de cada saco que vende a la ONG Acción Verapaz de Valladolid.

Fotos

Vídeos