Valladolid
Covaresa se despide de la primera librería del barrioAna Álvarez, propietaria desde hace ocho años de ZipiZape, clausura el establecimiento con treinta años de historia en Valladolid
Una frase tristemente recurrente en los comerciantes de Valladolid. «La pandemia es lo que ha marcado el antes y el después. Desde entonces ha sido ... cuando ha caído en picado». Esta vez la dice Ana Alvárez, todavía desde detrás del mostrador de la librería ZipiZape, en la calle Miguel Delibes, en Covaresa. Ella cogió el relevo hace ocho años, pero el negocio suma treinta con la persiana levantada en el barrio, conformándose como la librería más antigua de la zona y que en tres décadas ha visto de primera mano la expansión de todo este entorno vallisoletano.
Los carteles de liquidación en el escaparate anuncian ya la clausura definitiva de la librería, que será efectiva cuando termine noviembre. Hasta entonces, los clientes todavía realizan sus compras, pero ZipiZape cerrará tras luchar con las compras online y otros comercios que ofrecen material de papelería. «Entonces, internet no funcionaba como ahora. Hasta la pandemia el negocio funcionó bien, al menos para mí, desde entonces es evidente que se compra mucho más por internet y cada vez más. Los hábitos de consumo han cambiado y luchas contra una competencia contra la que no puedes competir», asegura la propietaria.
A esta situación, durante los últimos años se ha sumado la inflación, que afecta a clientes y también a comerciantes. «La primera subida del papel fue un aviso de lo que iba a llegar. Hay artículos que han subido tres veces en menos de medio año y al final puedes repercutir algo, pero todo es imposible. Es como que lo regalaras y tampoco puedes subir el precio constantemente, pero hay artículos en papelería que se han duplicado», cuenta. Sucede también en los libros, donde el precio ha pasado de veinte a 24,90 euros, según un ejemplo que cita la librera. Son, además, artículos donde la legislación hace difícil jugar con los descuentos. «¿Cómo es posible que en tan poco tiempo haya pegado esta subida? Claro, la gente tampoco compra, porque no puede», se pregunta Ana Álvarez.
La mala campaña escolar llevó a la librera a tomar la decisión definitiva de cerrar
Desde el pasado viernes, los carteles de liquidación cuelgan del escaparate, pero la decisión venía de tiempo atrás. «La decisión la he tenido en mente durante todo el año. Me di como plazo la campaña escolar, a ver cómo iba. Y ha sido un desastre. En cuanto a libros de texto y papelería, pues fue mal. Decidí que no podía seguir, creo que cuando tienes un negocio y va mal, pues no tienes que continuar», explica.
Además del cambio en los modos de consumo de los clientes, desde la librería también aprecian que la caída del sector afecta ya no solo a los negocios, sino que también alcanza a los distribuidores. «He trabajado con muchos que han ido cerrando, eso también ha sido otro problema añadido. Cuando cierran intentas encontrar algo parecido, pero es complicado. La tienda siempre ha intentado distinguirse de la papelería normal, hemos intentado diferenciarnos en esto, pero a lo largo de los años ha habido distribuidores que han cerrado y otros que por precios es imposible», relata.
El futuro más cercano para la librera pasa por el 30 de noviembre, cuando cerrará el negocio y cuando se verá obligada a reinventarse de alguna manera. «Hasta entonces estoy centrada en liquidar, en aguantar todo el mes, vender lo que pueda y luego ya se vera», zanja.
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