Dos de cada cinco parados de Valladolid tendrán asesor personal y recibirán formación digital

Oficina de empleo en la calle Cadenas de San Gregorio./RODRIGO JIMÉNEZ
Oficina de empleo en la calle Cadenas de San Gregorio. / RODRIGO JIMÉNEZ

El plan Reincorpora-t se ocupará de los 13.028 vallisoletanos que llevan más de un año en paro

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONA

El problema del paro ha perdido ya buena parte de la dimensión que llegó a tener, pero aun así sigue marcando la vida de más de 31.000 vallisoletanos y sus familiares. Si para todos la situación de desempleo resulta indeseable, para 13.000 de ellos alcanza la categoría de alienante. Son los parados de larga duración, quienes llevan más de un año acudiendo regularmente, pero si resultado, a la oficina del Ecyl. El BOE publicó ayer el plan trienal Reincorpora-t, aprobado por el Gobierno el pasado viernes, cuyo objetivo no es sencillo: obtener resultados en un colectivo desanimado, quemado, y muchas veces repudiado por los empleadores. Los medios: un orientador personal para cada uno de estos desempleados y una batería de medidas para personalizar su formación, para hacerlos más 'empleables' y desarrollar sus competencias digitales. También hay 1.309 millones de euros para atender a los 1,3 millones de afectados en toda España.

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Del colectivo sabemos que está formado por 13.028 personas, el 41,2% del total, y que desde 2015 desciende todos los años (en 2014 llegaron a ser más de 23.000), pero que mengua cada vez menos a medida que pasa el tiempo. En los dos primeros años bajó en cerca de 2.500 personas anuales y el año pasado, en algo más de 1.700. Ello provoca la creación de una bolsa enquistada, con personas en serio riesgo de caer la exclusión social. Muchos de ellos (no hay estadísticas) son mayores de 52 años, lo que por un lado dificulta su inserción laboral y, por otro, les coloca ante un futuro de jubilación dramático. En torno a la mitad -el 53% en el caso de Castilla y León- llevan en el paro no un año, sino más de tres. Y hay casi el doble de mujeres (8.441) que de hombres (4.587).

El desempleo de larga duración ha bajado en un año el 12%, tres puntos más que en el conjunto de España

En realidad la idea de 'prestar una atención especial' a los parados de larga duración, la figura del 'orientador personal' o la dotación presupuestaria 'específica' para el colectivo no es algo que pueda considerarse nuevo, al menos en esta comunidad autónoma. Desde que existe el Diálogo Social, los planes de empleo de él emanados han recogido iniciativas parecidas. De todos estos términos están trufados los discursos de los consejeros de la Junta desde los tiempos de Tomás Villanueva a los de Fernández Carriedo, pasando por los de Rosa Valdeón.

El plan actual cuenta con una dotación de 1.309 millones de euros, de los que a Valladolid le corresponderán en torno a 13 (los parados vallisoletanos suponen el 1% del total). El Gobierno vuelve a incluir en las 90 páginas del plan medidas antes aprobadas, como la recuperación del subsidio para mayores de 52 años y la cotización de personas dedicadas a labores de cuidado familiar, con lo que habla de una partida presupuestaria total de 4.000 millones en tres años.

Reincorpora-t 2019-2021 recoge 63 medidas, algunas ya en marcha, distribuidas en seis ejes: orientación, formación, oportunidades de empleo, igualdad, emprendimiento y mejora del marco institucional.

El plan busca reducir en tres años la cifra de parados de larga duración al 40%

La red de 3.000 profesionales de orientación creada en los Servicios Públicos de Empleo (Sepe) en el anterior plan de choque para el empleo joven atenderá ahora como colectivo prioritario a los desempleados de larga duración. Desplegarán actuaciones específicas entre quienes llevan más de 24 meses en paro y sufren una mayor falta de motivación e inseguridad cuando piensan en su reincorporación al mercado laboral.

Las empresas que contraten y mantengan en sus plantillas un porcentaje de parados de larga duración superior al 10% podrán bonificarse con una ampliación de su crédito formativo del 5% para el año siguiente en el que se cumpla la condición. El mantenimiento de los empleos deberá ser superior a un año seguido.

Además, el plan introduce como criterio de valoración para los contratos públicos la contratación de parados de larga duración por la empresa adjudicataria cuando esta tenga la necesidad de sumar al menos a diez nuevos trabajadores para cumplir con el contrato. También pretende potenciar el fomento del emprendimiento e incentivar proyectos relacionados con el medio ambiente, así como la promoción del autoempleo y de la economía sostenible.

El 'objetivo cuantitativo' del plan está explícitamente detallado en su articulado: «reducir en torno al 40% el número de parados de larga duración». En Valladolid, esto supondría proporcionar un empleo a 7.800 personas y dejar el colectivo en 5.200. En 2021 se verá el resultado.

CC OO y UGT ven buenas intenciones, pero dudosa eficacia

Los sindicatos consideran que el plan va «en la dirección correcta», aunque ponen «en duda la eficacia y posibilidad de llevar a cabo de algunos de sus objetivos». CC OO y UGT creen, por ejemplo, que es deseable una atención personalizada a los parados, pero también «afrontar el problema de la baja protección que padece este colectivo». Además, advierten de que «una parte importante de las medidas no son vinculantes, sino recomendaciones» y su ejecución y aplicación «dependerá de cada autonomía y administración, de su buen hacer y su compromiso».