Caída y destrozo del Cristo de San Lorenzo

En la imagen se aprecian algunos de los desperfectos./J. f.
En la imagen se aprecian algunos de los desperfectos. / J. f.

La sujeción de la talla se partió hace tres meses y la imagen aguarda su restauración en el suelo, tapada por una sábana

Jota De la Fuente
JOTA DE LA FUENTEValladolid

Cuando el sábado por la mañana los cofrades cargaron a hombros la imagen de la Virgen de San Lorenzo, patrona de Valladolid, en la sede de su parroquia en la calle del mismo nombre, camino de La Catedral Metropolitana, un detalle dejó de pasar inadvertido para los presentes. En el lateral derecho de la iglesia, en la pared de ladrillo, falta el Cristo Crucificado. En el suelo, una sábana blanca tapa y protege un bulto. La Virgen de San Lorenzo mirará de reojo al salir de su sede preocupada por lo que sucede con esa escultura que ha desaparecido de su lugar y yace oculta sobre el frío mármol desde hace tres meses.

En la primera semana del pasado mes de junio, la sujeción del Cristo Crucificado –de autor anónimo castellano del siglo XVII– que ocupaba su lugar en la pared derecha de la parroquia, junto al altar que preside la Virgen de San Lorenzo, falló. El resultado fue que la obra de escultura de madera policromada se precipitó sobre el suelo de mármol, resultando seriamente afectada, con rotura de ambos brazos, nueve de los dedos de las manos, ambas piernas, paño de pureza, golpe en el rostro. Fruto del golpe también se estropeó una parte del suelo de mármol y uno de los escalones por los que se accede al altar del templo.

El boquete en el que estaba la alcayata que sujetaba la cruz y la escultura que hay en la pared dan fe de lo descrito. Desde entonces, las piezas de madera permanecen agrupadas sobre el suelo y tapadas por una sábana blanca, en el espacio entre los bancos de los feligreses y la propia pared, bajo su habitual ubicación. El tamaño del Cristo es algo menor que el natural a escala de una persona.

La recomendación hecha por especialistas en un principio recomendó no cambiar de espacio las piezas de madera policromada hasta determinar la solución que se iba a dar a la pieza para su reconstrucción y restauración. La variación brusca de condiciones ambientales de la escultura –temperatura, luminosidad y humedad– podrían alterar el volumen de las piezas en que resultó disgregada la imagen, complicando su consolidación y su unión una vez que se proceda a trabajar en su rehabilitación.

Así que de momento siguen ubicadas en el mismo sitio en el que quedaron tras desprenderse la talla de la pared, ocultas en todo caso a las miradas de los curiosos. Tras consultar la parroquia de San Lorenzo, propietaria de la imagen, si existía un seguro que se hiciera cargo de la recuperación, se comprobó que no era así. El Arzobispado está pendiente de la situación y ha tomado cartas en el asunto. El párroco de San Lorenzo, Jesús Álvaro, señala que están «evaluando los costes y analizando posibilidades de restauración».

La idea que se maneja es que los trabajos sean realizados por una empresa especialista local o un profesional, un escultor afincado en Valladolid ,en cuanto sea posible y haya presupuesto para acometer los trabajos que repongan la imagen al culto de los fieles en su lugar santo. Se ha manejado que los trabajos se realizaran en el centro de conservación de Simancas, pero ha sido desestimada por el largo plazo propuesto para acometer la reconstrucción. Las labores de rehabilitación serán costeadas por los fondos propios de la parroquia, aunque también se está abierto a la colaboración de los feligreses devotos de la imagen y de su madre, quien preside el altar, Nuestra Señora de San Lorenzo.

La imagen del Cristo Crucificado de San Lorenzo abre la Semana Santa de Valladolid en los últimos años en el víacrucis de la cofradía del Santo Entierro.

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