CC OO denuncia la falta de derechos de los 'riders' en Valladolid

Una de las mochilas de Glovo, la empresa líder en 'riders'. /Rodrigo Jiménez
Una de las mochilas de Glovo, la empresa líder en 'riders'. / Rodrigo Jiménez

El viernes 12 de julio tendrá lugar una concentración a las 13:00 en la Acera Recoletos para «concienciar sobre lo que hay detrás de este negocio»

IRIS SIMÓN ASTUDILLO.Valladolid

Un año y medio después de presentar la campaña #PrecarityWar, Comisiones Obreras vuelve a denunciar la situación de los 'riders' o repartidores, que entonces incluyó en el #SlaverooTeam. Estos trabajadores son falsos autónomos, por lo que carecen de las mismas condiciones laborales que los demás. «Están completamente descubiertos», afirma Marcos Gutiérrez, secretario general de la Federación de Servicios de Castilla y León de la organización. «No tienen derecho a formación, la conciliación es imposible y solo pueden suspender su servicio 18 días al mes», lo que tiene unas graves consecuencias para los repartidores. «La precariedad no es una condición laboral ni una categoría profesional, no hay que trabajar así, los 'riders' tienen derechos».

Gutiérrez confirma que han hablado con la inspección de trabajo hace tiempo y que se está trabajando para conseguir que se reconozca a los 'riders' como trabajadores por cuenta ajena. «Además, un compañero de Valladolid se ha infiltrado en una de estas empresas para ver de primera mano las condiciones que tienen estos trabajadores». Existen dos empresas en el negocio principalmente, Deliveroo y Glovo. En Valladolid esta última tiene unos 200 trabajadores, aunque los propios 'riders' afirman que no todos trabajan. Además, en la aplicación cuenta con 50 restaurantes, el doble que Deliveroo, que aún posee un volumen de trabajadores bastante alejado de Glovo.

Falta de derechos

«Hemos llamado a una concentración este viernes a las 13:00 en la Acera Recoletos para denunciar su situación y organizarnos de cara a la inspección. También queremos conseguir que la gente se conciencie sobre lo que hay detrás cuando abres la puerta a un repartidor de este tipo». La mayoría de los 'riders' son chicos, inmigrantes y jóvenes, incluso con los 18 recién cumplidos, que tienen que poner todo: su vehículo, ya sea coche, moto o bici, y su móvil con la aplicación descargada. Además, tienen que correr con todos los gastos de la actividad, como la gasolina o posibles multas, y darse de alta como autónomos.

«Tienes disponibilidad horaria total, porque aunque puedes elegir tus horarios, si coges los más cómodos no haces pedidos, por lo que no tendrás valoración y harás menos pedidos», explica Marcos Guitiérrez. También te cobran la mochila, unos 60 euros, aunque te dicen que una parte de ello es fianza y que te lo devuelven si esta está en perfecto estado al terminar de trabajar, aunque «esto nunca ocurre, pues la mochila sufre mucho en los trayectos».

«Para poder acumular un salario mínimo interprofesional tienes que hacer unos 300 pedidos al mes»

En suma, antes de empezar a trabajar tienes que adelantar unos 100 euros «sin tener asegurado un horario de pedidos que encaje con tus intereses». Igualmente, el pago por los servicios «no es para tirar cohetes», pues recibes 2 euros por pedido más 0,35 por kilómetro y 0,5 por minuto, aunque esta última no siempre se cumple. «Solo te pagan a partir de un determinado tiempo de espera, no en los pedidos rápidos, por los que el coste medio de pedido es de 4 euros o 4,5». A los 'riders' se les paga de manera quincenal, a lo que se resta el coste del seguro mensual, 4,84 euros. «Es decir, para poder acumular un salario mínimo interprofesional tienes que hacer unos 300 pedidos al mes, unos 10 diarios si trabajas todos los días», afirma Marcos Gutiérrez, «y hay que contar con que los periodos de espera entre pedido y pedido son muy grandes».

corrobora que los 'riders' trabajan en las franjas horarias que la aplicación les dice según la valoración que tienen. Los repartidores deben hacer los pedidos en un tiempo mínimo garantizado, como mucho 40 minutos, por lo que se juegan la vida con el tráfico. «Están expuestos a pequeñas caídas y discusiones de tráfico» aunque, por suerte, en Castilla y León aún no se tiene constatación de ningún accidente grave. «Debemos parar esta forma de esclavitud moderna, para lo que ponemos la organización al servicio de la gente».

Desde Comisiones Obreras demandan un contrato de trabajo y no tener que pagar la cuota de autónomo, tener un salario fijo para «no jugarte la vida al hacer el máximo número de pedidos en el menor tiempo posible», tener un horario de trabajo delimitado y concreto, y respetar unas condiciones laborales para evitar los accidentes y presiones.