Condenan a seis menores por acosar a un compañero en un instituto de la Rondilla

Entrada al instituto de la Rondilla. /HENAR SASTRE
Entrada al instituto de la Rondilla. / HENAR SASTRE

Las agresiones, una de ellas «de una brutalidad manifiesta», fueron grabadas con el móvil y compartidas por WhatsApp

Jorge Moreno
JORGE MORENOValladolid

Fueron agresiones en el aula, con insultos, puñetazos y patadas en la cabeza o costado, pero también hostigamientos reiterados durante el pasado curso, que generaron en la víctima, pese a ser mayor que los procesados, estrés postraumático, depresión, baja autoestima e ideación suicida. Un caso de 'bullying', o de maltrato escolar, que tuvo lugar en enero de 2018 en el Instituto de Enseñanza Secundaria Ribera de Castilla, en el barrio vallisoletano de la Rondilla, y que ha terminado con una condena para seis menores de 17 años, que actualmente tienen ya mayoría de edad.

El juez les declara autores de un delito de trato degradante, penado en el artículo 173 del Código Penal, y otro de lesiones leves para cinco de ellos, a los que les impone una indemnización de 6.000 euros por el daño moral generado al que fue su compañero de grado medio de Carpintería y Mueble. Además, los menores deberán de pagar a partes iguales las costas.

Según la sentencia del pasado mes de noviembre del Juzgado de Menores de Valladolid, que ha sido recurrida ante la Audiencia Provincial, los hechos fueron denunciados en la comisaría por la madre de la víctima, que tenía 22 años, después de que a ésta le llegasen tres vídeos en los que se recogían las agresiones físicas, que han sido determinantes para el magistrado.

Las imágenes fueron captadas por una chica, compañera en el IES y que no ha sido condenada en este fallo, que luego las distribuyó por medio de un grupo de WhatsApp.

La víctima, que registra un déficit de atención, declaró que al principio se llevaba bien con sus compañeros de clase, aunque posteriormente comenzaron a meterse con él dándole patadas y puñetazos y tirándole al suelo.

«Si no lo contaba era por miedo y vergüenza, por poder parecer inferior a los otros», llegó a reconocer el joven, que admitió que a veces «solían pelearse en bromas».

Pese a que ese fue uno de los argumentos que esgrimieron varios de los menores en el juicio, además de que también la víctima actuó como agresor en las aulas, el juez no les da credibilidad a partir de las imágenes grabadas. En ellas, aparecen el agredido y uno de los acusados dándose golpes mutuamente, «sin que en modo alguno parezca una pelea amistosa o en broma, sino muy en serio».

La grabación de 14 segundos recoge expresiones de uno de los condenados como que «le pego una hostia que le quedo paralítico». En la transcripción recopilada por la Policía, también se incluyen comentarios como que uno de los agresores «es el nuevo Jackie Chan» y éste le replica que, en todo caso, será Mike Tyson. En otros, los infractores señalan que no tiene sentido tanto bullicio porque su compañero de clase «es mayor, y es una bobada».

«No es bullying porque eso sería se le pegaran todos los días y él es el que toca los cojones el primero,(...) hoy ha sido un poco más fuerte y ya está», comenta una de las compañeras de instituto. El tercero de los vídeos utilizados como prueba recoge la pelea con patadas y puñetazos hacia el joven, que trató de defenderse de los golpes en la espalda y costado. Mientras esto sucede, otros dos alumnos, uno de ellos acusado y otro sin identificar, aparecen «asomando la cabeza hacia el pasillo con clara actitud de vigilancia para avisar a sus compañeros por si viene alguien».

Informes médicos

El informe médico forense aportado en este expediente y elaborado por la Fiscalía de Menores recoge que el alumno agredido sufrió lesiones leves consistentes en eritema lineal en región cervical derecha, dos erosiones en la rodilla, y dolor lumbar derecho, así como traumatismos superficiales en múltiples zonas del cuerpo.

Durante la vista oral también se aportó un informe de otra doctora del 18 de septiembre del 2017, que atendió al alumno constatando «hematomas en el hombro izquierdo, sin que el paciente justifique la causa de los mismos». Según el juez, no queda acreditado que dichas lesiones procedieran de los compañeros de clase, ya que por la fecha del informe todavía no había comenzado el curso escolar.

Sin embargo, sí da credibilidad a la declaración del psiquiatra que atendió al alumno en 2018 por el estrés postraumático y la depresión que sufría que, según dijo, «había aparecido en otro acoso escolar previamente sufrido por él».

Para el juez, que califica las imágenes que aparecen uno de los vídeos de «una brutalidad manifiesta», los compañeros de clase se concertaban bien para agredirle o para vigilar que no hubiera profesores cerca. Una conducta que no solo ocurrió el 10 de enero de 2018. En el fallo se cuestiona la respuesta agresiva de los compañeros de clase cuando aseguraron que respondían con violencia porque su víctima les insultaba o daba collejas.

«El hecho de que éste pudiera ser quien provocase en primera instancia no justifica el comportamiento de los acusados, que si eran provocados debieron ponerlo en conocimiento del centro escolar para evitar que continuase la provocación, y no tomarse la justicia por su mano y agredir grupalmente aprovechando su superioridad a otro alumno«, dice el magistrado de Menores.

Abandono del centro

Pese a estos episodios de conflictividad y hostigamiento, el joven siguió yendo a clase hasta que a su madre le llegaron los vídeos y todo salió a la luz. Dejó el instituto, ya que las agresiones siempre ocurrían en el centro y cuando no había profesor.

Precisamente, por los hechos de enero de 2018, la víctima fue expulsada una semana sin poder acudir a clase, y posteriormente decidió no regresar al IES «porque tenía miedo de sus compañeros». Perdió el curso de Carpintería y suspendió.

Uno de los acusados, que reconoció en la vista oral haber agredido otras veces a la víctima, «unas en serio y otras en broma, y que una vez le hizo sangrar por la nariz», llegó a mostrarse arrepentido de lo que hizo. Para ello, entregó una carta manuscrita durante la instrucción disculpándose por haberle pegado.

 

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