«Me hicieron la vida imposible para ver si me iba del trabajo»

Afectado por el impago de 18.000 euros del restaurante Las Lomas/ GABRIEL VILLAMIL
Afectado por el impago de 18.000 euros del restaurante Las Lomas / GABRIEL VILLAMIL

Un exempleado relata cómo fue el fin de su relación laboral con el restaurante Las Lomas de Valladolid

RUBÉN V. JUSTO

Un extrabajador al que, según asegura, Las Lomas le debe 18.000 euros, relata que el servicio médico le otorgó una baja laboral por depresión. Era uno de los empleados más antiguos. Colaboraba desde el comienzo de la actividad del restaurante, a partir del 28 de mayo de 1997.

Más información

Tenía un contrato de ocho horas, que tendía a alargarse hasta las diez horas. Su hijo ingresó en el hospital debido a problemas de salud. A raíz de ello, solicitó salir del centro de trabajo un cuarto de hora antes para poder desplazarse al hospital y visitarlo. Según afirma, la respuesta de la empresa fue: «esto no es una oenegé, hazte a la idea de que tu hijo está de campamento».

Los problemas de salud de su hijo y el mal clima laboral derivaron en una depresión diagnosticada de un año. Se había retrasado el pago de alguna nómina, pero a raíz de la baja laboral la situación se agravó. A día de hoy, reclama el abono de siete mensualidades y tres pagas extras, dos de invierno y una de verano.

Después de ese año de depresión, recibió el alta médica con ciertas limitaciones, como conducir. «A partir de entonces la empresa me hizo la vida imposible para ver si me iba». Desde abril de 2017 y hasta febrero de 2018 –cuando se recuperó de la depresión– la dirección le partió el horario «a modo de venganza», asegura. No sabía cuándo descansaría hasta un día antes y muchas veces «entraba a las doce, para salir a las dos. Entraba de nuevo a las tres y salía a las cinco para volver otra vez al trabajo a las seis y salir a las ocho».

Este antiguo empleado recibía la nómina de un mes por cada cuatro trabajados. «Llegó un momento en el que la deuda se hizo insostenible y decidí denunciarle por los horarios partidos y por el impago de las nóminas». Pese a todo, la relación laboral se mantuvo.

Mala situación económica

El 19 de octubre de 2018, Carlos Ortega y el abogado del extrabajador se encontraron en la calle, momentos antes de un juicio. Ambos acordaron que se procedería al pago de la deuda con una primera entrega de 3.000 euros y una segunda de 15.000. En enero de 2019, se volvió a repetir la misma escena: el abogado del exempleado y Carlos Ortega se encontraron y el empresario volvió a prometer un abono que nunca se produjo.

El empresario justificaba el impago afirmando que no había dinero y que la empresa acarreaba una mala situación económica. «Jugaba con la nómina de todos al póker. Yo lo veía porque muchas veces cerraba el restaurante», asegura.

«Mis compañeros no me apoyaron porque estaban dentro. Pero yo tenía que dar de comer a mis dos hijos. A mí siempre me gustó trabajar, pero cuando no me pagaban decidí demandar. Si trabajas mucho y cobras da igual, pero cuando no cobras...», concluye.

Su mujer, presente durante la conversación, lo corrobora. «Cuando mi marido tenía depresión me explicó que tenía que trabajar para que se le quitase. Eso ya me lo dijo cuando le empezaban a deber nóminas», afirma.