El Banco de España alerta de que alto consumo con baja inflación no durarán siempre

Antonio Campos, de Comunicación, Óscar Arce y Natividad Santiago, delegada del Banco de España en Valladolid./LETICIA PÉREZ-ICAL
Antonio Campos, de Comunicación, Óscar Arce y Natividad Santiago, delegada del Banco de España en Valladolid. / LETICIA PÉREZ-ICAL

El director general de Economía y Estadística presenta por primera vez el informe anual del supervisor en Valladolid

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONA

Ahora que en la recuperación económico aparecen algunos nubarrones, el Banco de España recuerda que si España está (todavía) creciendo más que la Zona Euro es debido a una conjunción de «buenas políticas y buena suerte» y que hay elementos en el decorado económico que no durarán para siempre, otros que requieren ajustes -reformas- para seguir dando frutos y algunos más que, simplemente, son una incógnita. El Banco de España acaba de estrenar una estrategia de presentación de sus informes en las sucursales de la institución y Valladolid es el segundo destino escogido, tras Oviedo. El director general de Economía y Estadística de la institución, Óscar Arce, se ha encargado de comentar ante medio centenar de asistentes el Informe anual del Banco de España correspondiente a 2018.

El documento, además de ser un compendio macroeconómico de la situación en el momento actual, ahonda en cuestiones como la bomba demográfica que se avecina, la complicación que tiene gestionar la política monetaria en un contexto de tipos de interés cero o el 'extraño comportamiento' de la inflación.

«Los precios crecen, pero lo hacen de forma moderada, por debajo de la previsión oficial del 2% y esto sucede en áreas tan diferentes como EE UU o la Unión Monetaria Europea (UEM) aun cuando los costes laborales se recuperan, algo que no se transmite a la inflación». Según ha explicado Arce, las empresas, que temen lo que pueda suceder si suben sus precios en un momento de cambio, de gran competencia, de irrupción de nuevas formas de distribución (en la era del bajo coste) «están asumiendo una parte del impacto en sus beneficios». «Pero no hay respuestas claras de cuánto va a durar esto, de cómo puede evolucionar este fenómeno, o de qué van a hacer las empresas con sus márgenes en un futuro», ha advertido.

Como tampoco hay sino incertidumbre acerca de lo que puede pasar si España abandona de la senda de las buenas políticas (reformas) y se ve abandonada por la buena suerte (vientos de cola). «La reforma laboral, la de las pensiones y la financiera tuvieron sus efectos y contribuyeron a que España siga creciendo más que su entorno, pero se debe profundizar en reformas estructurales para mantener el impulso», ha señalado Arce.

«El envejecimiento de la población resta capacidad de crecimiento para el país y margen de maniobra para combatir las crisis»

El economista ha detallado que para la institución financiera los principales retos de España son reducir su nivel de deuda pública (en el 97% del PIB); elevar la productividad, que crece menos que en los países vecino (para la que Arce 'receta' más formación 'ad hoc' y más I+D); abordar el problema de la excesiva temporalidad de la contratación (26% en España y 28% en Castilla y León); y el que probablemente sea el más importante desafío al que se enfrenta el país: «decidir cuál es el nivel de generosidad que se quiere dar al sistema de pensiones y articular un modelo de financiación que lo haga sostenible a largo plazo y a la vez equilibre los intereses y aspiraciones de los jubilados de ahora y de los jóvenes que lo serán en el futuro».

En otro sentido, Arce se ha referido a la polémica provocada por el informe y su alerta de que los hogares vuelven a endeudarse demasiado, algunos con previsiones demasiado optimistas sobre sus ingresos futuros. «El crecimiento de la economía está sustentado en la demanda interna y, dentro de esta, en el consumo de las familias, que han situado su tasa de ahorro por debajo del 55 de la renta disponible, es decir en mínimos históricos -ha comentado-. Esto hace que sea recomendable la cautela, ya que una política fiscal expansiva como la actual unida a una tasa de ahorro baja es algo que no puede durar mucho tiempo».

El informe del Banco de España dedica un capítulo al envejecimiento de la población, una circunstancia que «cambiará el consumo, afectará a la inversión, al empleo, a las pensiones, a toda la sociedad». España tiene 30 mayores de 65 por cada 100 personas en edad de trabajar (Castilla y León, 40) y en el año 2050 la proporción será de 50 mayores.

«Una población envejecida tiene como resultado un país con menos capacidad de crecimiento, lo que empujará hacia abajo los tipos de interés y restará capacidad de maniobra al BCE para estimular la economía. Es algo que ya ha sucedido en Japón, que tiene muchos problemas para contrarrestar la recesión. Además, el hecho de que los votantes se vayan haciendo mayores dificulta la introducción de reformas», ha alertado.