Los bancos de calle ganan altura en Valladolid para facilitar su uso a las personas mayores

Un hombre, sentado en un banco de los jardines de La Rubia. /GABRIEL VILLAMIL
Un hombre, sentado en un banco de los jardines de La Rubia. / GABRIEL VILLAMIL

El Ayuntamiento instala o sustituye al año 500 unidades con las nuevas medidas, que tienen diez centímetros más

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

Son apenas siete centímetros (diez en algunos casos), pero la diferencia es fundamental para favorecer su uso por parte de las personas mayores. El Ayuntamiento ha intensificado durante el último año la campaña para instalar nuevos bancos (más altos) y eliminar del mobiliario urbano aquellos que tienen una altura tan mínima que dificulta el descanso para las personas de edad avanzada, ya que luego sufren al incorporarse para ponerse en pie.

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La medida habitual de la mayor parte de los bancos románticos de la ciudad (el diseño más común, con patas de forja y listones de madera) era de 35 centímetros, muchos colocados antes de la normativa de 2001 y sin que desde entonces se hubieran renovado. En algunos casos, el apoyo es todavía inferior; por ejemplo, en los ubicados en paseos de parque, donde el suelo no está pavimentado y los bancos se han hundido en el terreno.

Las nuevas unidades que se están colocando en la ciudad tienen entre siete y diez centímetros más, para llegar a los 42 o 45, según explica ManuelSaravia, concejal de Urbanismo, área que, junto a Medio Ambiente (a través del servicio de Parques y Jardines) se encarga de la instalación de este mobiliario urbano. Los dos departamentos colocan, cada año, una media de 500 bancos en vías de nueva urbanización, calles reformadas o zonas verdes. Saravia reconoce que «no hay una propuesta exclusiva de sustitución de todos los bancos de la ciudad», una misión harto complicada si se tiene en cuenta el elevado número de apoyos que existen. No hay registro exacto, pero se estima que superan los 14.900 en todo el término municipal (de acuerdo con los documentos del plan de accesibilidad).

Sin embargo, y pese a no existir un programa exclusivo, sí que en las nuevas obras se tienen en cuenta las medidas que favorecen la comodidad en el uso de los bancos. Durante los últimos meses se han colocado en los jardines de La Rubia (en el paseo de Zorrilla , desde el antiguo matadero hacia el sur), en la avenida de Santander (desde el Cauce hasta San Pedro Regalado) o en varias zonas de Covaresa y La Rondilla, después de la petición efectuada por los vecinos a través de los presupuestos participativos.

Las propuestas vecinales para el reparto de inversión han insistido en las dos últimas convocatorias en esta sustitución (se ha pedido, por ejemplo, en La Rondilla,La Victoria o Pajarillos). Y, además, la medida se incluye dentro del plan municipal de personas mayores (en vigor desde este año hasta 2022), que recoge la «redistribución o aumento del número de bancos de zonas de paseo y trayectos habituales para las personas mayores según sus demandas y necesidades, reforzando el mantenimiento de los mismos», y del segundo plan de accesibilidad (2019-2023).

Otra propuesta vecinal –también adoptada– es incluir listones «más ergonómicos» y, además, incorporar respaldo a los bancos que no lo tienen. La mayoría corresponden al modelo dolmen, de piedra artificial,«que se colocaron sobre todo en los años 80 y 90», como recuerda Saravia, quien descarta instalar respaldo por el elevado coste que supone,«por lo que es más viable la sustitución». Entre los cambios y la nueva colocación, el Ayuntamiento calcula que ya hay casi 4.000 nuevos bancos en la ciudad con las nuevas medidas. El precio medio (con el banco ya colocado) se sitúa en torno a los 220 euros.

Dos personas, sentadas en asientos con altura suficiente, en el Matadero.
Dos personas, sentadas en asientos con altura suficiente, en el Matadero. / G. V.

Valladolid no dispone de una ordenanza específica que regule la ubicación de los bancos (depende de la norma autonómica, que establece que han de instalarse sin entorpecer el itinerario peatonal y con al menos 15 centímetros del borde de la calzada), pero desde Urbanismo señalan que sí se tienen en cuenta determinados criterios, como la orientación (que favorezcan la luz en invierno y la sombra en verano) y que miren hacia la zona central de la plaza o de la calle (y no hacia la pared).

Miguel Ángel Díez, coordinador médico del centro de salud Casa del Barco, recuerda que las personas mayores, en distintos grados, presentan «problemas mecánicos importantes, con menor fuerza física, muscular y más deterioro articular, sobre todo en rodillas y caderas». «Todo lo que sea un punto de apoyo más bajo que las rodillas es negativo», explica. La altura ideal sería la de la «silla estándar», aquella en la que la rodilla dibuja un ángulo recto (90 grados). El problema es que los bancos públicos rara vez permiten adoptar esta postura y la mayor parte de las veces está más bajo. «Esto, afecta especialmente a la hora de sentarse y de incorporarse, cuando hay que hacer más fuerza muscular, en la mayor parte de los casos, sin apoyos adicionales». Por eso, Díez resalta la importancia de adoptar medidas de este tipo, «sobre todo en una sociedad tan envejecida como la vallisoletana».

Además, una de las próximas incorporaciones al mobiliario urbano serán los apoyos isquiáticos, cuyas primeras unidades se colocarán en breve junto a la marquesina de autobús de Fuente Dorada. El plan municipal de accesibilidad incluye el compromiso de instalar este tipo de respaldos (situados en torno a 70 o 75 centímetros del suelo, a la altura de la cadera) junto a las principales paradas de autobús de la ciudad.Se trata de unos bancos verticales que permiten al usuario reclinarse y apoyarse, sin necesidad de sentarse por completo, lo que hace más sencilla la incorporación posterior y facilita su uso por parte de personas con problemas en las articulaciones, que no pueden usar los bancos normales (los asientos de las paradas). También está previsto colocarlo en zonas de paseo cercanas a residencias de ancianos.