Un centro de peluquería y estética sin barreras

Emma Vaquerizo junto al lavacabezas./L. N.
Emma Vaquerizo junto al lavacabezas. / L. N.
Emma Vaquerizo González pone en marcha Atheneas, adaptado a las personas con movilidad redudica
Laura Negro
LAURA NEGROValladolid

Valladolid cuenta ya con un centro de peluquería y estética adaptado a personas con movilidad reducida, uno de los pocos de España. Se trata de una iniciativa puesta en marcha por Emma Vaquerizo, una experimentada peluquera dispuesta a facilitar la vida a todos aquellos, que de por si, la tienen complicada por su falta de movilidad.

Le ha llevado mucho tiempo, esfuerzo y todos sus ahorros, pero Emma está feliz con su nuevo negocio adaptado. Situado enfrente del Centro Comercial Vallsur, su local cuenta con varios ambientes muy amplios, con puertas anchas, con un lavacabezas articulado que se adapta a cualquier silla de ruedas, y camillas eléctricas que bajan hasta el suelo. Con tan sólo 14 años tenía claro que quería ser peluquera. Estudió dos años en la academia Miguel Íscar y con 16 montó su negocio junto con su hermano de 19. «Éramos muy jóvenes, pero los dos sabíamos muy bien lo que queríamos, así que nuestros padres nos apoyaron en todo. Abrimos en 1984 y yo estuve trabajando hasta el 2002, cuando decidí dedicarme por completo a mi familia», relata.

En plena crisis, en 2010, su marido se quedó en paro. Buscando una solución para la economía familiar, abrieron un bar que llevaron entre los dos durante cinco años. «El negocio bajó mucho y finalmente cerramos, así que me puse a buscar trabajo, pero con mi edad siempre me echaban para atrás», cuenta esta emprendedora de 51 años, a la que nada se le pone por delante.

Atheneas

Emprendedora.
Emma Vaquerizo González (51), peluquera.
Fecha de inicio de la actividad.
22 de enero de 2018.
Contacto.
Paseo de Zorrilla, 155 - 47008 Valladolid Telf: 983 630 707 y 647 543 402 www.atheneaspeluqueria.es.

Como quería y necesitaba volver a la actividad laboral, decidió hacerlo por cuenta propia, pero de forma diferente. «Mi padre estuvo 10 años en silla de ruedas y entonces me di cuenta de las necesidades que tienen las personas con problemas de movilidad. Algo tan sencillo como ir a la peluquería se convierte en un gran problema, porque las sillas no entran por las puertas, no pueden utilizar el lavacabezas convencional y a veces hay que levantarles a pulso, lo cual les hace pasar muy mal rato. Por eso quería una peluquería sin barreras», relata.

Dedicó un año a reciclarse en nuevas técnicas de peluquería y se formó en emprendimiento haciendo el curso CREA de la Agencia de Innovación del Ayuntamiento de Valladolid. Un curso que luego le sirvió para beneficiarse de la subvención municipal CREA, dotada con 1.500 euros. «Quería ubicar mi negocio en Parque Alameda porque es un barrio accesible, de aceras anchas, con viviendas adaptadas, residencias de mayores y donde se aparca bien», cuenta.

Para poder deducirse los gastos, solicitó en Hacienda un alta previa al inicio de la actividad y en el mes de enero ya tenía todo listo para inaugurar. «La inversión ha sido más elevada de lo que había pensado en un principio, en torno a los 70.000 euros. Los materiales, las especificaciones técnicas y el equipamiento especial, lo han encarecido mucho. Sólo el lavacabezas adaptado ha costado 3.500 euros, cuando uno convencional ronda los 1.000 euros», aclara.

Atheneas ofrece los servicios habituales de una peluquería unisex. Cortes, tintes, peinados, y todo tipo de tratamientos para el cuidado del cabello. «No todos los clientes que vienen aquí lo hacen en silla de ruedas, pero quiero que los que vengan en silla estén lo más cómodos posible», aclara esta emprendedora que apuesta por la formación continua. «Éste es un oficio vivo, que cambia día a día. Todos los lunes los dedico a aprender sobre nuevos productos, técnicas, cortes y coloraciones», afirma.

También ofrece servicios de maquillaje y depilación y una completa gama de tratamientos faciales y corporales, que van desde la manicura, al diseño de cejas o el 'microblading', todo con ayuda de su empleada, Alba. Sin embargo, uno de sus principales servicios nace de su necesidad de ayudar a los demás. Se trata de la adaptación de pelucas, tanto estéticas como oncológicas.

«Me preocupo mucho por los clientes que están en tratamiento oncológico. Su cuero cabelludo suele estar dañado por la quimioterapia, por ello utilizo productos totalmente naturales. Otro factor importante es el trato que recibe la persona. Me gusta ponerme en su situación, y por ello, he habilitado un box privado con espejo y tocador, en el que pueden probarse las pelucas protegiendo su intimidad y privacidad», cuenta.

Emma, además, está dispuesta a ceder su local a asociaciones y asistentes sociales que quieran dar charlas dirigidas a pacientes con cáncer. También colabora con otras iniciativas solidarias. La próxima será el 20 de septiembre en el colegio Lourdes. Ese día, Emma ha organizado un corte de pelo solidario para recaudar fondos para la investigación de la ataxia, una enfermedad rara. «Tengo mucha ilusión por emprender y nunca es tarde para ello. También tengo miedo, porque he invertido aquí todos mis ahorros. Pero estoy feliz y satisfecha, ya que hago lo que me gusta mientras ayudo a los demás», concluye.

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