En busca de las raíces en Tiedra

Graciela y Guillermo, con sus primos de Tiedra. /Lars Bildt
Graciela y Guillermo, con sus primos de Tiedra. / Lars Bildt

Los argentinos Graciela y Guillermo localizan a su familia en la localidad vallisoletana más de un siglo después de la marcha de su abuela

N. LUENGOValladolid

Conocer el pueblo que vio nacer a su abuela fue el motivo que llevó a los argentinos Guillermo González y Graciela Arabaolasa a Tiedra. Atraídos por la curiosidad y las raíces que les une a esta localidad, estos dos primos, junto con sus parejas, Adriana y Lars, hicieron las maletas para emprender un viaje inolvidable a la tierra de sus antepasados. Guillermo llegó a Tiedra procedente de Villa María, una ciudad de la provincia de Córdoba, en Argentina. Graciela lo hizo desde Suecia, donde vive desde hace 36 años.

Llegaron cargados de ilusión, esperanza y con la copia de un antiguo documento, que ambos custodiaban con celo. Un viejo pasaje de barco. El que tomó su abuela Ramona Sobrino Álvarez, cuando apenas tenía 15 años, el 8 de junio de 1913. Partió del puerto de Vigo con destino a Buenos Aires en el vapor Highland Rover, en un viaje por la línea de la plata que duró 15 días haciendo escala en Montevideo. Se fue buscando una vida mejor que la que aquí sus padres podían darle. «Eran tiempos muy difíciles, en los que muchos tuvieron que alejarse de sus raíces. Mi abuela era la tercera de once hijos, en una familia muy humilde de jornaleros. Marchó a Argentina porque allí estaba su hermana mayor, Magdalena. En el pasaje de emigrante estaba incluido su hermano Francisco, de 6 años, pero no tenemos la certeza de que viajara con ella. Lo que sí sabemos seguro es que en el barco se hizo amiga de otra joven, y que esa amistad les duró toda la vida», cuenta Graciela.

Nunca regresó a España

Ramona nunca regresó a España. Vivió feliz en su país de acogida trabajando como empleada doméstica hasta que se casó con José González, un emigrante asturiano, y se dedicó de lleno al cuidado de sus cinco hijos. Tras una vida próspera y feliz en Villa María, falleció en 1986 a los 88 años. «Emigrar conlleva un desarraigo y un cierto trauma que posiblemente mi abuela quisiera borrar de su mente. Por eso no solía hablar de su vida antes de emigrar y a nosotros, siendo niños, tampoco nos interesaban estos temas. Si volviéramos atrás en el tiempo le preguntaría muchas cosas más», explica Guillermo. De los once nietos que tuvo Ramona, él siempre ha sido el que más interés ha tenido por ahondar en sus raíces españolas. A su prima Graciela el interés por saber más sobre sus ascendientes le llegó cuando ella misma tuvo que dejar su Argentina natal para irse a Suecia. «Me marché por razones políticas y mi propia emigración me hizo reflexionar sobre todo lo que tuvieron que pasar mis abuelos al dejar su país siendo tan jóvenes. Desde entonces estoy intentando completar su historia, que también es la mía», confiesa Graciela.

«No solía hablar de su vida antes de emigrar y a nosotros, siendo niños, tampoco nos interesaban estos temas» Graciela Arabaolasa, nieta de Ramona Sobrino

Emprender este viaje de búsqueda de sus orígenes no fue fácil para estos primos argentinos, Ellos, sin embargo, afirman con rotundidad que han disfrutado de cada momento mientras seguían los pasos de sus abuelos españoles. En Tiedra estuvieron cinco días. Allí fueron recibidos por el alcalde, Nunilo Gato, quien les explicó las causas que pudieron provocar la partida de Ramona siendo una niña todavía. «Fueron varias las circunstancias que provocaron que muchos vecinos de Tiedra migraran a La Habana y Buenos Aires, principalmente. A finales del siglo XIX, el pueblo tenía unos 2.800 habitantes, que vivían principalmente de los viñedos y de la arriería. La filoxera y el desarrollo del ferrocarril hicieron que los jornaleros y arrieros perdieran su fuente de ingresos y que muchos tuvieran que marcharse», resume el alcalde antes de añadir que «la familia de Ramona Sobrino trabajaba en el campo y es probable que la necesidad llevara a seis de los hermanos a emigrar a América buscando una vida mejor».

En el municipio disponen de un registro de los emigrantes de principios de siglo y en la ermita hay exvotos enviados por emigrantes desde el extranjero. «Es posible que cuando lo revisemos, aparezcan datos sobre Ramona», aventura el regidor.

Ramona Sobrino, en 1980.
Ramona Sobrino, en 1980. / El Norte

Lo que si pudo proporcionar el Ayuntamiento a Guillermo y Graciela fueron las partidas de nacimiento de los diez hermanos de Ramona, con las que han podido ampliar su árbol genealógico. «Desconocíamos la existencia de dos hermanos de mi abuela y preguntando en el pueblo pudimos conocer en persona a varios de nuestros primos, en los que encontramos muchos rasgos de familia. También hemos comprobado que, al igual que ella, tienen un carácter afable y divertido. Lo cierto es que entre mi abuela y sus hermanos menores había hasta veinte años de diferencia y por eso se entiende que apenas tuvieran información de mi abuela y su historia», relatan.

«Realmente emocionante»

Guillermo, Graciela y sus respectivas parejas pasaron unos días inolvidables en Tiedra, donde visitaron sus calles, sus plazas y el castillo, lugares en los que a principios del siglo pasado creció su antecesora. «Los paisajes son impresionantes y el pueblo se conserva prácticamente como en la época en la que ella vivió aquí, y eso es algo realmente emocionante», destacan los nietos de Ramona.

Graciela y Guillermo, a la entrada del pueblo.
Graciela y Guillermo, a la entrada del pueblo. / E. N.

Después de Tiedra, otra de las paradas de este viaje de búsqueda fue en El Arco, un caserío de Vegadeo, en Asturias, donde se crió su abuelo José. Allí fueron también para encontrar respuestas y completar la historia de su familia. Después visitaron Lekeitio, Ispáster y Belorado, donde también encontraron a algunos de sus primos tiedranos. Su viaje proseguirá en Italia para buscar las raíces familiares por la rama materna de Guillermo y de allí, a Suecia. «Nos va a llevar tiempo asimilar todo lo vivido en este viaje. Es como encajar las piezas de un puzle. No hay nada como saber de la historia de los tuyos», concluyeron.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos