El consumo de carburantes crece en Valladolid como antes de la crisis y registra su máximo en siete años

Nuevo etiquetado en una gasolinera de Valladolid./El Norte
Nuevo etiquetado en una gasolinera de Valladolid. / El Norte

La estigmatización del diésel impulsa la demanda de gasolina, que aumenta casi el 5%, tras dos años anquilosada

ÁNGEL BLANCOValladolid

Existe un cierto paralelismo, podría decirse, entre la proliferación de estaciones de servicio que se ha producido en los últimos tiempos y la reactivación del consumo de carburantes, animada, claro está, por la mejoría económica. La demanda de combustibles va asentándose año tras año desde hace cinco y en 2018, en Valladolid, registró el incremento más fuerte desde 2006. El hecho de que los precios en los surtidores se colocasen en máximos de tres años tanto para la gasolina como para el diésel tampoco fue impedimento para el dinamismo demostrado por el mercado.

Puesto que el nivel de movilidad de las personas y las mercancías replica la evolución de la coyuntura económica, el consumo de carburantes de automoción se erige como uno de los indicadores que de manera más fiel informan sobre la marcha de la economía. Sirve para conocer el comportamiento de la actividad productiva de un país o un territorio y también para hacerse una idea de la progresión del nivel de vida de sus habitantes. El consumo de combustibles de automoción aumentó en Valladolid en 2018 por séptimo año consecutivo y lo hizo a un ritmo considerable, del 5,9% en concreto, que duplicó de largo el resultado del conjunto del país. La venta de gasolina, mientras, volvió a crecer (4,9%) después de dos ejercicios prácticamente estancada.

En el conjunto de España, el crecimiento económico registrado el año pasado se tradujo en un aumento del consumo de todos los productos petrolíferos, con la única excepción del grupo de 'otros'. Los que más crecieron fueron los gases licuados, o GLP (15,6%), seguidos de las gasolinas (4,9%), querosenos, (4,3%), fuelóleos (2,6%) y gasóleos (2,2%). Los combustibles de automoción también presentaron incremento anual, (2,4%), el quinto consecutivo hasta las 28.626 kilotoneladas. En 2018, por vez primera en la historia, subieron las gasolinas (4,9%) en mayor medida que los gasóleos (1,9%).

Cambio de hábitos

El año pasado, África (con el 35%) y Oriente Medio (con el 25%) volvieron a ser los principales suministradores de petróleo de España. Las importaciones procedentes de los países de la OPEP presentaron un marcado incremento en el año (13%), hasta representar casi el 59% del total. Por países, Nigeria fue el principal vendedor de crudo a España, con el 15% del total en el conjunto del año, según informa Cores, la corporación tutelada por el Ministerio para la Transición Ecológica, que se encarga de garantizar la seguridad del suministro de hidrocarburos mediante el mantenimiento de unas reservas estratégicas y el control de las existencias.

En Valladolid, el consumo agregado de gasolina de 95 octanos y gasóleo A alcanzó las 325.063 toneladas en 2018, lo que supone el 5,9% más que en el año anterior. El diésel creció más que la gasolina, ya que el 6,1% de incremento situó la demanda total en 275.377 toneladas. Ahora bien, la gasolina, cuyo consumo sufrió caídas ininterrumpida entre 2007 y 2014 y que desde entonces crecía con poco pulso (el 2,1% en 2015; el 0,66% en 2016 y el 0,57% en 2017), el año pasado registró lo que se dice un buen empujón.

Favorecida por la demonización del diésel y los anuncios del Gobierno de Pedro Sánchez de un endurecimiento de su fiscalidad, la gasolina recibió un impulso del que dan cuenta tanto la evolución de las ventas del carburante como el resultado de las matriculaciones de turismos y todoterrenos.

El consumo de gasolina de 95, en concreto, se incrementó el año pasado en Valladolid el 4,9% hasta rozar las 50.000 toneladas, mientras que las ventas de automóviles de gasolina experimentaron un avance en el conjunto de 2018 del 22%, (hasta un total de 5.490), frente a un descenso simultáneo de los diésel del 32% (hasta 2.926).

Fuente de ingresos fiscales

De hecho, los vallisoletanos han abrazado el súbito cambio de hábitos con mayor convicción que el conjunto de españoles. Mientras en el agregado del país los coches de gasolina supusieron el 57,5% del total de las ventas, en la provincia alcanzaron dos puntos más, el 59,5%. Ylos coches de gasóil, que cayeron en España hasta registrar una cuota del 35,8%, en Valladolid lo hicieron todavía más, hasta el 31,7%. El mercado automovilístico lo completan los vehículos híbridos y eléctricos, que representaron el 6,6% en la media nacional, frente al 8,8%en la provincial.

Esta nueva tendencia parece que va a más y, con los datos de los dos primeros meses de 2019, las ventas de turismos diésel ya apenas suponen en Valladolid el 25,3% del total, mientras que los de gasolina escalan hasta un insólito 64,7%. Los alternativos suponen el 9,9% restante.

De la gran fuente de ingresos fiscales que para Hacienda supone el automóvil y sus circunstancias, el carburante es el rey. En el año 2017, por ejemplo, el Estado recaudó en impuestos y tasas 28.138 millones de euros, el 5,7% más que en el año anterior y, según los cálculos realizados por la patronal de fabricantes (Anfac), los impuestos relacionados con el consumo de combustibles representaron el 70% del total de los ingresos, más de 19.712 millones de euros.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) detalla que en diciembre de 2018 el precio del carburante suponía el 51,1% del coste del diésel y el 44,5% en el caso de la gasolina. El resto son los Impuestos Especiales, el Impuesto de Ventas Minoristas de Determinados Hidrocarburos (IVMDH) y el IVA.