La Constitución que rompió con el franquismo y nos lanzó a la modernidad

Destacados juristas analizaron este jueves las virtudes de la Carta Magna, su vigencia y las posibilidades de reformarla

Adolfo Suárez saluda a Don Juan Carlos y Doña Sofía en 1976. /Europa Press
Adolfo Suárez saluda a Don Juan Carlos y Doña Sofía en 1976. / Europa Press
Enrique Berzal
ENRIQUE BERZALValladolid

Como si de los años de la Transición se tratara, este jueves imperó el consenso más absoluto entre los reputados juristas convocados por el Partido Socialista de Valladolid para conmemorar el 40 aniversario de la Constitución. Moderados por Óscar Campillo, director general de Comunicación y de Relaciones Institucionales de Vocento, María del Carmen Barranco y Javier García Medina, profesores de Filosofía del Derecho en las Universidades Carlos III y de Valladolid, respectivamente, el catedrático de Derecho Constitucional de la Autónoma de Madrid Juan José Solozábal, y el profesor de esta misma materia en la Universidad vallisoletana, Óscar Sánchez Muñoz, coincidieron en los contenidos rupturistas y modernizadores de la Constitución.

Remarcaron así que la Carta Magna que los españoles nos otorgamos en 1978 supuso una revolución no sangrienta que acabó con un Régimen dictatorial y nos dotó, de repente, de libertades, derechos y deberes, igualdad, una ordenación del territorio diferente y pluralismo político, entre otras novedades, equiparándonos así al contexto de la Europa democrática. Admitieron no obstante que hubo condicionantes y que el dictador murió en la cama, pues no se puede obviar la influencia de determinados poderes fácticos vinculados al Franquismo y, por supuesto, el ruido de sables que desembocaría en el intento de golpe de Estado del 23-F. Pero, en puridad, la Constitución produjo una ruptura.

Solozábal planteó el problema de la incomprensión con quienes hoy pretenden deslegitimar la Transición y, con ella, la Constitución y la Monarquía parlamentaria, manifestando la necesidad de «hablar con ellos, atraerles a nuestras ideas». Y es que, como recalcó Óscar Sánchez, las generaciones actuales «están muy lejos de las de la Transición, les mueven los objetivos inmediatos, el eslogan, el efecto electoral, y no miran más allá».

Pese a todo, la conclusión unánime y general fue que la Constitución nos introdujo como por arte de magia en la modernidad, fue el resultado de una suma de esfuerzos colosales y de renuncias por ambas partes, como ocurre en cualquier acuerdo, y «un monumento al consenso que ha cumplido muy bien las funciones de seguridad, justicia, libertad», etc. Para los cinco expertos reunidos este jueves en el Aula Mergelina de la Facultad de Derecho de Valladolid, la Constitución fue, ante todo, una decisión del pueblo español, y «la mejor prueba de su eficacia es que quienes no la votaron o la rechazan la invocan en su propia defensa». Eso no quiere decir, empero, que no existan ciertos desfases o aspectos que hayan perdido vigencia, pero, aun así, no perciben el clima de consenso mínimo para poder lanzarnos a un proceso constituyente.

El ciclo de conferencias, organizado en homenaje al legado de Gregorio Peces-Barba, se completa con otras dos jornadas que tendrán lugar los próximos 15 y 22 de noviembre, a las seis y media de la tarde, en el Aula Mergelina de la Facultad de Derecho. La primera lleva por título 'La Constitución vista por los herederos de la Transición', que contará con la presencia de Ana Manero Salvador, profesora de Derecho Internacional de la Universidad Carlos III; la abogada y presidenta de la Confederación Vallisoletana de Empresarios, Ángela de Miguel; y el economista y CEO de Red2Red José Moisés Martín Carretero. La segunda ponencia, por su parte, se titula 'Gregorio Peces-Barba y su contribución a la Constitución' y en ella debatirán el delegado del gobierno de la Comunidad de Madrid y profesor de Filosofía del Derecho José Manuel Rodríguez Uribes; el catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid Jesús Quijano; el abogado y ex diputado José María Mohedano, que además fue fundador, junto con Peces-Barba, de su primer despacho de abogados; y Juan L. Colino Salamanca, diputado del PSOE por Valladolid en la legislatura constituyente.

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