César Ramos gana los cortes de Tordesillas

César Ramos, con su trofeo./Agapito Ojosnegros
César Ramos, con su trofeo. / Agapito Ojosnegros

El joven de Pollos se midió con un grupo de compañeros «de alto nivel»

Agapito Ojosnegros Lázaro
AGAPITO OJOSNEGROS LÁZARO

«Sensaciones muy buenas después de ganar en una plaza tan importante como la de Tordesillas, con un nivel muy alto y con toros muy exigentes. Ganar aquí es un placer; que se repita muchos años», expresó en sus primeras palabras César Ramos, tras ganar el concurso de cortes de Tordesillas.

Las mejores emociones, sin duda, pues para ganarse las mieles del triunfo que saboreó con todo merecimiento el de Pollos, tuvo que medirse a un grupo de cortadores, como bien indicó él, de alto nivel. Alguno de ellos estará en la final de la Liga de Corte Puro que se celebra hoy en Valladolid.

Con tres de ellos se midió ayer en la final de Tordesillas: Cristian Moras, que fue segundo; Manuel Fernández (también de Medina del Campo), que fue tercero; y Luis Alberto 'Palomita' (Castrogonzalo, Zamora), que fue quinto, y cuyo acceso a la final no pareció convencer a una pequeño sector del público.

Cuarto fue otro zamorano, de Peñausende, Saúl Rivera, quien volvió a la plaza tordesillana tras sufrir el año pasado una fuerte cogida. Buena fue su actuación y reconfortante el afecto con el que le recibió el público. Reseñar que a la final accedió Moras porque Eusebio Sacristán 'Use', de La Seca, le cedió ese honor.

Como reconoció César Ramos, salió «a por todas» desde el primer corte, pues, como destacó: «Era un día para ello». Así fue. Con su primer recorte arrancó la primera gran ovación de la tarde.

En la final ejecutó otros dos de la misma factura, rubricando su actuación con un quiebro templado, como queriendo decir: 'Ahí queda eso', porque además con él se cerró concurso.

Al margen del reencuentro de Saúl Rivera con Tordesillas, la tarde dejó cosas muy buenas sobre el albero, pero hubo que trabajárselas. Como destacó el ganador, los toros «fueron muy exigentes». Desde luego no fue un concurso para principiantes. Hubo que tirar de galones y sudar el fajín para sacar los mejor de unos toros muy bien presentados, con movilidad y casta. Los astados, de la ganadería La Campana, de encaste Marqué de Domecq, hicieron gala de la que es su principal cualidad: bravura encastada.

No obstante, el susto, sin consecuencias graves, se produjo durante la exhibición de las recortadoras castellonenses Sarita Ávila y Andrea Suárez, cuando la segunda fue cogida por un novillo, resultando contusionada.

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