La campaña del Black Friday se hace hueco en el calendario comercial de Valladolid sin crear empleo
UGT y CCOO alertan de jornadas ampliadas, falta de descansos y escasas contrataciones mientras que Fecosva y Avadeco afirman que la campaña rompe el ritmo natural de ventas
El Black Friday vuelve a colarse en los escaparates vallisoletanos como un eslogan omnipresente que supone, para muchos, el arranque oficioso de la campaña navideña. ... En España, los consumidores gastarán este año 257 euros de media, según el estudio de la plataforma Aladinia.com, y ocho de cada diez (81%) aprovecharán para adelantar la compra de regalos de Navidad y Reyes. Cada español comprará alrededor de cinco productos, principalmente de ocio, experiencias, electrónica o moda, y, en lo digital, el dato es contundente, el 47% comprará solo online.
Pero ¿qué empleo genera realmente este gran movimiento comercial? Según la Federación de Servicios de CCOO, se estima que las campañas del Black Friday, Navidad y rebajas generarán unos 1.600 empleos temporales en toda Castilla y León, sustentados —denuncian— sobre la precariedad, con contratos muy breves, irregularidad horaria y rotación constante. El sindicato recuerda que el comercio regional, que está formado por cerca de 26.000 empresas que representan el 21% del tejido productivo, «crece por debajo del conjunto del Estado» y mantiene un «modelo laboral que perpetúa la precariedad como norma». «Las ventas suben, pero las condiciones laborales no. Las plantillas sostienen el incremento de actividad sin que la bonanza del sector se traduzca en empleo estable ni en mejores salarios», subrayan desde CCOO, sindicato que reclama plantillas bien dimensionadas, jornadas reguladas, conciliación y salarios dignos.
Desde UGT, el diagnóstico es muy similar. Nathalie Ríos, secretaria del Sector de Comercio y Grandes Almacenes de FeSMC-UGT, advierte de que «en tema de contratación van a ser los mínimos». Explica que el refuerzo no llegará por nuevas incorporaciones, sino por ampliaciones de jornada. «Se amplían los horarios, pero se eliminan temporalmente los descansos. La gente va a tirar de hacer más horas», subraya. Recuerda, además, que el impacto no se limita al fin de semana del Black Friday. «La campaña empieza el viernes 28 y se solapa con los pedidos online, el Ciber Monday y, después, con toda la campaña de Navidad, Reyes y rebajas. Es una acumulación de tareas enorme», indica Ríos, quien también pone el foco en el agotamiento del personal. «La plantilla acaba agotada después de trabajar de lunes a domingo durante semanas, sobre todo en grandes almacenes y centros comerciales que tienen hasta seis domingos de apertura continuada». Esa presión, explica, se traduce también en un aumento de consultas laborales en el sindicato. «En estos días hay muchísimas dudas sobre descansos, ampliaciones de horas o el registro horario. Es una época de mucha atención sindical».
En Valladolid, las asociaciones del pequeño comercio matizan este panorama. Jesús Herreras, presidente de Fecosva, no da rodeos: el comercio local no incrementa plantilla por el Black Friday porque esta campaña no encaja en su dinámica de ventas. «Ese empleo del que hablan los sindicatos se da más bien en grandes cadenas o superficies. El empleo en el comercio pequeño es mucho más estable. No tenemos esas variaciones», afirma. También recuerda que muchos negocios son familiares y ya cuentan con el personal que necesitan. «La tienda que necesite dos personas normalmente ya las tiene contratadas», prosigue.
Rafael Monedero, presidente de Avadeco, coincide en este sentido. «Para Black Friday los comerciantes no contratamos porque no es nuestro momento». Solo en Navidad se produce cierto refuerzo, y no siempre a jornada completa», matiza. A esto se suma otro problema según él. «Muchas veces llamas a personal y no vienen… Mucha gente empieza a trabajar sin formación y hay que formarles, pero luego, al llegar las navidades, prefieren irse de vacaciones». En su experiencia, buena parte de las contrataciones de diciembre son estudiantes que buscan «conseguir unos ahorros hucha».
Tanto Herreras como Monedero comparten una visión crítica sobre el Black Friday. Para el comercio de proximidad, lejos de ser una oportunidad, esta campaña es un gran inconveniente. «Es peor cada año», lamenta Herreras, quien asegura que lejos de dinamizar ventas, «hace más daño, porque arrastra completamente el ritmo natural de la temporada». Monedero coincide con él al afirmar que «el Black Friday no es una campaña beneficiosa para el pequeño comercio. Además, hay una gran la falta de regulación. A cualquier cosa le ponen 'Black Friday' y ya es una promoción… Y algunas ni siquiera son reales. Según un informe del año pasado, el 70% de los productos no sólo no bajaban, sino que subían de precio en las grandes plataformas y superficies. Por tanto, hay que ser cautelosos a la hora de comprar y también a la hora de vender».
Las aperturas en festivos son otro caballo de batalla para el sector. «El pequeño comercio no abre los domingos», recuerda Herreras. «Creemos que las horas de apertura son más que suficientes. Abrir más domingos y festivos supone un coste que solo las grandes superficies pueden asumir», comenta. Monedero añade que en centros comerciales algunos pequeños negocios «están obligados a abrir por imposición del propio recinto».
Mientras las plataformas online absorben casi la mitad de las compras del Black Friday y las grandes cadenas despliegan enormes campañas de descuentos, al comercio de proximidad le toca lidiar con la presión promocional, la competencia digital y la necesidad de conservar empleo estable. «Contratación va a haber la mínima. Lo que va a haber son ampliaciones de horarios, acumulación de tareas y descansos que se recuperarán más adelante. Lo cual, es una barbaridad», remata Nathalie Ríos, de UGT.
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