Los comercios de Portillo del Prado también piden compensación por las obras: «Menos facturación la podemos justificar todos»
La vía encara la recta final de su urbanización, que comenzó en junio para ampliar las aceras, mejorar la calzada y eliminar la doble fila
El ruido de la radial inunda toda la calle Portillo del Prado. Una vecina en bata observa desde la ventana mientras otro hombre que camina ... por la acera se lleva la mano a uno de sus oídos para rebajar decibelios. El gesto llega mientras pasa junto a uno de los operarios, que hace su trabajo en la calzada. El corte de la vía se alarga desde finales de junio, el 30 según la web del Ayuntamiento de Valladolid, y alcanzará, apunta la misma previsión, hasta el 28 de noviembre. Las labores, para reurbanizar, ampliar aceras, mejorar las redes, incluir una nueva alienación de arbolado y, de paso, eliminar la doble fila. La calle permanece cerrada desde verano y eso trastoca el día a día de vecinos y comerciantes.
«Si tuviera que calcular cómo ha afectado en la clientela, diría que se ha reducido a la mitad. Esperemos que los clientes vuelvan, a ver cómo funciona el negocio cuando reabra la calle. Entendemos que las obras llevan su proceso, pero también queremos que termine, porque la venta ha ido en declive», lamenta Luka Bejanidis, de la Pastelería Bubú. Mientras responde, un repartidor entra en el negocio para dejar unas empanadas. Antes de la intervención, la furgoneta de reparto habría aparcado frente a la puerta del establecimiento, en doble fila, pero esto ya no será posible cuando termine la reurbanización. «Es un inconveniente porque tenemos que aparcar fuera. Es una tardanza más cuando trabajamos y nosotros somos negocios pequeños que vamos con el tema un poco justo», continúa.
Y sí, porque más allá del trastorno habitual que causa una obra, será la nueva anchura de la calzada lo que más van a notar los comerciantes. Lo menciona también José Antonio Coca, dueño de Talleres Traspicu. «Era una calle donde siempre había doble fila, eso es evidente, pero en ningún momento ha tenido que venir la grúa a retirar coches. Todo el mundo estaba pendiente y eran paradas de cinco o diez minutos», asegura.
«Era una zona de compra rápida, ahora nadie va a estar media hora buscando sitio para coger una barra»
La situación en otra calles de Valladolid, como Gamazo, donde los comerciantes también se vieron afectados por los trabajos de Aquavall, que cerraron la vía desde junio y hasta hace unos días, lleva a los negocios de Portillo del Prado a buscar similitudes con sus colegas del centro. Más allá de la pérdida de clientes, la menor facturación o que el reparto a sus tiendas se demore más tiempo, los dueños se preguntan si también son susceptibles de recibir ayudas, como sucederá en Gamazo. Así lo anunció el Ayuntamiento. Entre 300 y 400 euros por cada mes de obra para una quincena de comercios en Gamazo.
El Consistorio concretó que «no hay programadas» obras de características y duración similares en la ciudad, pero que se «compromete» a estudiar medidas equivalentes si en el futuro se diera una situación parecida. Los comerciantes de Portillo del Prado lo ven de otra forma. «Nos ha afectado a nosotros y a todos los compañeros de la calle. Era una zona de, dejo el coche rápido, compro el pan y me voy, y así. Lo que no va a pasar es que ahora alguien esté media hora buscando sitio para coger una barra», anticipa el dueño del taller.
A lo largo del tramo de vía que ha permanecido en obras, entre Real de Burgos y San Pedro, se suceden en torno a una veintena de comercios entre negocios de alimentación, bares, panaderías o un estanco. Son, de hecho, más tiendas que las que el Ayuntamiento calcula puedan recibir esta compensación en Gamazo. «Desde el Ayuntamiento nos dijeron que se entregaría la obra en octubre, pero de momento parece que se ha dilatado algo más en el tiempo», apuntan en Todo Pollo. «Es una calle muy comercial, de compras rápidas, prácticamente todos los locales están abiertos. Todo viene bien, si nos pueden conceder ayudas y las podemos solicitar, pues lo vamos a hacer. Aunque la gente sí ha venido y entre todos hemos podido ayudarnos, se ha notado una bajada importante de clientes», Alberto Martínez, dueño de la pollería.
Más directa es la visión de Patricia Pérez, propietaria de la Carnicería María Jesús, unos de los negocios más antiguos del lugar y ubicado en el extremo más cercano de la calle con el cruce con San Pedro, hasta donde llega la intervención. «Yo creo que menos facturación la podemos justificar todos los comerciantes de la calle. Al menos las obras han llegado en verano y no en otoño, porque si no habría sido peor», explica. Y de nuevo, el mayor problema tras la actuación. «Nuestra mercancía es pesada y los repartidores tienen que venir cargados. Pero la desaparición de la doble fila no será para nosotros, también venía bien a muchos vecinos», apunta.
Mientras los comerciantes despachan, los operarios continúan con el tajo. Esta semana, el aspecto de la calle era casi definitivo. A simple vista, solo quedaría asfaltar, plantar el nuevo arbolado –está previsto incorporar siete ejemplares de porte medio– y pintar las marcas viales. Según las previsiones, antes de que termine el mes, Portillo del Prado volverá a abrir al tráfico.
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