Un concierto fin de vida

Carlos Barruso, tocando el saxo. / El Norte

El músico peñafielense Carlos Barruso, aquejado de un cáncer de páncreas terminal, ofreció ayer su último concierto rodeado de familia y amigos

Agapito Ojosnegros Lázaro
AGAPITO OJOSNEGROS LÁZAROPeñafiel

En Peñafiel, el apellido Barruso suena mucho, y no por su sonoridad de percusión, como la cadencia de un redoble. Resuena porque es el apellido de una saga de músicos que inició el progenitor, José María Barruso Rojo, quien ha sido director de la Banda Municipal de Música peñafielense durante 36 años y quien además es una institución en la villa ribereña.

Hace una semana el run run del apellido empezó a escucharse de nuevo en la localidad y a adquirir intensidad después de conocerse la noticia –publicada en un periódico gallego y difundida en redes sociales– de que un hijo del veterano director, Carlos Barruso Martín, había sido diagnosticado en diciembre de cáncer de páncreas terminal con metástasis en pulmón e hígado. La expectativa de vida estimada por la oncóloga fue de 8 meses.

Ese primer impacto fue amortiguado por la actitud vitalista del músico peñafielense y estradense transmitida en la entrevista del diario gallego y por la iniciativa que tuvo tras conocer en diciembre su enfermedad. Decidió tirar por la calle de en medio y la primera idea que tuvo fue organizar un concierto con amigos músicos con los que ha compartido multitud de actuaciones en su larga trayectoria profesional desde que llegó a su localidad de adopción, el municipio pontevedrés de La Estrada, donde reside desde hace 40 años. Para Carlos «lo primero era un concierto que fuera especial como despedida con los amigos», señalando que esto no significa que deje de tocar, algo que seguirá haciendo «mientras el cuerpo me aguante». Sí que dejará alguna de sus actividades para poder tener un poco más de tranquilidad, pero no de tocar.

La actuación la ha llamado 'Concierto fin de vida', y se celebró ayer en el auditorio de La Estrada. Un total de 33 músicos se sumaron a esta iniciativa que disfrutaron las 400 personas que abarrotaron la sala. En todas las actuaciones estuvo Carlos, al piano, con el clarinete o con los saxos alto, tenor y soprano, interpretando estilos como el funk, jazz, blues o temas de 'big band', principalmente.

«Cuando me dieron la noticia creo que le solté al médico algo así como: bueno, pues si me quedan cuatro días habrá que disfrutarlos. Es como considero que hay que tomarlo, siendo consciente de que es una cosa muy grave», subraya Carlos.

Carlos Barruso, segundo por la izquierda, con familiares y amigos durante la comida de ayer antes del concierto.
Carlos Barruso, segundo por la izquierda, con familiares y amigos durante la comida de ayer antes del concierto. / El Norte

«Entre las posibilidades de cómo tomártelo, tienes la de hundirte en la miseria y estar ocho meses destrozado y amargar a la gente que tienes al lado o, por el contrario, disfrutar del tiempo que te quede». Así que ahora lo que toca es disfrutar de su pasión por la música «mientras pueda seguir tocando», después de una vida plena en lo personal y profesional, «en la que he hecho prácticamente de todo» en sus 57 años. Incluso, junto a un socio, ha desarrollado una terapia que emplea la música, ejercicios y los colores para estimular a personas con enfermedades como el alzheimer.

Disfrutar del tiempo

No pretende frivolizar, todo lo contrario. Su intención es «transmitir un mensaje optimista a la gente que esté en una situación como la mía. «Quiero trasmitir un mensaje, no de esperanza, sino de disfruta el tiempo que puedas y ya está; un mensaje positivo», enfatiza Carlos, quien señala que desde que con 5 años empezó en la música rasgando la bandurria guiado por su padre, y luego cuando vine a Galicia con 18 años lo mismo, he disfrutado muchísimo. Llevo la vida con más alegría».

Se considera músico más que instrumentista, pues además de abarcar distintos estilos de música es intérprete de saxo, piano, clarinete, arreglista…, y profesor en dos escuelas de música: una propia, en La Estrada, y también docente en la Escuela Estudio, de Santiago de Compostela, la más prestigiosa de música moderna de Galicia. Ha colaborado con otros músicos, ha grabado discos y, todo ello, compaginándolo con dos grandes orquestas: Canadá, en la que estuvo 25 años; y ahora en Cinema, en la que lleva 15.

Sobre su localidad natal, Peñafiel, explica que «es mi pueblo, estoy muy orgulloso y presumo de él. Es como un oasis dentro de Castilla». En todo este tiempo se ha sentido «arropado completamente por la gente de Galicia» y, según se fueron enterando en Peñafiel, «también de ellos me han llegado muchos mensajes muy bonitos».

«Mientras el cuerpo aguante», Carlos se aferra a la estrofa que Miguel Ríos rubrica con esta otra: «Mientras el 'swing' arda por dentro», un 'swing' que en Barruso estuvo anoche en ebullición, repleto de sensaciones y emociones, las que proporciona algo eterno: la música.