Condenados dos empresarios que acosaron a un chófer que se quemó a lo bonzo en Villafrades

Lugar donde el conductor se quemó a lo bonzo./M. Otazo
Lugar donde el conductor se quemó a lo bonzo. / M. Otazo

La Sección Primera de la Audiencia de Gipuzkoa revoca íntegramente el fallo del Juzgado de lo Penal 3 de San Sebastián, que en octubre absolvió a los dos acusados en primera instancia

El Norte
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La Audiencia de Gipuzkoa ha condenado a dos empresarios a dos años y medio de cárcel por prevalerse de la situación de necesidad de uno de sus transportistas para imponerle unas condiciones de trabajo ilegales en «materia de descanso» a este trabajador, que se suicidó quemándose a lo bonzo en la localidad vallisoletana de Villafrades.

En una sentencia a la que hoy ha tenido acceso Efe, la Sección Primera de la Audiencia de Gipuzkoa revoca así íntegramente el fallo previo del Juzgado de lo Penal número 3 de San Sebastián, que el pasado octubre absolvió a los dos acusados en primera instancia.

Ambos procesados, unos hermanos responsables de una empresa de paquetería de Cantabria, fueron acusados de acosar laboralmente a su empleado, de 40 años, residente en Lasarte-Oria (Gipuzkoa) y cuyos familiares han estado representados en este proceso judicial por los abogados donostiarras Javier Sánchez y Eneko Olano.

Los hechos enjuiciados 0currieron la madrugada del 23 de noviembre de 2012, cuando la víctima, que hacía la ruta Irún-Benavente-Irún cinco días a la semana, paró la furgoneta que conducía a la altura de Villafrades donde se prendió fuego.

900 kilómetros por jornada

Según los hechos declarados probados en la primera sentencia y no cuestionados en la resolución de la Audiencia, la víctima realizaba un recorrido de 900 kilómetros por jornada, entre ida y vuelta «en horario vespertino-nocturno, con paradas para recoger y entregar mercancía en los puntos asignados, conduciendo cada jornada un tiempo variable» pero «no inferior a doce horas».

«La realización de esta ruta le produjo una situación de agotamiento y falta de descanso, agravada por su dificultad para conciliar el sueño al terminar su ruta y regresar a casa, a primera hora de la mañana», lo que llevó al afectado a acudir a un centro de salud donde fue atendido en dos ocasiones.

La resolución judicial ahora revocada constató que estas condiciones impuestas al transportista eran «seriamente restrictivas de los derechos del trabajador y contrarias a las normas del contrato y del convenio colectivo», si bien consideró que en este caso no aparecía «de manera nítida el abuso de la situación de necesidad» al que se refiere el tipo del delito contra los derechos de los trabajadores en el artículo 311.1 del Código Penal del que eran acusados ambos procesados.

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Una argumentación que rechaza ahora la Audiencia de Gipuzkoa en una nueva resolución en la que sostiene que ambos empleadores situaron a la víctima en «unas condiciones de trabajo que, en lo referido al descanso, supusieron una dañina vulneración de lo regulado en el convenio colectivo y el contrato laboral», a pesar de lo cual decidieron «imponerlas y mantenerlas».

«Existió una imposición de condiciones laborales que infringían de una forma enormemente lesiva el derecho al descanso del trabajador exigido por el convenio colectivo del sector del transporte así como por su propio contrato de trabajo y para ello se abusó de una específica situación de necesidad», recalca el escrito de la Audiencia.

Baja laboral

En este sentido, recuerda que «médicamente» se aconsejó al trabajador que «cogiera la baja laboral por el estado de agotamiento que presentaba» a lo que este se negó porque «precisaba trabajar» y «no quería perder» su puesto.

Descartada la existencia de «una patología psicológica previa» o «un consumo abusivo de drogas» por parte del perjudicado que «alimentaran la idea» del suicidio, la resolución de la Audiencia recuerda que «el descanso era en este caso concreto una variable fundamental por el contexto específico en el que el trabajador desempeñaba su actividad laboral, de indiscutible riesgo propio y ajeno», ya que conducía una furgoneta de noche.

«El trabajador no tuvo una alternativa real al sometimiento de sus condiciones ilegales y abusivas -de trabajo-, dado que carecía de trabajo alternativo, precisaba del empleo para generar ingresos y eran máximas las dificultades para encontrar trabajo no cualificado en una economía debilitada por la crisis iniciada cuatro años antes», recalca el escrito judicial.

Por estos motivos, la sentencia de la Sección Primera, que es firme y contra la que no cabe ya recurso alguno, condena a ambos procesados a dos años y medio de cárcel y a abonar sendas multas de 3.000 euros.

Asimismo, les obliga a compensar a la hermana del fallecido con una indemnización de 107.959 euros incrementados en los correspondientes intereses legales y declara responsable civil subsidiario a la empresa de transportes de los acusados.

Finalmente, la resolución reserva al padre de la víctima «las acciones que le pudieran asistir para la indemnización de los daños y perjuicios que él haya sufrido» por este caso.

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